{"id":433,"date":"2015-03-29T05:51:24","date_gmt":"2015-03-29T11:51:24","guid":{"rendered":"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/?p=433"},"modified":"2025-05-04T07:16:39","modified_gmt":"2025-05-04T13:16:39","slug":"cuentos-de-mi-tia-panchita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/cuentos-de-mi-tia-panchita\/","title":{"rendered":"Cuentos de mi T\u00eda Panchita"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/portada.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"253\" height=\"358\" class=\"aligncenter size-full wp-image-434\" \/><\/p>\n<h3 align=center><b>Cuentos de mi T\u00eda Panchita<br \/>\n<a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/carmen-lyra\/\">Carmen Lyra<\/a><\/b><\/h3>\n<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-433-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/ogg\" src=\"https:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/ogg\/waltz01.ogg?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/ogg\/waltz01.ogg\">https:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/ogg\/waltz01.ogg<\/a><\/audio>\n<p>&nbsp;<br \/>\n<b>LOS CUENTOS DE MI TIA PANCHITA<\/b>, escritos por Carmen Lyra (Mar\u00eda Isabel Carvajal), est\u00e1n considerados ya como cl\u00e1sicos dentro de la literatura infantil de Costa Rica y centroamericana. La gracia prodigiosa de que est\u00e1n animados, el sencillo y rico lenguaje po\u00e9tico que los adorna, y su proyecci\u00f3n fabulosa desde las ra\u00edces mismas de la tradici\u00f3n e imaginer\u00eda de los pueblos de Centroam\u00e9rica, hacen de su lectura un permanente goce y regocijo est\u00e9tico, s\u00f3lo posible por la mano diestra y madura de esta magn\u00edfica escritora costarricense, que supo encontrar con gran habilidad el hilo dorado de la fantas\u00eda que conduce al coraz\u00f3n de los ni\u00f1os. Primera edici\u00f3n, 1920 en Ediciones del Repertorio Americano; esta edici\u00f3n electr\u00f3nica cuenta con las <a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/ilustraciones-de-juan-manuel-sanchez\/\"><b>ilustraciones<\/b><\/a> originales de <a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/juan-manuel-sanchez\/\"><b>Juan Manuel S\u00e1nchez<\/b><\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tci.gif\" alt=\"Panchita\" width=\"104\" height=\"166\" class=\"aligncenter size-full wp-image-436\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/nblaster.gif\" alt=\"M\u00fasica\" width=\"145\" height=\"74\" class=\"alignright size-full wp-image-32\" \/><\/p>\n<p>Todas las p\u00e1ginas tienen m\u00fasica de fondo. Estos son archivos de audio <b>ogg<\/b> que se pueden escuchar en navegadores modernos que acepten el est\u00e1ndar html5. Para escuchar la m\u00fasica su dispositivo debe tener el sonido activado. Si no la escucha, entonces no tiene los ajustes correctos en la configuraci\u00f3n del sonido o su navegador no est\u00e1 actualizado. La m\u00fasica cl\u00e1sica es del compositor <a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/federico-chopin\/\"><b>Federico Chopin<\/b><\/a>.<\/p>\n<p><br clear=all><\/p>\n<div class=\"scbb-content-box scbb-rounded-corners scbb-content-box-gray\">\n<p><img decoding=\"async\" src=\"\/graficos\/pdf1.gif\" title=\"Pdf\" border=\"0\" width=\"32\" height=\"32\/\" \/>&nbsp;<b>Versi\u00f3n Pdf en EDEL &#8211; Editorial Electr\u00f3nica<\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><a href=\"http:\/\/guiascostarica.info\/edel\/book\/cuentos-de-mi-tia-panchita\/\"><img decoding=\"async\" src=\"\/cuentos\/panchita.jpg\" width=\"height=100\" border=\"0\/\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><a href=\"http:\/\/guiascostarica.info\/edel\/book\/cuentos-de-mi-tia-panchita\/\"><b>Cuentos de mi T\u00eda Panchita<\/b><\/a><\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/carmen_lyra02.jpg\" alt=\"Carmen Lyra\" width=\"216\" height=\"330\" class=\"aligncenter size-full wp-image-437\" srcset=\"https:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/carmen_lyra02.jpg 216w, https:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/carmen_lyra02-196x300.jpg 196w, https:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/carmen_lyra02-60x92.jpg 60w\" sizes=\"auto, (max-width: 216px) 100vw, 216px\" \/><\/p>\n<p>MI TIA PANCHTA era una mujer bajita, menuda, que peinaba sus cabellos canosos en dos trenzas, con una frente grande y unos ojos peque\u00f1ines y risue\u00f1os. Iba siempre de luto, y entre la casa proteg\u00eda su falda negra con delantales muy blancos. En sus orejas, engarzados en unos pendientes de oro, se agitaban dos de mis dentezuelos de leche. Quiz\u00e1 por esto so\u00f1\u00e9 una vez que yo era chirrisca como un frijol y que estaba suspendida de un columpio de oro asegurado en una de las orejas de la t\u00eda Panchita. Yo me columpiaba y hac\u00eda cosquillas con los pies en su marchita cara, lo cual la pon\u00eda a re\u00edr a carcajadas. Ella sol\u00eda decir que los ten\u00eda all\u00ed prisioneros, en castigo de los mordiscos que hincaron en su carne cuando estaban firmes en las enc\u00edas de su due\u00f1a, alguien sol\u00eda tener tremendas indiadas.<\/p>\n<p>Diligente y afanosa como una hormiga era la anciana, y amiga de hacer el real con cuanto negocio honrado se le pon\u00eda al frente. Eso s\u00ed, no era ego\u00edsta como la antip\u00e1tica hormiga de la f\u00e1bula, que en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n la sorprend\u00ed compartiendo sus provisiones con alguna calavera cigarra.<\/p>\n<p>Habitaba con mi t\u00eda Jes\u00fas, impedida de las manos por un reuma, en una casita muy limpia en las inmediaciones del Moraz\u00e1n. La gente las llamaba \u201cLas Ni\u00f1as\u201d y hasta sus hermanos Pablo y Joaqu\u00edn, cuando me enviaban donde ellas, me dec\u00eda: \u2014 Vaya donde \u201cLas Ni\u00f1as\u201d.<\/p>\n<p>Hac\u00eda mil golosinas para vender, que se le iban como agua y que ten\u00edan fama en toda la ciudad. En el gran armario con puertas de vidrio que hab\u00eda en el peque\u00f1o corredor de la entrada, estaban los regalos que sus manos creaban para el paladar de los josefinos: las cajetas de coco y de naranja agria m\u00e1s ricas que he comido en mi vida; quesadillas de chiverre que muchas veces hicieron flaquear mi honradez; mu\u00f1equillos y animales fant\u00e1sticos de una pasta de az\u00facar muy blanca que jam\u00e1s he vuelto a encontrar; bizcocho y tamal asado que atra\u00edan compradores de barrios lejanos: del Paso de la Vaca y de la Soledad; en frascos de cristal estaban sus perfumados panecillos de cacao Matina con los que se hac\u00eda un chocolate cuyo sabor era una delicia, y que coronaba las tazas con un dedo de rubia espuma.<\/p>\n<p>Ella fue quien me narr\u00f3 casi todos los cuentos que poblaron de maravillas mi cabeza.<\/p>\n<p>Las otras personas de mi familia, gentes muy prudentes y de buen sentido, reprochaban a la vieja se\u00f1ora su man\u00eda de contar a sus sobrinos aquellos cuentos de hadas, brujas, espantos, etc\u00e9tera, lo cual seg\u00fan ellas, les echaba a perder su pensamiento. Yo no comprend\u00eda estas sensatas reflexiones. Lo que s\u00e9 es que ninguno de los que as\u00ed hablaban, logr\u00f3 m\u00ed confianza y que jam\u00e1s sus conversaciones sesudas y sus cuentecitos cient\u00edficos, que casi siempre arrastraban torpemente una moraleja, despertaron mi inter\u00e9s. Mi t\u00edo Pablo, profesor de L\u00f3gica y \u00c9tica en uno de los Colegios de la ciudad, llamaba despectivamente cuenteretes y bozorola los relatos de la vieja t\u00eda. Quiz\u00e1 las personas que piensen como el t\u00edo Pablo, les den los mismos calificativos y tendr\u00e1n raz\u00f3n, porque ello es el resultado de sus ordenadas ideas. En cuanto a m\u00ed, que jam\u00e1s he logrado explicarme ninguno de los fen\u00f3menos que a cada instante ocurren en torno m\u00edo, que me quedo con la boca abierta siempre que miro abrirse una flor, guardo las mentiras de mi t\u00eda Panchita al lado de las explicaciones que sobre la formaci\u00f3n de animales, vegetales y minerales, me han dado profesores muy graves que se creen muy sabios.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 sugestiones tan intensas e inefables despertaban en nuestras imaginaciones infantiles, las palabras de sus cuentos, muchas de las cuales fueron fabricadas de un modo incomprensible para la Gram\u00e1tica, y que nada dec\u00edan a las mentes de personas entradas en a\u00f1os y en estudios!<\/p>\n<p>Recuerdo el cuento de \u201cLa Cucarachita Mandinga\u201d (\u201cLa Hormiguita\u201d de Fern\u00e1n Caballero, vaciado en molde quiz\u00e1 americano, quiz\u00e1 tico solamente), que no nos cans\u00e1bamos de escuchar.<\/p>\n<p>\u00a1La Cucarachita Mandinga!<\/p>\n<p>Jam\u00e1s podr\u00e9 expresar el picaresco encanto que este adjetivo de \u201cmandinga\u201d puesto con tanta gracia a la par de \u201cLa Cucarachita\u201d, por los labios de qui\u00e9n sabe qu\u00e9 abuela o vieja china, vaciaba en nuestro interior.<\/p>\n<p>\u00bfMandinga? Ninguna de las definiciones que sobre esta palabra da el diccionario responde a la que los ni\u00f1os nos d\u00e1bamos, sin emplear palabras, de aquel calificativo que se agitaba como una traviesa llamita nacarada sobre la cabeza de la coqueta criaturilla.<\/p>\n<p>Los cuentos de la t\u00eda Panchita eran humildes llaves de hierro que abr\u00edan arcas cuyo contenido era un tesoro de ensue\u00f1os.<\/p>\n<p>En el patio de su casa hab\u00eda un pozo, bajo una chayotera que formaba sobre el brocal un dosel de frescura.<\/p>\n<p>A menudo, sobre todo en los calores de marzo, mi boca recuerda el agua de aquel pozo, la m\u00e1s fr\u00eda y limpia que hasta hoy probara, que ya no existe, que agot\u00f3 el calor; y sin quererlo mi voluntad, mi coraz\u00f3n evoca al mismo tiempo, la memoria de mi alegr\u00eda de entonces, cristalina y fresca, que ya no existe, que agot\u00f3 la experiencia.<\/p>\n<p>La viejecilla me contaba sobre este pozo, mentiras que hac\u00edan mis delicias; en el fondo hab\u00eda un palacio de cristal, en donde las l\u00e1mparas eran estrellas. All\u00ed viv\u00edan un rey y una reina que ten\u00edan dos hijas muy lindas: una morena de cabellera negra que le llegaba a la rodilla, con un lunar en forma de flor junto a la boca; la otra blanca, con el cabello de oro que le arrastraba y con un lunar azul en forma de estrella. La rubia era mi predilecta, y el lunar azul en forma de estrella, de su mejilla, era una fuente de encanto para m\u00ed.<\/p>\n<p>Yo gozaba cuando la t\u00eda Panchita cog\u00eda su tinaja y se encaminaba al pozo. La preced\u00eda brincando cual si fuese a una fiesta.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 sonidos m\u00e1s extra\u00f1os y atrayentes sub\u00edan de aquel profundo agujero umbr\u00edo, en cuyo fondo dij\u00e9rase que se encend\u00edan y apagaban luces. (M\u00e1s tarde me di cuenta que eran los temblorosos jirones de claridad que habr\u00e1 entre el follaje que lo cubriera pero entonces imaginaba que eran las l\u00e1mparas de que me hablara la anciana). El brocal y las paredes estaban tapizados por un musgo verde y dorado. Las gotas que rezumaban ca\u00edan y produc\u00edan una m\u00fasica tan delicada: \u00a1\u2026 Tin \u2026 tan! La anciana dec\u00eda que eran los cascabeles de plata que llevaban al cuello los perritos de las princesas, suspendidos en una cinta de oro.<\/p>\n<p>Si la t\u00eda Panchita, en ciertas ocasiones, hubiese logrado fisgonear dentro de mi pensamiento, se habr\u00eda horrorizado de sus encantadores embustes, y habr\u00eda temblado por mi vida que deseaba ardientemente ir a jugar con princesas y perrillos en el palacio de cristal. \u00a1Y la sonrisa de compasivo triunfo que habr\u00eda plegado los labios del t\u00edo Pablo, el profesor de L\u00f3gica y \u00c9tica, si hubiese asomado sus anteojos por los campos de mi fantas\u00eda cultivada por su hermana, a quien, seg\u00fan \u00e9l le faltaban dos tornillos! \u00a1Ser\u00edan el del buen sentido y el de la l\u00f3gica? Ahora cierro los ojos y el recuerdo de la querida viejecilla, que fue mil veces m\u00e1s amada para m\u00ed que el t\u00edo Pablo, a pesar de que ignoraba que existiera L\u00f3gica y \u00c9tica en este mundo, se sienta en su silla baja y me narra sus cuentos, mientras sus dedos diligentes arrollan cigarrillos. Yo estoy a sus pies en el taburetico de cuero que me hizo el t\u00edo Joaqu\u00edn. Siento el olor del tabaco curado con hojas de higo, aguardiente y miel. Es en una gran sala de paredes enjalbegadas y de pavimento enladrillado. En alguna parte hay el cuadro de una pastora que pone un collar de flores a su cordero. Sobre la c\u00f3moda, el fanal que protege \u201cEl Paso\u201d de las inclemencias del tiempo y a los lados, unas gallinas de porcelana echadas en sendos nidos.