Introducción

“Alicia” para niños
Lewis Carroll

Alicia para niños

Litografía por E. Gertrude Thompson de “Alicia” para niños

 
Alicia en el País de las Maravillas de LEWIS CARROLL es, probablemente, el libro juvenil más famoso, pero poca gente conoce bien la existencia del libro Alicia para niños que fue preparado especialmente por LEWIS CARROLL para los muy pequeños. Esta edición electrónica contiene veinte ilustraciones coloreados de SIR JOHN TENNIEL. El libro fue publicado en su primera edición por Edmun Evans en 1890, el cual tiene una muy bonita introducción, para los pequeños.

Título original: The Nursery “Alice”
Traducción de: Humpty Dumpty

Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas


EL ANGEL DE LA CASA

El regazo de una Madre:
¡Seguro refugio para los temores,
Inquietudes y llantos infantiles,
Neblinas que enturbian sus años luminosos!
Ved cómo entre sueños parece cantar
Un salmo sin palabras –una ofrenda
Que eleva, a la gloria de su Rey,
Por Amor: para el Amor es Paz.

El beso de un Angel:
¡El más valioso de los gestos desprendidos
De esos labios que amorosos repiten
Una y otra vez su dulce mensaje!
Llena hasta rebosar de infantil alegría,
Niñez realmente niña,
Cuya visión del cielo es todavía
El Hogar: porque el hogar es Gloria.

* Carroll gustaba de dedicar sus libros para niños a sus amistades infantiles; frecuentemente lo hacía mediante poemas acrósticos que contenian sus nombres. Alicia para niños está dedicado a Marie Van der Gutch, cuyo nombre completo se forma tomando la segunda letra de cada verso de este poema-dedicatoria en su versión en inglés.

Alicia para niños

PRÓLOGO
(PARA LAS MADRES)

Tengo motivos para creer que entre los lectores de «Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas» se cuentan varios cientos de Niños Ingleses de Cinco a Quince años de edad: también los hay de Quince a Veinticinco y aún de Veinticinco a Treinta y Cinco; e incluso Niños –que los hay– Niños en quienes la fuente de la edad que brota de todos los corazones alegres no se ha agotado a pesar de la mengua en salud y fuerza fisica, la fatiga y la desesperanza del brillo artificioso y mezquino que cubre algunas situaciones de la vida; niños de una «cierta» edad, con un número de años que no debemos contar, sino enterrar bajo un respetuoso silencio.

Mi deseo es (¿vano?) que me lean los Niños de Cero a Cinco años de edad. ¿Qué me lean? ¡No, no es eso! Digamos más bien que esos analfabetos y regordetes Tesoros, que llenan nuestra casa de alegre bullicio y vuestro corazón íntimo de sosegado regocijo quieran sobar, arrullar, doblar, arrugar, besar mi libro.

Tal, por ejemplo, como una niña que yo conocía, que –habiéndosele instruido concienzudamente que una sola cosa terrena es bastante para una niña y que el pedir dos bollos, dos naranjas, dos cosas de lo que fuera atraería sobre ella la terrible acusación de ser «egoísta»– apareció una mañana sentada en su cama, contemplando con gravedad sus dos piececitos desnudos y murmurando en voz baja y arrepentida: «¡Coísta!».

Pascua Florida, 1890.

 Versión Pdf en EDEL – Editorial Electrónica

Alicia para niños

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