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 largos se hac\u00edan para mi impaciencia los segundos en que ella dejaba de narrar para \u201csubir su cigarro\u201d o ir a encenderlo en una brasa del hogar!<\/p>\n<p>Son los cuentos siempre queridos de \u201cLa Cenicienta\u201d, de \u201cPulgarcito\u201d, de \u201cBlanca Nieves\u201d, de \u201cCaperucita\u201d, de \u201cEl P\u00e1jaro Azul\u201d, que m\u00e1s tarde encontr\u00e9 en libros. Son otros cuentos que quiz\u00e1 no est\u00e9n en libros. De \u00e9stos, algunos me han vuelto a salir al paso, no en libros sino en labios.<\/p>\n<p>\u00bfDe d\u00f3nde los cogi\u00f3 la t\u00eda Panchita?<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 muerta imaginaci\u00f3n nacida en Am\u00e9rica los entreteji\u00f3, cogiendo briznas de aqu\u00ed y de all\u00e1, robando pajillas de a\u00f1ejos cuentos creados en el Viejo Mundo Ella les pon\u00eda la gracia de su palabra y de su gesto que se perdi\u00f3 con su vida.<\/p>\n<p>\u00a1La querida viejita que no sab\u00eda de L\u00f3gicas y \u00c9ticas, pero, que ten\u00eda el don de hacer re\u00edr y so\u00f1ar a los ni\u00f1os!<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/muralucr_panchita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/muralucr_panchita-300x172.jpg\" alt=\"Mural Carmen Lyra UCR\" width=\"300\" height=\"172\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-1506\" srcset=\"https:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/muralucr_panchita-300x172.jpg 300w, https:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/muralucr_panchita.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Ilustraciones de Hugo D\u00edaz<\/strong><\/p>\nngg_shortcode_0_placeholder\n&nbsp;<br \/>\n<strong>Correspondencia<\/strong><\/p>\n<p><em>Sal\u00ed de Costa Rica el 6 de Mayo del 61&#8230;ten\u00eda 17 a\u00f1os&#8230;he corrido mundo, por aqu\u00ed y por all\u00e1, recordando a mi querida Patria&#8230;viviendo una vida de jud\u00edo errante&#8230;estando buscando cosas en la Internet me top\u00e9 el sitio de Uds., y para mi gran alegr\u00eda me encontr\u00e9 con los cuentos de mi T\u00eda Panchita&#8230;<\/p>\n<p>Qu\u00e9 llorada me he echado&#8230;record\u00e9 por primera vez en muchos a\u00f1os, mis tiempos felices de chiquillo, corriendo por los cafetales; robando naranjas y tir\u00e1ndoselas a panales de avispas quitacalz\u00f3n para que picaran a mis compa\u00f1eros de fuga; cuando \u00edbamos para las pozas del r\u00edo Virilla, en Moravia o Tib\u00e1s&#8230;o el Torres all\u00e1 por Ip\u00eds&#8230;<\/p>\n<p>Las memorias de las caminadas que daba con mi tata, ya muerto, todos los Viernes Santos a Coronado, regresando en la noche entre cafetales oscuros y \u00e9l asust\u00e1ndome con sus cuentos de muertos, la carreta sin bueyes, el cadejos y la llorona, ah mi tata&#8230;<\/p>\n<p>Mi primer libro con el que aprend\u00ed a leer, fue \u00abCuentos de mi T\u00eda Panchita\u00bb&#8230;las horas que pas\u00e9 leyendo y re-ley\u00e9ndole fueron interminables, y siempre les encontraba alguna moral, diferente&#8230;cada cuento, ten\u00eda, y tiene, una moraleja&#8230;a\u00fan ahora, pude encontrarlas&#8230;y recordarlas&#8230;<\/p>\n<p>No creo que cuando incorporaron Los Cuentos de mi T\u00eda Panchita a su sitio, ninguno de Uds. ten\u00eda la menor idea, que de alg\u00fan modo, alguien en cualquier lugar del mundo los ir\u00eda a leer y de traer bellos recuerdos, sonrisas y l\u00e1grimas, lloro ahora al escribir, pues s\u00e9 ahora donde quiero ir a terminar mi vida&#8230;por todo eso y m\u00e1s, GRACIAS.<\/p>\n<p><strong>Gerardo Leyton<br \/>\nTenino, Estado de Washington<\/strong><\/em><\/p>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp01.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp01.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"229\" height=\"303\" class=\"aligncenter size-full wp-image-438\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">H<\/span>ab\u00eda una vez una viejita que ten\u00eda dos hijos: uno vivo y otro tonto. Al mayor lo cre\u00edan vivo porque era trabajador, amigo de guardar su plata y de plantarse bien los domingos. El otro gastaba en tonteras cuanto cinco le ca\u00eda en las manos, y no le importaba un pito andar hecho un candil de sucio; y le dec\u00edan por mal nombre \u00abEl Grillo\u00bb.<\/p>\n<p>    Un d\u00eda lleg\u00f3 un vecino y le dijo que en el pueblo andaba el cuento de que el rey ofrec\u00eda casar a su hija con aquel que pusiera a Su Majestad tres adivinanzas que no pudiera adivinar, y que le adivinaran otras tres que Su Majestad propondr\u00eda.<\/p>\n<p>    Otro d\u00eda se levant\u00f3 el tonto muy de ma\u00f1ana y dijo a la viejita:<\/p>\n<p>    &#8211;Mama, sabe que he ideado ir yo onde el rey a ver si me gano l&#8217;hija. Quien quita que pueda yo sacarlos a ustedes de jaranas.<\/p>\n<p>    &#8211;Jes\u00fas, apiate y mir\u00e1 estas cosas, &#8211;contest\u00f3 la viejita al o\u00edr a su hijo. &#8211;Callate, tonto de mis culpas, y no me volv\u00e1s a salir con tus tonteras. Y lo trapi\u00f3 y le dijo unas cosas que no me atrevo a repetir.<\/p>\n<p>    Pero el muchacho meti\u00f3 cabeza, y cuando la viejita lo vio fue ensillando a Panda, su yegua. Entonces, como no hab\u00eda m\u00e1s remedio, se puso a prepararle un almuerzo para el camino. Fue al solar a cortar unas hojitas de or\u00e9gano para echarle a una torta de arroz y huevo que le hac\u00eda, pero como estaba medio pipiriciega no se fij\u00f3 que en vez de or\u00e9gano, cog\u00eda unas hojas de una yerba que era un gran veneno.<\/p>\n<p>    -Por fin el hijo mont\u00f3 a Panda y dijo adi\u00f3s a su madre y a su hermano, que hab\u00edan hecho todo lo posible por convencerlo de que desistiera de su viaje.<\/p>\n<p>    La pobre viejita sali\u00f3 a la tranquera a verlo irse y le dijo: &#8211;Que Dios te acompa\u00f1e, hijo&#8230; Aqu\u00ed nos dej\u00e1s s\u00f3lo Dios sabe c\u00f3mo. Vas a ver que con lo que vas a salir es con una pata de banco.<\/p>\n<p>    El muchacho no hizo caso y cogi\u00f3 el camino. Al mucho andar sinti\u00f3 hambre, desmont\u00f3 y sac\u00f3 de sus alforjas el almuercito que le hiciera su madre. Era en un lugar en donde no crec\u00eda ni una mata de hierba. Sinti\u00f3 l\u00e1stima al pensar que la pobre Panda iba a tener que ayunar. Entonces, aunque le ten\u00eda mucha gana a la torta, la cogi\u00f3 y se la dio a su yegua y \u00e9l se comi\u00f3 un gallito de frijoles que baj\u00f3 con bebida. Apenas la yegua se trag\u00f3 la torta, cuando cay\u00f3 pataleando y enseguida muri\u00f3 a consecuencia del veneno de las hojas con que la viejecita quiso dar gusto a la torta, creyendo que eran de or\u00e9gano.<\/p>\n<p>    El muchacho se sent\u00f3 al lado de su bestia a hacerle el duelo. En esto llegaron tres perros que se pusieron a lamer el hocico a la difunta. \u00a1Para qu\u00e9 lo hicieron! En seguidita cayeron tambi\u00e9n pataleando, y a poco murieron.<\/p>\n<p>    El tonto hizo un hueco para enterrar a Panda y mientras la enterraba, llegaron siete zopilotes que hicieron una fiesta con los tres perros. A poco los siete zopilotes pararon la vista y cayeron tiesos.<\/p>\n<p>    Entonces, el tonto que no era tan dejado como cre\u00edan, sec\u00f3 sus l\u00e1grimas y se dijo: &#8211;No hay mal que por bien no venga&#8230; Ya tengo mi primera adivinanza.<\/p>\n<p>    Sigui\u00f3 anda y anda y se encontr\u00f3 con una vaca que se hab\u00eda despe\u00f1ado y que estaba en las \u00faltimas. La acab\u00f3 de matar y hall\u00f3 entre su panza un ternerito que estaba para nacer. Lo sac\u00f3, as\u00f3 parte de la carne del animalito y se la comi\u00f3. Sigui\u00f3 su camino y all\u00e1 en el peso del d\u00eda, vio unas palmeras de coco cargaditas de frutas. Como ten\u00eda mucha sed, subi\u00f3 a una, cogi\u00f3 unos cocos y bebi\u00f3 su agua.<\/p>\n<p>    Por fin lleg\u00f3 al palacio del rey se hizo anunciar como un pretendiente a la mano de su hija. Los criados y los se\u00f1ores se pusieron a hacerle burla:<\/p>\n<p>    \u00a1Lo que no han podido personas inteligentes lo va a poder este no-nos-dejes! &#8211;dec\u00edan y se mor\u00edan de risa.<\/p>\n<p>    El rey le hizo algunas reflexiones: Que si no ganaba, lo ahorcar\u00eda y que esto y lo de m\u00e1s all\u00e1, pero \u00e9l no hizo caso.<\/p>\n<p>    La princesa se horroriz\u00f3 al imaginar que tuviera que casarse con aquel tonto, y por un si acaso, le propuso que si se sal\u00eda con la suya, se comprometiera a calzarse (porque era descalzo) y vestirse como los se\u00f1ores y, que si no, no habr\u00eda nada de lo dicho. Y el tonto dijo que bueno.<\/p>\n<p>    Se reuni\u00f3 un gran gent\u00edo en el sal\u00f3n del palacio: el rey con su hija en su trono, los ministros, los duques, los marqueses y cuanta persona que era gran pelota en el pa\u00eds. Y va entrando mi tonto muy en ello y con mucha tranquilidad, como si estuviera en la cocina de su casa, dijo: All\u00e1 te va la primera, se\u00f1or rey:<\/p>\n<pre>\r\n     \"Torta mat\u00f3 a Panda,\r\n     Panda mat\u00f3 a tres;\r\n     Tres muertos mataron a siete vivos\".\r\n<\/pre>\n<p>    El rey se puso a reflexionar y fue de reflexionar como una hora, y no pudo dar en el chiste. Por fin se dio por vencido. El tonto explic\u00f3: &#8211;Panda, mi yegua, muri\u00f3 a consecuencia de haberse comido una torta envenenada; llegaron tres perros, le lamieron el hocico y enseguida murieron; bajaron siete zopilotes, se comieron los perros y tambi\u00e9n murieron.<\/p>\n<p>    Luego el tonto dijo: &#8211;All\u00e1 te va la segunda: \u00abCom\u00ed carne de un animal que no corr\u00eda sobre la tierra, ni volaba por los aires, ni andaba en las aguas\u00bb.<\/p>\n<p>    Vuelta el rey a cavilar y al cabo de una hora se dio por vencido. El muchacho explic\u00f3: &#8211;Encontr\u00e9 una vaca que se hab\u00eda despe\u00f1ado y que estaba boqueando, la acab\u00e9 de matar y le saqu\u00e9 de la panza un ternerito que estaba para nacer. Lo as\u00e9 y com\u00ed de su carne.<\/p>\n<p>    Luego el muchacho dijo: &#8211;All\u00e1 te va la tercera: \u00abBeb\u00ed agua dulce que no sal\u00eda de la tierra, ni ca\u00eda del cielo\u00bb.<\/p>\n<p>    Tampoco pudo esta vez adivinar el rey, y el tonto explic\u00f3: &#8211;Me beb\u00ed el agua de unos cocos y ya ves, se\u00f1or rey, como al mejor mono se le cae el zapote.<\/p>\n<p>    Le lleg\u00f3 el turno al rey de proponer sus adivinanzas.<\/p>\n<p>    Mand\u00f3 cortar a una chanchita el rabo y lo puso entre una caja de oro que present\u00f3 al tonto y le pregunt\u00f3: -\u00bfAdivin\u00e1s lo que tengo aqu\u00ed? &#8211;El se rasc\u00f3 la cabeza y al verse en este apuro, se dijo en voz alta: &#8211;\u00abAqu\u00ed fue donde la puerca torci\u00f3 el rabo&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>    El rey casi se va de bruces.<\/p>\n<p>    \u00a1Muchacho! \u00bfC\u00f3mo has hecho para adivinar?<\/p>\n<p>    El tonto comprendi\u00f3 que de pura chiripa hab\u00eda acertado, y como no era tan tonto, dijo haci\u00e9ndose el misterioso: &#8211;Eso no se puede decir&#8230; Eso es muy sencillo para m\u00ed&#8230;<\/p>\n<p>    Entonces el rey fue a su cuarto, cogi\u00f3 un grillo que cantaba en un rinc\u00f3n, lo encerr\u00f3 entre su mano y se lo present\u00f3. -\u00bfQu\u00e9 tengo aqu\u00ed?<\/p>\n<p>    El muchacho se puso a ver para arriba, y viendo que nada se le ocurr\u00eda, se dijo en voz alta: \u00a1Ah caray! \u00a1Y en qu\u00e9 apuros tienen a este pobre grillo! (como a \u00e9l lo llamaban \u00abEl grillo\u00bb&#8230;)<\/p>\n<p>    El rey se hizo de cruces, la princesa estaba en un hilo y la gente se volv\u00eda a ver, admirada.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Muchacho de Dios! \u00bfC\u00f3mo has hecho para adivinar?<\/p>\n<p>    Otra vez los aires misteriosos para contestar:<\/p>\n<p>    &#8211;Muy f\u00e1cil, pero no se puede decir&#8230;<\/p>\n<p>    Mand\u00f3 a hacer el rey en un sal\u00f3n un altar con cortinas de oro y plata, candelabros de oro, candelas de cera rosada, floreros y muchos adornos, y sin que nadie lo viera, llen\u00f3 un vaso de esti\u00e9rcol, lo envolvi\u00f3 bien en un pa\u00f1o de oro bordado con rub\u00edes y brillantes y lo coloc\u00f3 en medio del altar. Hizo llamar al tonto y le pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>    \u00bfA que no me adivin\u00e1s qu\u00e9 tengo en este altar?<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfQu\u00e9 puede ser? \u00bfQu\u00e9 puede ser? &#8211;pensaba el muchacho sudando la gota gorda. &#8211;Lo que es ahora s\u00ed que no adivino&#8230; Lo que me voy a sacar es que me ahorquen&#8230; &#8211;Luego, casi desesperado, dijo: &#8211;Bien me lo dijo mi mama que buen adivinador de m&#8230; ser\u00eda yo.<\/p>\n<p>    El rey se qued\u00f3 en el otro mundo.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Muchacho! \u00bfC\u00f3mo has adivinado? &#8211;Y \u00e9l respondi\u00f3: &#8211;\u00a1Muy f\u00e1cil! Si as\u00ed me las dieran todas&#8230;<\/p>\n<p>    Inmediatamente se comenzaron los preparativos para la boda. La princesa estaba que cog\u00eda el cielo con las manos. La pobre no ten\u00eda nadita de ganas de casarse con aquel gandumbas.<\/p>\n<p>    Llam\u00f3 al zapatero para que le tomara las medidas a su futuro esposo de unos zapatos de charol, pero le aconsej\u00f3 se los dejara lo m\u00e1s apretados que pudiera. Lo mismo al sastre con el vestido y mand\u00f3 a comprar un cuello bien alto.<\/p>\n<p>    Cuando lleg\u00f3 el d\u00eda del matrimonio, el tonto fue a vestirse de se\u00f1or, pero todo fue ponerse aquellas botas de charol y comenzar a hacer muecas. Le pusieron tirantes, el cuello que casi no le dejaba respirar y las mangas de la leva le quedaban tan angostas que se ve\u00eda obligado a tener los brazos tan encogidos que parec\u00eda un chapul\u00edn. Pero lo que no se aguant\u00f3 fue que le pusieran guantes. Cuando lo vieron fue sac\u00e1ndose la leva y arranc\u00e1ndose el cuello y la corbata y tirando todo por la ventana. Los zapatos de charol fueron a dar a un tejado.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Adi\u00f3! \u00a1Caray! &#8211;grit\u00f3 al verse libre de todas aquellas tonteras. &#8211;\u00bfYo por qu\u00e9 voy a andar a disgusto?<\/p>\n<p>    La princesa que estaba escondida detr\u00e1s de una cortina, ya no pod\u00eda de tanto re\u00edr.<\/p>\n<p>    El muchacho se fue a buscar al rey y le dijo:<\/p>\n<p>    &#8211;Mucho me gusta su hija, pero m\u00e1s me gusta andar a gusto. Me compromet\u00ed a casarme con ella si me vest\u00eda de se\u00f1or, pero yo no s\u00e9 c\u00f3mo hacen para andar con los pies bien chimaos, con el pescuezo metido entre esta baina, bien echados para atr\u00e1s, que les tiene que doler la caja del cuerpo&#8230; Prefiero volverme donde mi mama: all\u00ed ando yo como me da mi gana; y si me quedo aqu\u00ed tendr\u00e9 que pasar mi vida como un Ni\u00f1o Dios en retoque. (*)<\/p>\n<p>    Entonces el rey le dio dos mulas cargadas de oro y el tonto se volvi\u00f3 a su casa, donde lo recibieron muy contentos.<\/p>\n<p>(*) <em>Parece que esas sonrientes esculturas que representan al Ni\u00f1o Dios, para retocarlas y trabajar sin dificultad, las aseguran con un tornillo que les meten por detr\u00e1s.<\/em><\/p>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp02.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp02.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"230\" height=\"310\" class=\"aligncenter size-full wp-image-439\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">P<\/span>ues se\u00f1or, hab\u00eda una vez un viejito muy pobre que viv\u00eda solo \u00edngrimo en su casita y se llamaba Uvieta. Un d\u00eda le entr\u00f3 el repente de irse a rodar tierras, y diciendo y haciendo, se fue a la panader\u00eda y compr\u00f3 en pan el \u00fanico diez que le bailaba en la bolsa. Entonces daban tama\u00f1os bollos a tres por diez y de un pan que no era una coyunda como el de ahora, que hasta le duelen a uno las quijadas cuando lo come, sino tostadito por fuera y esponjado por dentro.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 a su casa y se puso a acomodar sus tarantines, cuando tun, tun, la puerta. Fue a ver quien era y se encontr\u00f3 con un viejito tembeleque y vuelto una calamidad. El viejito le pidi\u00f3 una limosna y \u00e9l le dio uno de sus bollos.<\/p>\n<p>Se fue a acomodar los otros dos bollos en sus alforjitas, cuando otra vez, tun, tun, la puerta. Abri\u00f3 y era una viejita toda tulenca y con cara de estar en ayunas. Le pidi\u00f3 una limosna y \u00e9l le dio otro bollo.<\/p>\n<p>Dio una vuelta por la casa, se ech\u00f3 las alforjas al hombro y ya iba para afuera, cuando otra vez, tun, tun, la puerta.<\/p>\n<p>Esta vez era un chiquito, con la cara chorreada, sucio y con el vestido hecho tasajos y flaco como una lombriz. No le qued\u00f3 m\u00e1s remedio que darle el \u00faltimo bollo. &#8211;\u00a1Qu\u00e9 caray! A nadie le falta Dios.<\/p>\n<p>A ya sin bastimento, cogi\u00f3 en camino y se fue a rodar tierras.<\/p>\n<p>All\u00e1 al mucho andar encontr\u00f3 una quebrada.<\/p>\n<p>El pobre Uvieta ten\u00eda una hambre que la mandaba Dios Padre, pero como no llevaba qu\u00e9 comer, se fue a la quebrada a enga\u00f1ar a la tripa ech\u00e1ndole agua. En eso se le apareci\u00f3 el viejito que le fue a pedir limosna y le dijo: &#8211;Uvieta, que manda a decir Nuestro Se\u00f1or, que qu\u00e9 quer\u00e9s; que le pidas cuanto se te antoje. El est\u00e1 muy agradecido con vos porque nos socorriste; porque mir\u00e1, Uvieta, los que fuimos a pedirte limosna \u00e9ramos las Tres Divinas Personas: Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9. Yo soy Jos\u00e9. \u00a1Con que dec\u00ed vos! \u00a1C\u00f3mo estar\u00e1n por all\u00e1 con Uvieta! Si se pasan con que Uvieta arriba, Uvieta abajo, Uvieta por aqu\u00ed y Uvieta por all\u00e1.<\/p>\n<p>Uvieta se puso a pensar qu\u00e9 cosas pedir\u00eda y al fin dijo: &#8211;Pues and\u00e1 decirle que me mande un saco donde vayan a parar las cosas que yo deseo.<\/p>\n<p>San Jos\u00e9 sali\u00f3 como un cachifl\u00edn para el cielo y a poco estuvo de vuelta con el saco.<\/p>\n<p>Uvieta se lo ech\u00f3 al hombro. En esto iba pasando una mujer con una batea llena de quesadillas en la cabeza.<\/p>\n<p>Uvieta dijo: &#8211;Vengan esas quesadillas a mi saco.<\/p>\n<p>Y las quesadillas vinieron a parar al saco de Uvieta, quien se sent\u00f3 junto a la cerca y se las zamp\u00f3 en un momento y todav\u00eda se qued\u00f3 buscando.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 a coger el camino y all\u00e1 al mucho andar se encontr\u00f3 con la viejita que le hab\u00eda pedido limosna. La viejita le dijo: &#8211;Uvieta, que manda a decir Nuestro Se\u00f1or, mi hijo, que si se te ofrece algo, se lo pid\u00e1s.<\/p>\n<p>Uvieta no era nada ambicioso y contest\u00f3: &#8211; No, Mariquita d\u00edgale que muchas gracias, con el saco tengo. Panza llena, coraz\u00f3n contento. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s quiero?<\/p>\n<p>La Virgen se puso a suplicarle: &#8211;\u00a1Jes\u00fas, Uvieta, no seas tan malagradecido! No me despreci\u00e9s a m\u00ed. \u00a1Aj\u00e1, a Jos\u00e9 s\u00ed pudiste pedirle, y a m\u00ed que me muerda un burro!<\/p>\n<p>Entonces a Uvieta le pareci\u00f3 muy feo despreciar a Nuestra Se\u00f1ora y le dijo: &#8211;Pues bueno: como yo me llamo Uvieta que me siembre all\u00e1 en casa un palito de uvas y que quienes se suba a \u00e9l no se pueda bajar sin mi permiso.<\/p>\n<p>La Virgen le contest\u00f3 que ya lo pod\u00eda dar por hecho y se despidi\u00f3 de Uvieta.<\/p>\n<p>Este sigui\u00f3 su camino y encontr\u00f3 otro quebrada. Le dieron ganas de tomar agua y se acerc\u00f3. En la corriente vio pasar muchos pecesitos muy gordos. Como ten\u00eda hambre dijo: &#8211;Vengan estos peces ya compuesticos en una salsa tan rica, que era cosa de reventar comi\u00e9ndolos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s sigui\u00f3 su camino y se sali\u00f3 un viejito que le dijo: -Uvieta, que manda a decir Nuestro Se\u00f1or qu\u00e9 si se te ofrece algo. El no viene en persona porque no es conveniente, vos ves&#8230; \u00a1Al fin El es Quien es! \u00a1Qu\u00e9 parec\u00eda que El tuviera que repicar y andar la procesi\u00f3n!<\/p>\n<p>&#8211;Yo no quiero nada&#8211; respondi\u00f3 Uvieta.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a1No seas sapance, hombre! Ped\u00ed, que en la Gloria andan con vos ten que ten. No te and\u00e9s con que te da pena y ped\u00ed lo que se te antoje, que bien lo mereces.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a1Ay, qu\u00e9 santico este m\u00e1s pelotero! &#8211;pens\u00f3 Uvieta y quer\u00eda seguir su camino pero el otro detr\u00e1s con su necedad y por quitarse aquel sinapismo de encima, le dijo Uvieta: &#8211;Bueno es el culantro pero no tanto. \u00a1Ave Mar\u00eda! \u00a1T\u00e1ntas aquellas por unos bollos de pan! Bueno, pues decile a Nuestro Se\u00f1or que lo que deseo me deje morirme a la hora que a m\u00ed me d\u00e9 la gana.<\/p>\n<p>Pero no sigui\u00f3 adelante, porque quiso ir a ver si de veras le hab\u00edan sembrado el palito de uvas, y se devolvi\u00f3.<\/p>\n<p>Anda y anda hasta que lleg\u00f3, y no era mentiras: all\u00ed en el solarcito estaba el palo de uva que daba gusto. Al verlo, Uvieta se puso que no cab\u00eda en los calzones de la contentera.<\/p>\n<p>Bueno, pasaron los d\u00edas y Uvieta vuelto turumba con su palo de uvas. Y nadie le cachaba.<\/p>\n<p>Ya todo el mundo sab\u00eda que el que se encaramaba en el palo de uva, no pod\u00eda bajar sin el permiso de Uvieta.<\/p>\n<p>Un d\u00eda pens\u00f3 Nuestro Se\u00f1or: &#8211;\u00a1Qu\u00e9 engreidito que est\u00e1 Uvieta con su palo de uva! Pues despu\u00e9s de un gustazo, un trancazo. &#8211;Y Tatica Dios llam\u00f3 a la Muerte y le dijo: &#8211;And\u00e1 jal\u00e1mele el mecate a aquel cristiano que ya ni se acuerda que hay Dios en los Cielos por estar pensando en su palo de uvas.<\/p>\n<p>Y la Muerte, que es muy s\u00e1calas con Tatica Dios, baj\u00f3 en una estampida. Lleg\u00f3 donde Uvieta y toc\u00f3 la puerta. Sali\u00f3 el otro y se va encontrando con mi se\u00f1ora. Pero no se dio por medio menos y como si la viera todos los d\u00edas, le dijo:<\/p>\n<p>&#8211;\u00a1Adi\u00f3s trabajos! \u00bfY eso qu\u00e9 anda haciendo comadrita?<\/p>\n<p>&#8211;Pues que me manda Nuestro Se\u00f1or por vos.<\/p>\n<p>&#8212; \u00bfIdiay, pues no quedamos en que yo me ir\u00eda para el otro lado cuando a m\u00ed me diera la gana?<\/p>\n<p>&#8211;No s\u00e9, no s\u00e9, &#8211;contest\u00f3 la Muerte. &#8211;Donde manda capit\u00e1n no manda marinero.<\/p>\n<p>\u00a1Ay! Como no se le vaya a volver la venada careta a Nuestro Se\u00f1or. &#8211;Pens\u00f3 Uvieta.<\/p>\n<p>&#8211;Bueno, comadrita, pase adelante y se sienta mientras voy a doblar los petates.<\/p>\n<p>La Muerte entr\u00f3 y Uvieta la sent\u00f3 de modo que viera el palo de uvas que estaba que se ven\u00eda abajo de uvas. &#8211; Aviaos que no le fueran a dar ganas de probarlas! &#8211;La Muerte al verlo no pudo menos que decir: &#8211;\u00a1Qu\u00e9 hermosura, Uvieta!<\/p>\n<p>Y el confisgao de Uvieta que se hac\u00eda que estaba doblando los petates, le respondi\u00f3: &#8211;\u00bfPor qu\u00e9 no se sube, comadrita, y come hasta que no le quepan?<\/p>\n<p>La otra no se hizo de rogar y se encaram\u00f3.<\/p>\n<p>Verla arriba Uvieta y comenzar a carcajearse como un descosido, fue uno.<\/p>\n<p>&#8211;Lo que el sapo quer\u00eda, comadrita &#8211;le grit\u00f3&#8211; .A ver si se apea de all\u00ed hasta que a m\u00ed me d\u00e9 mi regalada gana.<\/p>\n<p>La muerte quer\u00eda bajar, pero no pod\u00eda, y all\u00ed se estuvo y fueron pasando los a\u00f1os y nadie se mor\u00eda. Ya la gente no cab\u00eda en la tierra, y los viejos caducando andaban dundos por todas partes, y Nuestro Se\u00f1or como agua para chocolate con Uvieta, y recados van y recados vienen: hoy mandaba al gigant\u00f3n de San Crist\u00f3bal, ma\u00f1ana a San Luis rey, pasado ma\u00f1ana a San Miguel Arc\u00e1ngel con as\u00ed espada: &#8211;Qu\u00e9 Uvieta, que manda a decir Nuestro Se\u00f1or que dej\u00e9s apearse a la Muerte del palo de uva, que si no vas a ver la que le va a pasar.<\/p>\n<p>Y otro d\u00eda: &#8211;Uvieta, que dice Nuetro Se\u00f1or que por vida tuyita, dej\u00e9s apearse a la Muerte del palo de uva.<\/p>\n<p>Y otro d\u00eda: &#8211;Uvieta, que dice Nuetro Se\u00f1or que no te vas a quedar riendo, que vas a ver. &#8211;Pero a \u00e9l por un o\u00eddo le entraba y por otro le sal\u00eda. Y Uvieta dec\u00eda: &#8211;\u00a1Ah s\u00ed, por sapo que la dejo apearse!<\/p>\n<p>Por fin Tatica Dios le mand\u00f3 a decir que dejara bajar la Muerte y que le promet\u00eda que a \u00e9l no se lo llevar\u00eda.<\/p>\n<p>Entonces Uvieta dej\u00f3 bajar a la Muerte, quien subi\u00f3 escupida a ponerse a las \u00f3rdenes de Dios.<\/p>\n<p>Pero Nuestro Se\u00f1or no hab\u00eda quedado nada c\u00f3modo con Uvieta y mand\u00f3 al diablo por \u00e9l.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el Diablo y toc\u00f3 la puerta: &#8211;Upe, Uvieta.<\/p>\n<p>El pregunt\u00f3 de adentro: &#8211;\u00bfQui\u00e9n es?<\/p>\n<p>Y el otro por broma le contest\u00f3: &#8211;La vieja In\u00e9s con las patas al rev\u00e9s.<\/p>\n<p>Pero a Uvieta le son\u00f3 muy feo aquella voz: era como si hablaran entre un barril y al mismo tiempo reventaran triquitrates. Se asom\u00f3 por el hueco de la cerradura y al ver al diablo se qued\u00f3 chiquitico.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a1Ni por la jurisca! \u00a1Si es el Malo! \u00a1Seguro que lo mandan por m\u00ed, por lo que le hice a la Muerte, ni m\u00e1s ni menos! \u00bfAhora qu\u00e9 hago?<\/p>\n<p>Pero en esto se le ocurri\u00f3 una idea y corri\u00f3 a su ba\u00fal, sac\u00f3 su saco, abri\u00f3 la puerta y sin dejar chistar al otro dijo: &#8211;\u00a1Al saco el diablo!<\/p>\n<p>Y cuando el pisuicas se percat\u00f3, esta entre el saco de Uvieta.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a1Ahora s\u00ed, t\u00edo Coles&#8211; le grit\u00f3 Uvieta&#8211; vas a ver la que te vas a sacar por andar de cucharilla!<\/p>\n<p>El demonio se puso a meterle una larga y una corta, pero Uvieta le dijo: &#8211;\u00a1Ah! s\u00ed. \u00a1Qu\u00e9 te la crea tizote! &#8211;Y cogi\u00f3 un palo y le arri\u00f3 sin misericordia, hasta que lo hizo polvo.<\/p>\n<p>A los gritos tuvo que mandar Nuestro Se\u00f1or a ver qu\u00e9 pasaba. Cuando lo supo, prometi\u00f3 a Uvieta que si dejaba de pegar al diablo, a \u00e9l nada le pasar\u00eda. Uvieta dej\u00f3 de dar y Nuestro Se\u00f1or se vio a palitos para volver hacer al diablo de aquel mont\u00f3n de polvo.<\/p>\n<p>Y el patas sali\u00f3 que se quebraba para el infierno.<\/p>\n<p>Ya Nuestro Se\u00f1or estaba a jarros con Uvieta y mand\u00f3 otra vez a la Muerte: &#8211;que no se anduviera con contumerias, ni se dejara tener conversona&#8211;. Ag\u00e1rralo ojal\u00e1 dormido y me lo traes. M\u00edra que si otra vez te dejas enga\u00f1ar, qued\u00e1s en los petates conmigo.<\/p>\n<p>A la Muerte le entr\u00f3 verg\u00fcencilla y siguiendo los consejos de Nuestro Amo, baj\u00f3 de noche y cuando Uvieta estaba bien privado, lo cogi\u00f3 de las mechas, arri\u00f3 con \u00e9l para el otro mundo y lo dej\u00f3 en la puerta de la Gloria para que all\u00ed hicieran con \u00e9l lo que les diera la gana.<\/p>\n<p>Cuando San Pedro abri\u00f3 la puerta por la ma\u00f1ana, se va encontrando con mi se\u00f1or de clucas cerca de la puerta y como con abej\u00f3n en el buche.<\/p>\n<p>San Pedro le pregunt\u00f3 qui\u00e9n era, y al o\u00edr que Uvieta, le hizo la cruz. Si no hubiera estado en aquel sagrado lugar, le hubieran dicho: &#8211;\u00a1Te me das de aqu\u00ed, pu\u00f1etero! &#8211;Pero como estaba, y adem\u00e1s \u00e9l es un santo muy comedido, le dijo: &#8211;\u00a1Te me vas de aqu\u00ed, que bastante le has regado las bilis a Nuestro Se\u00f1or!<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfY para d\u00f3nde cojo?<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfPara d\u00f3nde? Pues para el infierno, pero es ya, con el ya.<\/p>\n<p>Uvieta cogi\u00f3 el camino del infierno. El diablo se estaba paseando por el corredor. Ver a Uvieta y salir despavorido para adentro, fue uno. Adem\u00e1s atranc\u00f3 bien la puerta y llam\u00f3 a todos los diablos para que trajeran cuanto chunche encontraran y lo pusieran contra la puerta, porque all\u00ed estaba Uvieta el hombre que lo hab\u00eda hecho polvo.<\/p>\n<p>Uvieta lleg\u00f3 y llam\u00f3 pero antes usaban llamar las gentes cuando llegaban a una casa: &#8211;\u00a1Ave Mar\u00eda Pur\u00edsima! \u00a1Ave Mar\u00eda Pur\u00edsima! &#8211;Por supuesto que al o\u00edr esto los demonios se pusieron como si les mentaran la mama.<\/p>\n<p>Y all\u00ed estuvo el otro como tres d\u00edas, d\u00e1ndole a la puerta y \u00a1Ave Mar\u00eda Pur\u00edsima! \u00a1Ave Mar\u00eda Pur\u00edsima!<\/p>\n<p>Como no le abr\u00edan, se devolvi\u00f3. Cuando iba pasando frente a la puerta del Cielo, le dijo San Pedro: &#8211;\u00bfIdiai, Uvieta, todav\u00eda and\u00e1s pajareando?<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfIdiai, qu\u00e9 quiere que haga? All\u00ed estoy hace tres d\u00edas d\u00e1ndole a aquella puerta y no me abren.<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfY eso qu\u00e9 ser\u00e1? \u00bfC\u00f3mo llam\u00e1s vos?<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfYo? Pues: \u00a1Ave Mar\u00eda Pur\u00edsima! \u00a1Ave Mar\u00eda Pur\u00edsima!<\/p>\n<p>La Virgen estaba en el patio dando de comer a unas gallinas que le hab\u00edan regalado, con el pico y las patitas de oro y que pon\u00edan huevos de oro. Cuando oy\u00f3 decir: \u00a1Ave Mar\u00eda Pur\u00edsima! se asom\u00f3 creyendo que la llamaban.<\/p>\n<p>Al ver a Uvieta se puso muy contenta.<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfQu\u00e9 hace Dios de esa vida, Uvieta? Entre para adentro.<\/p>\n<p>San Pedro no se atrevi\u00f3 a contradecir a Mar\u00eda Sant\u00edsima y Uvieta se meti\u00f3 muy orondo a la Gloria y yo me meto por un huequito y me salgo por otro para que ustedes me cuenten otro.<\/p>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp03.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp03.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"230\" height=\"318\" class=\"aligncenter size-full wp-image-440\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">H<\/span>ab\u00eda una vez una viejita que ten\u00eda tres hijos: dos vivos y uno tonto. Los dos vivos eran muy ruines con la madre y nunca le hac\u00edan caso, pero el tonto era muy bueno con ella y era el palito de sus enredos. Los dos vivos se pasaban en la ciudad haciendo que hac\u00edan, porque eran unos grandes vagabundos. Lo cierto es que el tonto no era nada tonto, pero como era tan bueno lo cre\u00edan tonto, porque as\u00ed es la vida.<\/p>\n<p>    Pues se\u00f1or; un d\u00eda lo mand\u00f3 la anciana a la monta\u00f1a a traer una carguita de le\u00f1a. El fue e hizo una buena carga, y cuando estaba rejuntando las burusquitas para que su madre no le costara encender el fuego por la ma\u00f1ana, se le apareci\u00f3 una viejita que tra\u00eda una varillita en la mano.<\/p>\n<p>    Ella le dijo:&#8211; Mir\u00e1, Juan, aqu\u00ed te traigo esta varillita de regalo. Es como un premio por lo sumiso que sos con tu mama.<\/p>\n<p>    Juan pregunt\u00f3: &#8211;\u00bfY para qu\u00e9 me sirve?<\/p>\n<p>    &#8211;Para todo lo que se antoje: \u00bfque quer\u00e9s plata? Pues a ped\u00edrsela a la varillita. Y si no, mir\u00e1: cuando est\u00e9s muy cansado, vas a tocar con ella la carga de le\u00f1a y al mismo tiempo le dec\u00eds: Varillita, varillita, por la virtud que Dios te di\u00f3, que mi carguita de le\u00f1a me sirva de coche y me lleve a casa.<\/p>\n<p>    As\u00ed lo hizo Juan; se sent\u00f3 en la carga de le\u00f1a y en un abrir y cerrar de ojos estuvo en su casa.<\/p>\n<p>    Juan no dijo a nadie una palabra de lo que le pasara. Pero desde ese d\u00eda no volvi\u00f3 a caminar por sus propios pies, sino que andaba para arriba y para abajo encajado en la carga de le\u00f1a. Y cuando su madre o sus hermanos le preguntaban, se hac\u00eda el sordo.<\/p>\n<p>    Sucedi\u00f3 que las hijas del rey ven\u00edan de cuando en cuando a ba\u00f1arse en una poza que hab\u00eda cerca de la casa de ellos. Un d\u00eda de tantos, sali\u00f3 la menor en un vivo llanto del ba\u00f1o porque se le hab\u00eda ca\u00eddo en el agua su sortija. A cada una de las ni\u00f1as le hab\u00eda regalado el rey un anillo nunca visto, y que se encomendara a Dios la que lo perdiera.<\/p>\n<p>    A la noche llegaron los dos vivos con el cuento de que el rey estaba que se lo llevaba la trampa, porque la menor de las princesas hab\u00eda perdido su sortija en la poza, y que Su Majestad hab\u00eda ofrecido que aquel que la encontrara, ser\u00eda el marido de su hija.<\/p>\n<p>    Apenas amanaeci\u00f3, corrieron los dos vivos a buscar en la poza, pero nada. As\u00ed que se fueron ellos, lleg\u00f3 el tonto con su varillita, toc\u00f3 el agua y dijo: &#8211;Varillita, varillita, por la virtud que Dios te di\u00f3, reparame la sortija. &#8211;Y deveras, la sortija sali\u00f3 y se ensart\u00f3 en la varillita. La guard\u00f3, toc\u00f3 con su varillita la carga de le\u00f1a, y pidi\u00f3 que \u00e9sta lo llevara al palacio del rey.<\/p>\n<p>    Cuando estuvo ante la puerta, los soldados que estaban de centinelas, lo cogieron de mingo, y por supuesto, no quer\u00edan dejarlo entrar.<\/p>\n<p>    Pero el tonto arm\u00f3 un alboroto. El rey oy\u00f3 y mand\u00f3 a ver qu\u00e9 era aquella samotana y al saberlo orden\u00f3 que lo dejaran pasar.<\/p>\n<p>    Y fue subiendo escaleras arriba, arrodajado en su carga de le\u00f1a y as\u00ed entr\u00f3 en el sal\u00f3n, en donde estaba el rey con toda su corte. Baj\u00f3 de su veh\u00edculo alguillo chillado, sac\u00f3 la sortija de su bolsa y dijo: &#8211;Se\u00f1or rey, aqu\u00ed traigo la sortija de la ni\u00f1a, y a ver en qu\u00e9 quedamos de casamiento.<\/p>\n<p>    Todos al verlo entrar, re\u00edan a carcajadas y al o\u00edr sus pretensiones, quisieron echarlo a broma y a decir que la miel no se hab\u00eda hecho para los zopilotes. Pero cuando oyeron al rey decir que estaba dispuesto a cumplir lo prometido, se quedaron en el otro mundo.<\/p>\n<p>    La pobre princesa comenz\u00f3 a hacer cucharas y por \u00faltimo solt\u00f3 al llanto.<\/p>\n<p>    Las tres ni\u00f1as se tiraron de rodillas ante su padre y se pusieron a rogarle, pero \u00e9l les dijo: &#8211;Yo di mi palabra de rey y tengo que cumplirla.<\/p>\n<p>    Luego cogi\u00f3 a su hija menor por su cuenta y se puso a aconsejarla con muy buenas razones, porque este rey no era nada engre\u00eddo: &#8211;Vea, hijita a nadie hay que hacerle \u00a1che! en esta vida. No hay que dejarse ir de bruces por las apariencias. \u00a1Qui\u00e9n quita que le salga un marido nonis! Y en esta vida, uno se hace ilusiones de que porque a veces se sienta en un trono es m\u00e1s que los que se sientan en un banco. Pues nada de eso, criatura, que s\u00f3lo Cristo es espa\u00f1ol y Mariquita se\u00f1ora&#8230;<\/p>\n<p>    Y por ese camino sigui\u00f3 calmando a su hija, pero ella como si tal cosa, no dejaba su llanto y sus sollozos, porque no hallaba c\u00f3mo casarse con aquel hombre tan infeliz. Y cuando recordaba que hab\u00eda entrado en el sal\u00f3n sobre una carga de le\u00f1a y que todos se esmorecieron de la risa, sent\u00eda que se le asaba la cara de verguenza.<\/p>\n<p>    Pero no hubo remedio y lleg\u00f3 el d\u00eda del casorio.<\/p>\n<p>    La madre y los hermanos del tonto estaban en ayunas de la que pasaba.<\/p>\n<p>    Bueno, pues lleg\u00f3 el d\u00eda del casorio, que ser\u00eda a las doce del d\u00eda en la Catedral.<\/p>\n<p>    El tonto sali\u00f3 como si tal cosa, montado en su carga de le\u00f1a, pero al ir a entrar en la ciudad, toc\u00f3 la carga con su varita y dijo: &#8212; Varillita, varillita, por la virtud que Dios te di\u00f3, que la carga de le\u00f1a se vuelva un coche de plata, con unos caballos blancos que nunca se hayan visto, y yo un gran se\u00f1or muy hermoso y muy inteligente&#8211;. Y la carga de le\u00f1a se transform\u00f3 en una carroza de plata y \u00e9l, en un gran se\u00f1or.<\/p>\n<p>    Cuando la gente vi\u00f3 detenerse aquella carroza frente al palacio y bajar aquel pr\u00edncipe tan hermoso se qued\u00f3 con la boca abierta.<\/p>\n<p>    La princesa estaba en un rinc\u00f3n y no ten\u00eda consuelo. Hasta fea estaba, ella que era tan preciosa, de tanto llorar: con los ojos como chiles y la nariz como un tomate.<\/p>\n<p>    \u00a1Ay, Dios m\u00edo, \u00a1Qu\u00e9 fue aquello! De pronto entra un pr\u00edncipe muy hermoso, la coge de una mano, se la lleva y la mete en una carroza de plata. Sale la carroza que se quiebra para la Catedral y all\u00ed los casa el se\u00f1or Obispo. Vuelven al palacio y \u00a1qu\u00e9 bailes y qu\u00e9 fiestas!<\/p>\n<p>    La pricesa no sab\u00eda si estaba dormida o despierta. Cuando comenz\u00f3 el baile, ella bail\u00f3 con su marido y todo el mundo les hizo rueda, y no tanto por admirarla a ella como a \u00e9l. Las otras dos princesas que se hab\u00edan burlado antes del triste novio y de su carga de le\u00f1a, estaban ahora con su poquito de envidia y no hallaban en donde ponerlo. Y todo el mundo: \u00a1 Juan arriba y Juan abajo!<\/p>\n<p>    Juan se fue a un rinc\u00f3n, sob\u00f3 su varillita y le dijo: &#8211;Varillita, varillita, por la virtud que Dios te di\u00f3, que la casilla de nosotros se vuelva un palacio de cristal y mi madre una gran se\u00f1ora.<\/p>\n<p>    Y as\u00ed fue: la viejita estaba en la cocina en pleitos con el fuego y echando de menos a Juan, que de unos d\u00edas para ac\u00e1 se le hab\u00eda vuelto muy pata caliente, cuando oy\u00f3 un ruidal y como que se mareaba: al volver en s\u00ed, se vi\u00f3 en una gran sala de cristal con muebles dorados y ella sentada en un sill\u00f3n, vestida de terciopelo y abanic\u00e1ndose con un abanico de plumas; a su alrededor una partida de sirvientes que se quer\u00edan deshacer por sonarle la nariz, por abanicarle y hasta por llevarla en silla de manos all\u00e1 fuera. Por todas partes sal\u00edan y entraban criados muy atareados. De pronto oy\u00f3 ruidos de coches, y en la sala vecina comenz\u00f3 a tocar una m\u00fasica que era lo mismo que estar en el Cielo. Por \u00faltimo ve entrar una pareja, como quien dice un rey y una reina &#8230; ambos le echaron los brazos y la voz de Juan que dice: &#8212; Mamita, aqu\u00ed tiene a mi esposa. Y m\u00e1s atr\u00e1s ven\u00edan el rey, la reina, las princesas y cuanto marqu\u00e9s y conde hab\u00eda en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>    All\u00e1 al anochecer, estaba la fiesta en lo mejor, llegaron los hermanos que andaban de parranda. Juan los encerr\u00f3 en un cuarto, y otro d\u00eda cuando estuvieron frescos, les cont\u00f3 lo que pasaba y que si se formalizaban, los casaba con las otras princesas. De veras, ellos se formalizaron y se casaron. Juan y su esposa fueron reyes y todos vivieron muy felices.<\/p>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp04.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp04.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"230\" height=\"275\" class=\"aligncenter size-full wp-image-441\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">H<\/span>ab\u00eda una vez un hombre muy torcido, muy torcido. Parec\u00eda que el tuerce lo hubiera cogido de mingo. Como era m\u00e1s torcido que un cacho de venado, le pusieron el apodo de Cacho de Venado y as\u00ed todo el mundo le llamaba Juan, Cacho e\u00b4 Venao; pero con el tiempo, por abreviar, s\u00f3lo le dec\u00edan Juan Cacho.<\/p>\n<p>    Creyendo hacer una gracia, se cas\u00f3, pero la paloma le sal\u00edo un sapo, porque la mujer ten\u00eda un humor que s\u00f3lo el santo Job la pod\u00eda aguantar. Parec\u00eda que el pobre Juan Cacho se hubiera puesto expresamente a buscar con candela la mujer m\u00e1s mal geniosa del mundo.<\/p>\n<p>    Para alivio de males era peor que una cuila para tener hijos. Y no echaba las criaturas al mundo como Dios manda, sino que cada rato sal\u00eda mi se\u00f1ora con gu\u00e1piles. En un momento se llenaron de chiquillos. \u00a1Y hab\u00eda que ver lo que era mantener aquella marimba!.<\/p>\n<p>    Luego, con ese tuerce, era rara la semana que Juan pod\u00eda salir adelante, porque nada m\u00e1s que pichuleos era lo que encontraba. Y no era que el hombre de Dios fuera un atenido de esos que les gusta pasarse la vida rasc\u00e1ndose la panza. No. Si era amigo de Gurrugucear el real por todo.<\/p>\n<p>    El lo mismo le hac\u00eda a una cosa que a otra, y todo sab\u00eda hacer: \u00e9l encalaba, \u00e9l cog\u00eda goteras, \u00e9l desyerbaba; \u00e9l met\u00eda y picaba le\u00f1a; \u00e9l remendaba ollas; \u00e9l jalaba diarios; \u00e9l, para hacer barbacoas a las matas de chayote; \u00e9l para sacar ra\u00edces.\u00bfQue un remiendo de alba\u00f1il? All\u00ed estaba Juan Cacho. \u00bfQue componer una cumbrera? All\u00ed estaba Juan Cacho. En fin, \u00e9l hac\u00eda lo que pod\u00eda pero nunca quedaba bien con aquella fier\u00edsima de su mujer. Hab\u00eda que ver las samotanas que le armaba los s\u00e1bados, cuando llegaba con la mantenci\u00f3n escasa&#8230; \u00a1V\u00e1lgame Dios! La mujer le tiraba las cuatro papas y los frijolillos, el maicillo y la tapilla de dulce.<\/p>\n<p>    Los chiquillos eran enfermizos, llenos de granos, sucios y con el ejemplo que les daba la Mama, tambi\u00e9n malcriados con el Tata.<\/p>\n<p>    Por fin un d\u00eda a Juan se le llen\u00f3 la cachimba, como dicen, y no quiso aguantar m\u00e1s. Ech\u00f3 sus cuatro ch\u00e9cheres en un saco y se fue a rodar tierras.<\/p>\n<p>    De camino se gan\u00f3 unos rialitos y compr\u00f3, para matar el hambre, un diez de pan y quince de salchich\u00f3n. Anda y anda, le agarr\u00f3 la noche en despoblado y de ribete comenz\u00f3 a llover. Se meti\u00f3 en un rastrojo en donde quedaba en pie una media agua de ca\u00f1as y hojas. Encendi\u00f3 un fog\u00f3n para calentarse, se arrodaj\u00f3 en el suelo y sac\u00f3 de su morral el pan y el salchich\u00f3n, dispuesto a no dejar ni una borona.<\/p>\n<p>    Iba a echarse el primer bocado, cuando oy\u00f3 que le dijeron:<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Ave Mar\u00eda Pur\u00edsima!<\/p>\n<p>    Levant\u00f3 los ojos y va viendo un viejitico todo tulenquito hecho un pirr\u00eds, apoyado en un bord\u00f3n. Ten\u00eda cuatro mechas canosas y una barbilla rala y todo \u00e9l inspiraba l\u00e1stima. Al viejito se le iba los ojos detr\u00e1s del pan y del salchich\u00f3n.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Sea por Dios! Y Juan Cacho ten\u00eda tanta hambre. Pero, \u00a1qu\u00e9 caray!, donde hay para uno hay para dos.<\/p>\n<p>    &#8211;Aqu\u00ed hay pa juntos, amig\u00f3, dijo Juan Cacho al viejito.<\/p>\n<p>    El viejito no se hizo de rogar; se arrodaj\u00f3 tambi\u00e9n en el suelo y se puso a comer con una gana, que es ve\u00eda que hac\u00eda su rato no probaba bocado. Y si Juan Cacho no se anda listo, no lo deja a oscuras.<\/p>\n<p>    As\u00ed que comieron y medio se calentaron, se echaron a dormir sobre la hojarasca.<\/p>\n<p>    Cuando comenzaron las claras del d\u00eda, despert\u00f3 Juan Cacho y vi\u00f3 al viejito dispuesto a darle agua a los caites. Hac\u00eda un fr\u00edo que no se aguantaba. \u00a1Ah!, \u00a1un jarro de caf\u00e9 bien caliente!, pens\u00f3 Juan. El viejito, como si le estuviera leyendo el pensamiento, le dijo:<\/p>\n<p>    &#8211;Hombr\u00e9, \u00bfte gustar\u00eda tomar una tasa de caf\u00e9 acabadito de chorrear? Por supuesto que con eso no hizo m\u00e1s que alborotarle las ganas. El viejito se fue sacando de la bolsa una servilleta blanquitica que daba gusto. No parec\u00eda que entre el mont\u00f3n de chuicas que era el viejo, pudiera haber un trapo tan limpio.<\/p>\n<p>    &#8211;Tom\u00e1, le dijo, te voy a hacer este regalo.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfY para qu\u00e9 quiero yo esto?, pens\u00f3 Juan Cacho. Ser\u00e1 para limpiarme el hambre de la boca&#8230;<\/p>\n<p>    Como si hubiera o\u00eddo esta reflexi\u00f3n, el viejito le respondi\u00f3:<\/p>\n<p>    &#8211;No cre\u00e1s, hij\u00f3. Esta es una servilleta de virtud. Te la doy para premiarte tu buen coraz\u00f3n. Me diste la mitad de lo que ten\u00edas. Yo s\u00e9 que te quedaste con hambre por m\u00ed.<\/p>\n<p>    Juan se qued\u00f3 viendo a su hu\u00e9sped y se puso en un temblor cuando se di\u00f3 cuenta de que ya no era un viejito tulenquito, con una barbilla rala y cuatro mechas canosas, cubierto de chuicas, sino TATICA DIOS en persona, envuelto en resplandores. Juan se puso de rodillas y le rez\u00f3 el Bendito Alabado. El se\u00f1or le dijo:<\/p>\n<p>    &#8211;Extend\u00e9 la servilleta en el suelo y dec\u00ed: \u201cServilletica, por la virtud que Dios te di\u00f3, dame de comer\u201d.<\/p>\n<p>    Entonces la servilleta se hizo un gran mantel y sobre \u00e9l apareci\u00f3 una gran cafetera llena de caf\u00e9 caliente y arom\u00e1tico; un pichel lleno de postrera amarillita y acabada de orde\u00f1ar; un cerro de tortillas de queso, doradas, de esas que al partirlas echan un vaho caliente que huele a la pura gloria y que al partirlas hacen hebras; un taz\u00f3n de natilla; bollos de pan dulce con su corteza morena, de los que se esponjan al partirlos y se ven amarillos de huevo y de ali\u00f1o; tarritos de jalea de membrillo y de guayaba; pollos asados, frutas , en fin, tanta cosa que ser\u00eda largo de enumerar.<\/p>\n<p>    Cuando Juan volvi\u00f3 a ver, ya Tatica Dios no estaba all\u00ed. Juan estaba muy asustado con la aparici\u00f3n, pero pudo m\u00e1s el hambre y se puso a comer todas aquellas ricuras con las que jam\u00e1s hab\u00eda so\u00f1ado su imaginaci\u00f3n de pobrecito.<\/p>\n<p>    Cuando termin\u00f3, todav\u00eda quedaban viandas como para una semana. Recogi\u00f3 la vajilla que era de oro y plata y de la m\u00e1s fina porcelana y puso todo lo que pudo en su saco, porque no cre\u00eda que la cosa se repitiera. Luego se guard\u00f3 la servilleta.<\/p>\n<p>    All\u00e1 de camino, por tantear, la volvi\u00f3 a extender sobre el zacate y dijo: \u201cServilletica, por la virt\u00fa que Dios te di\u00f3, dame de comer\u201d. Y otra vez apareci\u00f3 un banquete que se lo hubieran deseado los obispos y los reyes. Lo que hizo fue que en el primer rancho que encontr\u00f3, avis\u00f3 para que fueran a recoger todo aquello.<\/p>\n<p>    Juan Cacho pens\u00f3 en su chiquillos hambrientos, y a pesar de lo mal criados que eran , y de su mujer, crey\u00f3 que su deber era volver a donde ellos y darles de comer. Y se puso a imaginarlos sentados alrededor de un banquete como los que hab\u00eda tenido enfrente. Lo que voy a hacer, pens\u00f3, es no dejarlos comer mucho, para que no se empachen.<\/p>\n<p>    Al anochecer lleg\u00f3 a un sesteo. Bajo un gran higuer\u00f3n y sentados alrededor de una gran fogata, hab\u00eda muchos boyeros y hombres que ven\u00edan arreando ganado. Estaban tomando caf\u00e9 que le hab\u00edan comprado al due\u00f1o del sesteo. La verdad es que lo que vend\u00eda este hombre, no era caf\u00e9, sino agua chacha. Entonces Juan Cacho les dijo:<\/p>\n<p>    &#8211;Boten esa cochinada y van a probar lo que es caf\u00e9. \u00a1Y no van a tomar caf\u00e9 vac\u00edo!&#8230;<\/p>\n<p>    Diciendo y haciendo, extendi\u00f3 en el suelo su servilleta y dijo: \u201cServilletica, por la virt\u00fa que Dios te di\u00f3, danos de comer\u201d. Y aparecieron el caf\u00e9, y la postrera y la natilla y los pollos asados y vinos y las sabrosuras. Toda aquella gente acostumbrada a arroz, frijoles y bebida, no se atrev\u00edan a tocar los ricos manjares.<\/p>\n<p>    Juan les dijo: \u201c\u00a1Ideay, viejos, aturr\u00facenle, que ahora es tiempo!\u201d<\/p>\n<p>    Los arrieros no se hicieron de rogar. A poquito rato se les hab\u00edan subido los tragos y aquello era parranda y media.<\/p>\n<p>    El due\u00f1o del sesteo era lo que se llama un hombre angurriento, de los que no pueden ver bocado en boca ajena, y en cuanto se di\u00f3 cuenta del tesoro que era aquella servilleta, le ech\u00f3 el ojo.<\/p>\n<p>    Apenas vi\u00f3 que Juan Cacho se hab\u00eda dormido, le sac\u00f3 la servilleta y le puso otra en su lugar. Y Juan, que hab\u00eda ca\u00eddo como una piedra, tan rendido estaba, y que adem\u00e1s andaba medio tuturuto con los tragos que se hab\u00eda tomado, no sinti\u00f3 nada.<\/p>\n<p>    Antes de amanacer se levant\u00f3 Juan Cacho ya fresco, se cercior\u00f3 de que ten\u00eda la servilleta entre la bolsa y cogi\u00f3 para su casa. De camino se iba haciendo ilusiones, de la sorpresa que les iba a dar a su mujer y a sus chiquillos; de lo mansita que se le iba a poner la alacrana de su esposa y se imaginaba a cada una de sus criaturas con un pollo asado en la mano.<\/p>\n<p>    Cuando lleg\u00f3 a su casucha, entr\u00f3 muy orondo, d\u00e1ndose aire de persona quitada de ruidos.<\/p>\n<p>    En cuanto lo vi\u00f3 la chompipona de su mujer comenz\u00f3 a insultarlo; pero \u00e9l no le hizo caso y se fue derecho al fog\u00f3n, y destap\u00f3 la olla que ten\u00eda en el fuego. Al ver que lo que hab\u00eda en la olla eran cuatro guineos bailando en agua de sal, se ech\u00f3 a re\u00edr y los tir\u00f3 a medio patio. La mujer y los chiquillos cre\u00edan que el hombre se hab\u00eda chiflado.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Van a ver lo que les traigo de comer!, les dijo. En cambio de esa cochinada que ten\u00edan en el fuego, les voy a dar pollos, chompipes, vino y dulces, de caer sentados comiendo.<\/p>\n<p>    Y \u00f1or Aquel cogi\u00f3 los cuatro chunches que ten\u00edan sobre la mesa renca, los tir\u00f3 por donde primero pudo; se sac\u00f3 de la bolsa la servilleta; con mil piruetas la extendi\u00f3 sobre la mesa y, ech\u00e1ndose para atr\u00e1s, grito: \u201c Servilletica, por la virtud que Dios te di\u00f3, danos de comer\u201d.<\/p>\n<p>    \u00a1Y nada!&#8230;<\/p>\n<p>    Juan Cacho se qued\u00f3 m\u00e1s muerto que vivo. \u00a1Mar\u00eda Sant\u00edsima! \u00bfQu\u00e9 era eso? \u00bfSer\u00e1 que no le hab\u00eda o\u00eddo la servilleta? Volvi\u00f3 a repetir. \u00a1Y nada! \u00bfLo habr\u00eda cogido de mona Tatica Dios? No pod\u00eda ser. El no es de esos que cogen de mona a nadie. \u00bfPues, y esto qu\u00e9 era?<\/p>\n<p>    Entre tanto la mujer hab\u00eda vuelto a coger los estribos: agarr\u00f3 un palo de le\u00f1a y se lo dej\u00f3 ir con toda alma, que si no se agacha el hombre, le parte la jupa por la pura mitad. Y no fue cuento, Juan Cacho tuvo que salir por aqu\u00ed es camino, mientras el culebr\u00f3n y los chacalincillos le gritaban improperios.<\/p>\n<p>    Bueno, Juan Cacho quiso ir a darle las quejas a Tatica Dios, de lo que le hab\u00eda pasado y se puso al caite, camino del lugar en donde se lo hab\u00eda encontrado. Lleg\u00f3 al anochecer, sin haber probado bocado y con abej\u00f3n en el buche. Encendi\u00f3 un fog\u00f3n y se sent\u00f3 a esperar. All\u00e1, al mucho rato, de veras fue llegando Nuestro Se\u00f1or con un borriquito de diestro.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfIdeay, hij\u00f3, qu\u00e9 est\u00e1s haciendo aqu\u00ed?; le pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>    A Juan se le peg\u00f3 el nudo.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfQue qu\u00e9 estoy haciendo?&#8230; \u00a1Pero mi Se\u00f1or Jesucristo, si vos deb\u00e9s saberlo!&#8230; Lo que es la tal servilleta, en mi casa no me sirvi\u00f3 sino para ponerme en verg\u00fcenza. Va de decile y decile y lo que hizo esta piedra, hizo ella. De all\u00ed sal\u00ed que deseaba me tragara la tierra &#8230; Hab\u00eda que ver a mi mujer que es m\u00e1s brava que un solim\u00e1n, despu\u00e9s, que le tir\u00e9 los guineos al patio&#8230;<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Oh, Juan, le dijo Nuestro Se\u00f1or, vos s\u00ed que sos sencillo! En fin, aqu\u00ed te traigo este borriquito&#8230; A ver, extend\u00e9 en el suelo ese saco que traes.<\/p>\n<p>    Juan lo extendi\u00f3.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Ppp, Ppp!, hizo el Se\u00f1or, animando al borriquito para que se parara sobre el saco.<\/p>\n<p>    Cuando la bestia se coloc\u00f3 sobre el saco, Tatica Dios orden\u00f3 a Juan que fuera repitiendo con El lo que dec\u00eda:<\/p>\n<p>    &#8211;\u201cBorriquito, por la virtud que Dios te di\u00f3, reparame plata\u201d. No lo hab\u00edan acabado de decir, cuando el animal se puso a echar monedas por el trasero; monedas en vez de esti\u00e9rcol.<\/p>\n<p>    \u00a1Ay, Dios m\u00edo!, \u00bfQu\u00e9 era aquello?<\/p>\n<p>    Cuando Juan levant\u00f3 los ojos para ver a Tatica Dios, ya \u00e9ste hab\u00eda desaparecido.<\/p>\n<p>    Juan se puso a bailar en una pata de la contentera y no aguard\u00f3 razones, sino que cogi\u00f3 el camino de vuelta.<\/p>\n<p>    Cuando pas\u00f3 por el sesteo, se sinti\u00f3 muy rendido y entr\u00f3 a pedir posada.<\/p>\n<p>    Apenas lo vi\u00f3 el due\u00f1o, se qued\u00f3 chiquitico, pensando que el otro ven\u00eda a reclamarle.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Hola, compadrito! \u00a1Dichosos ojos! \u00bfY qu\u00e9 viento lo trae por aqu\u00ed?<\/p>\n<p>    Y Juan, que no ten\u00eda pringue de malicia, le solt\u00f3:<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Viera, viejo, lo que traigo! \u00a1Esto s\u00ed que es cosa buena! Vamos y tr\u00e1igame una cobija o un trapo y va a ver ust\u00e9&#8230;<\/p>\n<p>    El hombre no se hizo rogar y cogi\u00f3 un pedazo de mantalona que estaba a mano. Juan hizo que el burro se colocara encima de la mantalona y dijo: &#8211;Burriquito, por la virt\u00fa que Dios te di\u00f3, reparame plata.<\/p>\n<p>    Y al momento estaba el burro echando monedas de oro por el trasero, en vez de esti\u00e9rcol.<\/p>\n<p>    Al hombre casi le da una descomposici\u00f3n del susto de ver aquel gran mont\u00f3n de monedas de oro. Y al momento se puso a pensar que este burro ten\u00eda que ser de \u00e9l.<\/p>\n<p>    Lo primero que hizo fue darle guaro a Juan para que se almadeara; luego lo llev\u00f3 a acostarse. Pero en medio de la soca que se ten\u00eda, el pobre Juan no perd\u00eda del todo el sentido y no soltaba el mecate con que llevaba amarrado el burro. Al fin del cuento se priv\u00f3 y entonces el otro aprovech\u00f3 la oportunidad para quitarle el burro y cambi\u00e1rselo por otro muy parecido.<\/p>\n<p>    Al d\u00eda siguiente muy de ma\u00f1ana, se puso Juan camino de su casa. Como estaba de goma y \u00e9l de por s\u00ed no era muy observador, no se fij\u00f3 en que le hab\u00edan cambiado el animal. Bueno, el caso es que lleg\u00f3 a la casa y se meti\u00f3 con todo y burro. Como se sent\u00eda muy seguro, no hizo caso de los denuestos con que lo recibi\u00f3 la gallota de su mujer. Juan se fue derechito a la cama, quit\u00f3 la cobijilla colorada llena de churretes de candela con que todav\u00eda estaban cobijados los chacalincillos, la tendi\u00f3 en el suelo e hizo que el burro se encaramara sobre ella. Luego grit\u00f3 entusiasmado:<\/p>\n<p>    &#8211;Burriquito, por la virt\u00fa que Dios te di\u00f3, reparanos plata.<\/p>\n<p>    \u00a1Y nada!<\/p>\n<p>    Volvi\u00f3 a decirle y nada. \u00a1Ayayay! \u00bfQu\u00e9 era esto, Mar\u00eda Sant\u00edsima? Otra vez le grit\u00f3:<\/p>\n<p>    &#8211;Burriquito, que por la virt\u00fa que Dios te di\u00f3 repararme plata.<\/p>\n<p>    Y lo que hizo el animal fue una buena gracia sobre la cobija. Por supuesto que eso fue el colmo. La mujer le tir\u00f3 encima los tizones y luego los chiquillos cogieron los cagajones del burro y lo agarraron a cagajonazos.<\/p>\n<p>    Al pobre Juan le faltaron pies para salir corriendo. Y, lejos, se sent\u00f3 a recapacitar. \u00bfPues y \u00e9sto qu\u00e9 ser\u00e1? \u00bfSer\u00e1 que Tatica Dios de veras se hab\u00eda querido burlar de \u00e9l? No pod\u00eda ser; Nuestro Se\u00f1or no es de bromas, y menos con un triste como \u00e9l. Entonces decidi\u00f3 volver all\u00e1 arriba, al lugar en donde se le hab\u00eda aparecido. Qui\u00e9n quita que se le apareciera otra vez y le pusiera en claro aquello&#8230;<\/p>\n<p>    Juan volvi\u00f3 a tomar el camino, anda y anda. Por fin lleg\u00f3, ya oscureciendo, cansado, con hambre y todo achucullado. \u00a1Qu\u00e9 hombre m\u00e1s torcido era \u00e9l, que hasta con Tatica Dios le iba mal! Se sent\u00f3, y no fue cuento, sino que larg\u00f3 el llanto, all\u00ed en la soledad, donde nadie lo pod\u00eda ver.<\/p>\n<p>    &#8211;Hombre, Juan, \u00bfqu\u00e9 es eso?<\/p>\n<p>    Levant\u00f3 los ojos y all\u00ed estaba Tatica Dios en persona, con un saco a la espalda, mir\u00e1ndolo, entre malicioso y compasivo.<\/p>\n<p>    \u00bfY eso qu\u00e9 es, Juan? \u00bfMariqueando como las mujeres? Se ve\u00eda que le quer\u00eda meter \u00e1nimo.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfPues no ves, Se\u00f1or m\u00edo Jesucristo, que con el burro tambi\u00e9n me fue mal? Mientras la cosa era afuera, funcionaba muy bien, pero en cuanto llegu\u00e9 a mi casa, y hab\u00eda que enfrentarse a mi mujer, \u00a1adi\u00f3s mis flores!&#8230; Lo que hizo fue una gracia en la cobija, y entre la mujer y los chiquillos me cogieron a cagajonazos. Y si no me las pinto, me matan.<\/p>\n<p>    &#8211;Pues hij\u00f3, yo lo que encuentro es que vos no te das a respetar de tu mujer ni de tus hijos, y eso va contra la Ley de Dios. All\u00ed quien debiera tener los pantalones es tu mujer. Bueno es culantro, pero no tanto, hijo. Bueno es que seas paciente, pero no hasta el extremo. Vos deb\u00e9s amarrarte esos calzones, Juan, si no quer\u00e9s que tus hijos acaben por encaram\u00e1rsete encima y tu mujer te ponga grupera. Y mir\u00e1, muchacho, hay que tener su poquito de malicia en la vida, si no quer\u00e9s salir siempre por dentro. Vos sos muy confiado con todo el mundo; crees que todos son tan buenos como vos, \u00a1y qu\u00e9 va! Ese hombre del sesteo te ha jugado sucio, hombre de Dios, y &#8230; no te digo m\u00e1s. Aqu\u00ed te traigo, para ver si sab\u00e9s sacarle partido.<\/p>\n<p>    Tatica Dios abri\u00f3 el saco y sac\u00f3 tama\u00f1a perinola que m\u00e1s parec\u00eda garrote que otra cosa.<\/p>\n<p>    &#8211;Pon\u00e9 atenci\u00f3n, Juan, a lo que voy a decir:<\/p>\n<p>    &#8211;Escomponte, perinola.<\/p>\n<p>    Y la perinola sali\u00f3 del saco y comenz\u00f3 a arriarle a Juan sin misericordia.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Ay, ay, ayayay!, gritaba Juan. \u00bfIdeay, Se\u00f1or, tras dao, meniao? Me arrea mi mujer y vos tambi\u00e9n, Se\u00f1or. Qu\u00e9 esperanza me queda. \u00a1Ayayay!<\/p>\n<p>    Nuestro Se\u00f1or dijo:<\/p>\n<p>    &#8211;Componte, perinola.<\/p>\n<p>    Y la perinola se meti\u00f3 muy docilita entre el saco, como si tal cosa.<\/p>\n<p>    &#8211;Es para que aprend\u00e1s, Juan, a no dejarte. Es la \u00faltima vez que te meto el hombro. Y si con esta no entend\u00e9s, no ten\u00e9s cuando, y mejor es que me dej\u00e9s quieto. Yo no te digo que no seas bueno con tu pr\u00f3jimo, pero tampoco te dej\u00e9s, porque eso es dejar lugar a que el ego\u00edsmo se extienda como una mata de ayote. Y no volv\u00e1s por aqu\u00ed, Juan y no te dej\u00e9s.<\/p>\n<p>    Juan oy\u00f3 el serm\u00f3n muy humildito, con los ojos bajos, se le hab\u00eda abierto como una hendija en los sesos y ahora iba comprendido&#8230; Ten\u00eda raz\u00f3n Tatica Dios. Estaba bueno lo que le hab\u00eda pasado, por tonto. S\u00ed qui\u00e9n ve\u00eda al due\u00f1o del sesteo tan labioso. Claro, para mientras se lo tiraba. Pero ahora que se encomendara. Y que se alistara su mujer, y que los chiquillos se fueran ensebando las nalgas. Y Juan Cacho se ech\u00f3 el saco a la espalda y comenz\u00f3 a bajar la cuesta muy decidido, a grandes pasos.<\/p>\n<p>    Lleg\u00f3 al sesteo y sali\u00f3 el hombre hecho una aguamiel, sin saber si el otro ven\u00eda a reclamarle o a dejarle otra cosita.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Hola, compadrito! \u00a1Dichosos ojos! Pase adelante, debe estar muy cansadito. Voy a llamar a mi mujer para que me le aliste aunque sea un plato de arroz y frijoles.<\/p>\n<p>    Juan Cacho no se hizo de rogar y se sent\u00f3 a comer con el saco a un lado. El hombre estaba con una gran curiosidad de saber qu\u00e9 tra\u00eda el otro en el saco.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfIdeay, compadrito, no trae por ah\u00ed alguna novedad de las que ust\u00e9 acostumbra?<\/p>\n<p>    Juan se le acerc\u00f3 y le dijo bajito:<\/p>\n<p>    &#8211;S\u00ed, mi estimado, pero es un gran secreto. Vamos para all\u00e1 adentro, a un cuarto donde nadie nos oiga. Y advierta a su mujer y a su familia que oigan lo que oigan, no se asomen, porque entonces todo se nos echa a perder. De veras, el otro se fue all\u00e1 adentro y le advirti\u00f3 a todo el mundo que nadie se acercara al cuarto, oyera lo que oyera. Y dijo a su mujer, gui\u00f1\u00e1ndole un ojo:<\/p>\n<p>    &#8212; Voy a ver si hago con \u00f1or Aquel otro negocito como el de la servilleta y el del burro. Ya vos sab\u00e9s. Ve que nadie se acerque, ya te lo advierto.<\/p>\n<p>    Si la cosa sale mal por tu culpa, por no cuidar bien para que no se acerquen, vos me la pagar\u00e1s.<\/p>\n<p>    Se fueron para el cuarto y se encerraron con llave. Juan fue abriendo poquito a poco el saco, y el otro hombre con una curiosidad&#8230; Estiraba el pescuezo para ver qu\u00e9 ten\u00eda entre el saco y parec\u00eda que ten\u00eda baile de Sanvito y quer\u00eda meter la mano.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Ch\u00e9!, No se asome, viejo, porque entonces no resulta, le advert\u00eda Juan, abriendo poquito a poco el saco.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfY d\u00edgame, compadrito, pregunt\u00f3 Juan Cacho, c\u00f3mo le ha salido el burriquito?<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfCu\u00e1l burriquito?, pregunt\u00f3 el otro sobresaltado.<\/p>\n<p>    &#8211;Pues el burriquito&#8230; ust\u00e9 sabe. \u00bfY la servilletica, le ha servido de algo?<\/p>\n<p>    &#8211;No s\u00e9 de qu\u00e9 me est\u00e1 hablando.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfCon que no lo sabe? Pues le voy a ense\u00f1ar.<\/p>\n<p>    Y Juan puso la boca del saco en direcci\u00f3n del hombre y grit\u00f3:<\/p>\n<p>    &#8211;Escomponte, perinola.<\/p>\n<p>    La perinola que parec\u00eda un garrote, sali\u00f3 del saco disparada y comenz\u00f3 a arriarle al hombre sin misericordia y le di\u00f3 tal garroteada que lo dej\u00f3 negrito de cardenales. El hombre gritaba pidiendo socorro, pero como hab\u00eda advertido a la familia que oyeran lo que oyeran, no se asomaran, nadie acudi\u00f3 a su auxilio.<\/p>\n<p>    Juan Cacho le pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>    \u00bfSab\u00e9s ahora de cu\u00e1l servilleta y de cu\u00e1l burro te hablo?<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1S\u00ed s\u00e9! \u00a1S\u00ed s\u00e9!, gritaba el hombre, y ahoritica mismo te los devuelvo, pero ve que ese garrote no me pegue m\u00e1s.<\/p>\n<p>    &#8211;Cuando me devolv\u00e1s mis cosas, entonces&#8230;<\/p>\n<p>    La servilleta y el buroo le fueron devueltos. Cuando Juan Cacho se convenci\u00f3 de que eran los leg\u00edtimos, se mont\u00f3 en su burro y con la servilleta entre la bolsa y el saco de la perinola al hombro, cogi\u00f3 camino para su casa. El hombre del sesteo se qued\u00f3 en un quejido y su cuerpo parec\u00eda el de un crucificado.<\/p>\n<p>    Juan lleg\u00f3 a su casa. Apenas lo divis\u00f3 su mujer, le grit\u00f3:<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfYa ven\u00eds, poca pena? Ven\u00ed ac\u00e1 y te contar\u00e9 un cuento, gran atenido, que s\u00f3lo serv\u00eds para echar hijos al mundo y despu\u00e9s no sab\u00e9s mantenerlos. Y no te basta venir solo, sino que tambi\u00e9n traes el burro. De las costillas te voy a sacar mi cobija, gran tal por cual&#8230;<\/p>\n<p>    \u00a1Ave Mar\u00eda! La mujer parec\u00eda un toro guaco. Y los chiquillos malcriados, haci\u00e9ndole segunda.<\/p>\n<p>    Juan Cacho no hizo caso y, tun tun, se meti\u00f3 en la casa, como sino fuera con \u00e9l. La mujer y los chiquillos se metieron tambi\u00e9n insult\u00e1ndolo, Juan abri\u00f3 el saco y cuando su mujer le iba a zampar ya la mano, grit\u00f3:<\/p>\n<p>    &#8211;Escomponte, perinola.<\/p>\n<p>    Y sali\u00f3 la perinola a cumplir con su deber y a darle a aquella alacrana. Hasta que sonaban los golpes: pan, pan&#8230; Y la mujer gritaba y gritaba pidi\u00e9ndole auxilio.<\/p>\n<p>    De cuando en cuando la perinola les daba a probar tambi\u00e9n a los g\u00fclas que se hab\u00edan metido debajo de la cama. Los vecinos acudieron, y como no les abr\u00edan, echaron la puerta abajo y tambi\u00e9n salieron rascando.<\/p>\n<p>    A la mujer, a punta de garrote, se le hab\u00eda bajado la cresta y muy humildita se puso a pedirle perd\u00f3n a Juan y a decirle que no lo volver\u00eda a hacer, que en adelante iba a ser otra cosa.<\/p>\n<p>    Juan se compadeci\u00f3 y grit\u00f3:<\/p>\n<p>    &#8211;Componte, perinola.<\/p>\n<p>    Y la perinola que parec\u00eda un garrote se meti\u00f3 muy docilita en el saco. Hab\u00eda que ver las chichotas y cardenales que ten\u00edan en el cuerpo la madre y los hijos. Juan se paseaba muy gallo por entre aquellas palomitas y corderitos, que le miraban con toda humildad.<\/p>\n<p>    &#8211;Ahora, a comer, orden\u00f3 Juan, y extendi\u00f3 sobre la mesa renca la servilletica.<\/p>\n<p>    &#8211;Servilletica, por la virt\u00fa que Dios te di\u00f3, danos de comer.<\/p>\n<p>    Y la servilletica se volvi\u00f3 mantel y se cubri\u00f3 de viandas exquisitas. Todos comieron y se chupaban los dedos. Juan mand\u00f3 a repartir entre la vecindad y todav\u00eda qued\u00f3.<\/p>\n<p>    Enseguida cogi\u00f3 la cobija, la tendi\u00f3 en el suelo y dijo:<\/p>\n<p>    &#8211;Burriquito, por la virt\u00fa que Dios te di\u00f3, rep\u00e1ramos plata.<\/p>\n<p>    Y la bestia ech\u00f3 por el trasero, no cagajones, como la vez pasada, sino monedas de oro.<\/p>\n<p>    Despu\u00e9s de eso la mujer tuvo que coger cama ocho d\u00edas, tan mal parada hab\u00eda quedado con la garroteada; pero all\u00ed en la cama, mi se\u00f1ora parec\u00eda una madejita de seda.<\/p>\n<p>    Juan compr\u00f3 una casa grande, hermos\u00edsima y los pobres se acabaron en ese pueblo, porque Juan no dejaba que hubiera gente con necesidad.<\/p>\n<p>    A los chiquillos le sacaron las lombrices; se pusieron gordos y colorados; adem\u00e1s se volvieron muy educados, porque Juan puso colgando en el gran sal\u00f3n y medio a medio, el saco de la perinola, con una pizquita de fuera, para que todo el mundo viera que all\u00ed estaba quien todo lo arreglaba.<\/p>\n<p>    Pero de eso hace ya muchos a\u00f1os, y quien sabe que se hicieron la servilletica, el burriquito y la perinola.<\/p>\n<p>    Y me meto por un huequito, y me salgo por otro, para que ustedes me cuenten otro.<\/p>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp05.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp05.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"230\" height=\"341\" class=\"aligncenter size-full wp-image-442\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">H<\/span>ab\u00eda una vez un rey que ten\u00eda tres hijos. Y el rey estaba desconsolado con sus hijos, porque los encontraba algo mamitas y \u00e9l deseaba que fueran atrevidos y valientes. Se puso a idear c\u00f3mo har\u00eda para sacarlos de entre las enaguas de la reina, quien los ten\u00eda consentidos como a criaturas reci\u00e9n nacidas y no deseaba ni que les diera el viento.<\/p>\n<p>    Un d\u00eda los llam\u00f3 y les dijo -Muchachos, \u00bfpor qu\u00e9 no se van a rodar tierras? Le ofrezco el trono a aquel que venga casado con la princesa m\u00e1s h\u00e1bil y bonita. Y lo mejor ser\u00e1 que no digan nada a su mama, porque \u00bfqui\u00e9n la quiere ver, si ustedes chistan algo de lo que les he propuesto?<\/p>\n<p>    Y dicho y hecho: a escondidas de la reina los pr\u00edncipes alistaron su viaje. Para no dar malicia, no salieron todos el mismo d\u00eda: primero sali\u00f3 el mayor, un lunes; despu\u00e9s el de en medio, el mi\u00e9rcoles; y el menor, el s\u00e1bado.<\/p>\n<p>    El mayor cogi\u00f3 la carretera y anda y anda, lleg\u00f3 al anochecer a pedir posada a una casita aislada entre un potrero. Cuando se acerc\u00f3, oy\u00f3 unos gritos dolorosos, se asom\u00f3 por una hendija y vi\u00f3 a una vieja que estaba dando de latigazos a una pobre miquita que lloraba y se quejaba como un cristiano, encaramada en un palo suspendido por mecates de la solera. El pr\u00edncipe llam\u00f3: \u00a1Upe! \u00f1a Mar\u00eda&#8230;<\/p>\n<p>    La vieja se asom\u00f3 alumbrando con la candela.<\/p>\n<p>    Era una vieja m\u00e1s fea que un susto en ayunas: tuerta, con un solo diente abajo, que se le mov\u00eda al hablar, hecha la cara un arruguero y con un lunar de pelos en la barba.<\/p>\n<p>    El joven pidi\u00f3 posada y la vieja le contest\u00f3 de mal modo que su casa no era hotel, que si quer\u00eda se quedara en el corredor y se acostara en la banca.<\/p>\n<p>    El pr\u00edncipe acept\u00f3, porque estaba muy rendido. Desensill\u00f3 la bestia, la amarr\u00f3 de un horc\u00f3n y \u00e9l se ech\u00f3 en la banca y se priv\u00f3.<\/p>\n<p>    All\u00e1 muy a deshoras de la noche, se levant\u00f3 asustado porque alguien le tiraba de una manga. Sobre \u00e9l, colgando del rabo, estaba la mica, que se hab\u00eda salido qui\u00e9n sabe por d\u00f3nde.<\/p>\n<p>    Iba a gritar el pr\u00edncipe, pero ella le puso su manecita peluda en la boca y le dijo: No grit\u00e9s, porque entonces va y me pillan aqu\u00ed y me dan otra cuereada. Mir\u00e1, vengo a proponerte matrimonio y me sac\u00e1s de esta casa.<\/p>\n<p>    Al muchacho le cogieron grandes ganas de reir, y no fue cuento, sino que revent\u00f3 en una carcajada.<\/p>\n<p>    &#8211;Vos sos tonta&#8211; le contest\u00f3&#8211;. \u00bfC\u00f3mo me voy yo a casar con una mica? Si quer\u00e9s te llevo conmigo, pero para divertirme.<\/p>\n<p>    La pobre animalita se ech\u00f3 a llorar. &#8211;As\u00ed no, entonces no; yo s\u00f3lo casada puedo salir de aqu\u00ed. Y se puso a contar los malos tratos que le daba la vieja y a querer que le tocara su cuerpo y viera como lo ten\u00eda de llagado de los golpes. Pero el pr\u00edncipe no la ve\u00eda, porque se hab\u00eda vuelto a dejar caer y estaba dormido. Otro d\u00eda muy de ma\u00f1ana se levant\u00f3 y oy\u00f3 otra vez a la vieja dando de escobazoz a la mica. No tuvo l\u00e1stima y sigui\u00f3 su camino.<\/p>\n<p>    Eso mismo le pas\u00f3 al hijo segundo, quien sigui\u00f3 por la misma carretera. Este tampoco quiso cargar con la mica.<\/p>\n<p>    El tercero tom\u00f3 tambi\u00e9n la carretera y al anochecer lleg\u00f3 a la casita del potrero. Y la misma cosa: la vieja dando de palos a la mica. Pero \u00e9ste ten\u00eda el coraz\u00f3n derretido y no pod\u00eda con la crueldad. Abr\u00edo la puerta, le quit\u00f3 el palo a la vieja y la amenaz\u00f3 con darle con \u00e9l si no dejaba a aquel pobre animal.<\/p>\n<p>    La vieja se puso como un toro guaco de brava y no quer\u00eda dar posada al pr\u00edncipe, pero \u00e9l dijo que se quedar\u00eda en la banca del corredor y que all\u00ed pasar\u00eda la noche, aunque se enojara el Padre Eterno.<\/p>\n<p>    Y de veras, all\u00ed pas\u00f3 la noche.<\/p>\n<p>    All\u00e1 en la madrugada lo despertaron unos jalonazos que le daban. Despert\u00f3 azorado, restreg\u00e1ndose los ojos. Una manita peluda le tap\u00f3 la boca. Como ya comenzaban las claras del d\u00eda, distingui\u00f3 a la mica que se mec\u00eda sobre \u00e9l, agarrada del techo por el rabo. Y la miquita se puso a llorar y a contarle su martirio. Luego le propuso matrimonio. Al principio el joven le llev\u00f3 el corriente y quiso tomarlo a broma: le ofreci\u00f3 llevarla consigo y tratarla con mucho cari\u00f1o, pero la mica comenz\u00f3 a sollozar con una gran tristeza y por su carita peluda corr\u00edan las l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>    &#8211;As\u00ed no&#8211; contest\u00f3&#8211; es imposible. Esta mujer es bruja y s\u00f3lo si hallo quien se case conmigo, podr\u00e9 salir de entre sus manos.<\/p>\n<p>    Este pr\u00edncipe, que siempre hab\u00eda sido de \u00edmpetus, se decidi\u00f3 de repente a casarse con la mica. Donde dijo que s\u00ed, retumb\u00f3 la casa y entre un humarasco apareci\u00f3 la bruja que gritaba: &#8211;\u00a1Y ahora carg\u00e1 con tu mica para toda tu vida!<\/p>\n<p>    El sinti\u00f3 de veras como si una cadena atara a su vida la de aquel animal. El pr\u00edncipe mont\u00f3 a caballo y se puso la mica en el hombro. Conforme caminaban reflexionaba en su acci\u00f3n, y comprend\u00eda que hab\u00eda hecho una gran tonter\u00eda.<\/p>\n<p>    A cada rato inclinaba m\u00e1s su cabeza. \u00bfQu\u00e9 iba a decir su padre cuando le fuera a salir con que se hab\u00eda casado con una mona? \u00a1Y su madre, que no encontraba buena para sus hijos ni a la Virgen Mar\u00eda! \u00a1C\u00f3mo se iban a burlar sus hermanos y toda la gente! La mica, que parec\u00eda que le iba leyendo el pensamiento, le dijo: &#8211;Mire, esposo m\u00edo. No vayamos a ninguna ciudad&#8230; met\u00e1monos entre esa monta\u00f1a que se ve a su derecha y en ella encontraremos una casita que ser\u00e1 nuestra vivienda.<\/p>\n<p>    El otro obedeci\u00f3 y a poco de internarse, dieron con una casa de madera que no ten\u00eda m\u00e1s que sala y cocina, con muebles pobres, pero todo que daba gusto de limpio. Al frente estaba una huerta y atr\u00e1s un maizal y un frijolar, chayotera y matas de ayote que ya no ten\u00edan por donde echar ayotes.<\/p>\n<p>    La mica pidi\u00f3 al pr\u00edncipe que fuera a buscar le\u00f1a; ella cogi\u00f3 la tinaja y sali\u00f3 a juntar agua a un ojo de agua que asomaba all\u00ed no m\u00e1s. Un rato despu\u00e9s, por el techo sal\u00eda una columnita de humo y por la puerta, el olor de la comida que preparaba la mica y que abr\u00eda el apetito.<\/p>\n<p>    Y as\u00ed fue pasando el tiempo.<\/p>\n<p>    Los tres pr\u00edcipes hab\u00edan quedado en encontrarse al cabo de un a\u00f1o en cierto lugar.<\/p>\n<p>    El marido de la mica siempre estaba muy triste y pensaba no acudir a la cita. Pero ella, cuando se iba acercando el d\u00eda se\u00f1alado, le dijo: &#8211;Esposo m\u00edo, ma\u00f1ana v\u00e1yase para que el s\u00e1bado est\u00e9 en el lugar en que encontrar\u00e1 sus hermanos.<\/p>\n<p>    El le pregunt\u00f3: &#8211;\u00bfC\u00f3mo sab\u00e9s vos?<\/p>\n<p>    Pero ella guard\u00f3 silencio.<\/p>\n<p>    De veras, otro d\u00eda parti\u00f3. La mica ten\u00eda los ojos llenos de agua al decirle adi\u00f3s y a \u00e9l le di\u00f3 mucha l\u00e1stima.<\/p>\n<p>    Cuando lleg\u00f3 al lugar, ya estaban all\u00ed sus hermanos, muy alegres. Le contaron que se hab\u00edan casado con unas princesas lind\u00edsimas, que ten\u00edan unas manos que sab\u00edan hacer milagros.<\/p>\n<p>    El pobre no masticaba palabra y al oirlos, sent\u00eda ganas de que se lo tragara la tierra.<\/p>\n<p>    &#8211;Y vos, hombre, contanos c\u00f3mo es tu mujer&#8211; le preguntaron.<\/p>\n<p>    No se atrevi\u00f3 a confesar la verdad y les meti\u00f3 una mentira: &#8211;Es una ni\u00f1a tan bella que se para el sol a verla, y sabe convertir los copos de algod\u00f3n en oro que hila en un hilo m\u00e1s fino que el de una telara\u00f1a.<\/p>\n<p>    Y sus hermanos al escucharlo, sintieron envidia. Cuando llegaron donde sus padres, fueron recibidos con gran alegr\u00eda. Cada uno se puso a poner a su esposa por las nubes.<\/p>\n<p>    &#8211;Bueno&#8211; les dijo el rey&#8211; quiero antes que nada ver los prodigios que saben hacer. Cada una va a hilar y a tejer una camisa para m\u00ed y otra para la reina, tan finamente, que un muchachito de pocos meses las pueda guardar en su mano. A ver cu\u00e1l queda mejor. Les doy un mes de plazo.<\/p>\n<p>    Volvieron los pr\u00edncipes donde sus mujeres y les explicaron el deseo del rey.<\/p>\n<p>    Inmediatamente las princesas encargaron seda fin\u00edsima y se pusieron a hilar. La mica no hizo nada, ni volvi\u00f3 a mentar la camisa. El marido la llamaba al orden, pero se hac\u00eda como si no fuera con ella y el pr\u00edncipe se pon\u00eda cada vez m\u00e1s triste. El d\u00eda de ir al palacio, lo despert\u00f3 la mica muy de ma\u00f1ana; ya le ten\u00eda el caballo ensillado.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfPara qu\u00e9 me has ensillado mi bestia? No pienso ir adonde mis padres, porque no puedo llevarles lo que me pidieron.<\/p>\n<p>    Entonces ella le entreg\u00f3 dos semillas de tacaco.<\/p>\n<p>    &#8211;Aqu\u00ed est\u00e1n las camisas&#8211; le dijo.<\/p>\n<p>    El muchacho no quer\u00eda creer, pro la mica le dijo que si al abrirlas ante su padre no ten\u00eda lo que deseaba, \u00e9l quedar\u00eda libre de ella.<\/p>\n<p>    Parti\u00f3 el pr\u00edncipe y en el camino encontr\u00f3 a sus hermanos, que en cajas de oro, llevaban las camisas de un tejido de seda muy fino. Las costuras apenas si se ve\u00edan y los botones eran de oro. Cuando el menor ense\u00f1o sus semillas de tacaco, los mayores le hicieron burla. Al llegar ante el rey, se regocij\u00f3 \u00e9ste del trabajo de las dos nueras y se puso furioso cuando el otro le di\u00f3 las semillas de tacaco. Como las cogi\u00f3 con c\u00f3lera, las destrip\u00f3 y entonces de cada una sali\u00f3 una camisa de tela tan fina que una hoja de rosa se ve\u00eda ordinaria a la par, y de una blancura tal, que parec\u00eda tejida con hebras hiladas del copo de la luna. Los botones eran piedras preciosas y las costuras no se pod\u00edan ver ni busc\u00e1ndolas con lente. El rey y la reina casi se van de bruces y los hermanos salieron avergonzados y envidiosos.<\/p>\n<p>    Bueno&#8211;dijo el rey&#8211;. Estoy muy satisfecho del trabajo de vuestras esposas. Ahora que cada una me env\u00edae un plato. Quiero ver cu\u00e1l cocina mejor. Les doy una quincena de plazo.<\/p>\n<p>    El menor volvi\u00f3 muy contento donde su mica y le cont\u00f3 el nuevo capricho de su padre. La mica no volvi\u00f3 a mencionar el asunto, pero el pr\u00edncipe esta vez espar\u00f3 pacientemente. Eso s\u00ed, se sinti\u00f3 algo intranquilo cuando llegado el d\u00eda, la vi\u00f3 coger para el cerco y volver con un gran ayote que ech\u00f3 a cocinar en la olla.<\/p>\n<p>    &#8211;Me le va a llevar esto a su tata&#8211; le dijo sac\u00e1ndolo y ech\u00e1ndolo en un canasto.<\/p>\n<p>    El no hallaba como ir llegando con aquello. Pero los ojillos de la mica estaban nadando en malicia. Entonces se decidi\u00f3, cogi\u00f3 su canasta y ech\u00f3 a andar. En el camino encontr\u00f3 a sus hermanos que ven\u00edan seguidos de criados cargados de bandejas de oro y plata, con manjares exquisitos preparados por sus esposas.<\/p>\n<p>    Cuando lo vieron a \u00e9l con su ayote entre un canasto, se burlaron y le hicieron chacota.<\/p>\n<p>    Se sentaron a la mesa y comenzaron a servir los platos y el rey y la reina hasta que se chupaban los dedos. Pero cuando fueron entrando con el ayote entre el canasto, el rey se enfureci\u00f3 como un pat\u00e1n y lo cogi\u00f3 y lo revent\u00f3 contra una pared. Y al reventarse, sali\u00f3 volando de \u00e9l una bandada de palomitas blancas, unas con canastillas de oro en el pico, llenas de manjares tan deliciosos como los que se deben de comer en el cielo en la mesa de Nuestro Se\u00f1or; otras con flores que dejaban caer sobre todos los presentes. \u00a1Ave Mar\u00eda! \u00a1Aquello si que fue algazara y media!<\/p>\n<p>    El rey les dijo: &#8211;Bueno, ahora quiero que me traigan una vaquita que ojal\u00e1 se pueda orde\u00f1ar en la mesa, a la hora de las comidas. Les di\u00f3 ocho d\u00edas de plazo.<\/p>\n<p>    Los pr\u00edncipes se fueron renegando de su padre tan antojado. Llegaron de chicha a contar cada uno a su esposa el antojo del rey. S\u00f3lo el menor no dijo nada, porque la cosa le parec\u00eda imposible.<\/p>\n<p>    A los ocho d\u00edas fue entrando la mica con un ca\u00f1uto de ca\u00f1a de bamb\u00fa y lo entreg\u00f3 a su esposo: &#8211;Tome, hijo, y vaya al palacio. Tenga confianza y ver\u00e1 que le va bien. No lo abra hasta que llegue.<\/p>\n<p>    El muchacho cogi\u00f3 el ca\u00f1uto y parti\u00f3. En el patio encontr\u00f3 a sus hermanos con una vaquitas enanas del tama\u00f1o de un ternero reci\u00e9n nacido y llenas de cintas. Al verlo entrar sin nada, se pusieron a codearse y a re\u00edr.<\/p>\n<p>    A la hora del almuerzo fueron entrando con sus vacas y se empe\u00f1aron en que se subieran a la mesa, pero all\u00ed los animales dejaron una quebraz\u00f3n de loza y una hasta una gracia hizo en el mantel. El rey y la reina se enojaron mucho y se levantaron de la mesa sin atravesar bocado.<\/p>\n<p>    A la comida, el rey pregunt\u00f3 a su hijo menor por su vaquita. El sac\u00f3 el ca\u00f1uto de ca\u00f1a de bamb\u00fa, lo abri\u00f3 y va saliendo una vaquita alazana con una campanita de plata en el pescuezo y los cachitos y los casquitos de oro. Las teticas parec\u00edan botoncitos de rosa miniatura. Se fue a colocar muy mancita frente al rey sobre su taza, como para que la orde\u00f1ara. El rey lo hizo y llen\u00f3 la taza de una leche amarillita y espesa. Despu\u00e9s se coloc\u00f3 ante la reina e hizo lo mismo, y as\u00ed fue haciendo en cada uno de los que estaban sentados. Todos ten\u00edan un bigote de espuma sobre la boca.<\/p>\n<p>    Por supuesto que ustedes imaginar\u00e1n c\u00f3mo estaban los reyes con su hijo menor. \u00a1Ni para qu\u00e9 decir nada de esto!<\/p>\n<p>    Los otros, que se ve\u00edan perdidos, salieron con el rabo entre las piernas.<\/p>\n<p>    &#8211;Ahora&#8211; dijo el rey&#8211; quiero que me traigan a sus esposas el domingo entrante.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Aqu\u00ed s\u00ed que me llev\u00f3 la trampa! &#8211;pens\u00f3 el hijo menor. Por un si acaso, se fue a las tiendas y compr\u00f3 un corte de seda, un sombrero, guantes, zapatillas, ropa interior, polvos, perfume y qu\u00e9 s\u00e9 yo.<\/p>\n<p>    Y lleg\u00f3 con sus regalos adonde su esposa y le cont\u00f3 lo que deseaba su padre. La mica se hizo la sorda y en toda la semana trabaj\u00f3 nada m\u00e1s que en sus labores de costumbre: barrer, limpiar, hacer la comida y lavar.<\/p>\n<p>    Cada rato el marido le dec\u00eda: &#8211;Hija, \u00bfpor qu\u00e9 no saca el corte que le traje y hace un vestido?<\/p>\n<p>    Pero ella lo que hac\u00eda era encaramarse en su trapecio que estaba suspendido de la solera y hacer maroma colgada del rabo.<\/p>\n<p>    Cuando la ve\u00eda en estas piruetas al pr\u00edncipe se le frunc\u00eda la boca del est\u00f3mago de la verguenza&#8230; \u00a1Si su esposa no era sino una pobre mica!<\/p>\n<p>    El s\u00e1bado pidi\u00f3 a su marido que fuera a conseguir una carreta y que la pidiera con manteado para ir as\u00ed a conocer a sus suegros. El quiso persuadirla de que era muy feo ir en carreta, menos adonde el rey; que se iban a reir de ellos; que la gente de la ciudad era rematada y que por aqu\u00ed y por all\u00e1. Pero la mica meti\u00f3 cabeza y dijo que si no iba en carreta, no ir\u00eda.<\/p>\n<p>    El pr\u00edncipe pensaba que eso ser\u00eda lo mejor, y a ratos intent\u00f3 no volver a poner los pies en el palacio, pero el caso es que fue a buscar y contratar la carreta.<\/p>\n<p>    El domingo quiso que su esposa se arreglara y adornara, que se envolviera siquiera en la seda que \u00e9l hab\u00eda tra\u00eddo, porque deseaba que no le vieran el rabo. La mica, que era cabezona como ella sola, no quiso hacer caso y le contest\u00f3:<\/p>\n<p>    &#8211;Mire, hijo, para el santo que es con un repique basta&#8211;. Y se pas\u00f3 la lenguilla rosada por el pelo.<\/p>\n<p>    Lo mand\u00f3 que se fuera adelante y ella se meti\u00f3 entre la carreta.<\/p>\n<p>    El pr\u00edncipe encontr\u00f3 de camino a sus hermanos que iban en sendas carrozas de cuatro caballos, cada uno con su esposa llena de encajes y plumas que pegan al techo del coche. Eran hermosotas, no se pod\u00eda negar, y el joven volvi\u00f3 la cabeza y peg\u00f3 un gran suspiro cuando all\u00e1 vi\u00f3 venir la carreta pesada y despaciosa.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfY tu mujer? &#8211;preguntaron los hermanos.<\/p>\n<p>    &#8212; All\u00e1 viene en aquella carreta.<\/p>\n<p>    Las se\u00f1oras se asomaron y se taparon la boca con el pa\u00f1uelo para que su cu\u00f1ado no las viera reir. Los pr\u00edncipes se pusieron como chiles, al pensar lo que podr\u00edan imaginar sus mujeres al ver que su cu\u00f1ada ven\u00eda entre una carreta cubierta con un manteado como una campiruza cualquiera.<\/p>\n<p>    Llegaron a la puerta del palacio. El rey y la reina salieron a recibir a sus hijos. Las dos nueras al inclinarse les metieron los plumajes por la nariz. En esto la carreta quiso entrar en el patio, pero los guardias lo impidieron.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfY tu esposa? &#8211;pregunt\u00f3 el rey al menor de sus hijos, que andaba para adentro y para afuera haciendo pinino.<\/p>\n<p>    &#8211;All\u00ed viene entre esta carreta&#8211; contest\u00f3 chillado.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Entre esa carreta! Pero hijo, vos est\u00e1s loco!<\/p>\n<p>    Y el gent\u00edo que estaba a la entrada del palacio se puso a silbar y a burlarse, al ver la carreta con su manteado detr\u00e1s de aquellas carrozas que brillaban como espejos.<\/p>\n<p>    El rey grit\u00f3 que dejaran pasar la carreta.<\/p>\n<p>    Y la carreta fue entrando, carar\u00e1n carar\u00e1n&#8230; Se detuvo frente a la puerta&#8230;<\/p>\n<p>    \u00a1Al pr\u00edncipe un sudor se le iba y otro se le ven\u00eda! Deseaba que la tierra se lo tragara.<\/p>\n<p>    Tuvo que sentarse en una grada, porque no se pod\u00eda sostener. \u00a1Ya le parec\u00eda oir los chiflidos de la gente donde vieran salir de la carreta una mica!<\/p>\n<p>    \u00a1Pero fue saliendo una princesa tan bella que se paraba el sol a verla, vestida de oro y brillantes, con una estrella en la frente, riendo y ense\u00f1ando unos dientes, que parec\u00edan pedacitos de cuajada!<\/p>\n<p>    Lo primero que hizo fue buscar al menor de los pr\u00edncipes. Le cogi\u00f3 una mano con mucha gracia y le dijo: &#8211;Esposo m\u00edo, pres\u00e9nteme a sus padres&#8211;. Cuando se los hubo presentado, los reyes se sintieron encantados porque hac\u00eda una reverencias y dec\u00eda unas cosas con tal gracia, como jam\u00e1s se hab\u00eda visto.<\/p>\n<p>    El rey en persona la llev\u00f3 de bracete al comedor y la sent\u00f3 a su derecha. Durante la comida, sus concu\u00f1as, que no le perd\u00edan ojo, vieron que la princesa se echaba entre el seno, con mucho disimulo, cucharadas de arroz, picadillo, pedacitos de pescado y empanadas. Por imitar hicieron lo mismo. Despu\u00e9s hubo un gran baile. Cuando empezaron a bailar, la princesa se sacudi\u00f3 el vestido y salieron rodando perlas, rub\u00edes y flores de oro. Las otras creyeron que a ellas les iba a pasar lo mismo y sacudieron sus vestidos, pero lo que sali\u00f3 fueron granos de arroz, el picadillo, los pedazos de carne y las empanadas. Los reyes y sus maridos sintieron que se les asaba la cara de verguenza.<\/p>\n<p>    Luego el rey cogi\u00f3 a su hijo menor y a su esposa de la mano y los llev\u00f3 al trono. &#8211;Ustedes ser\u00e1n nuestros sucesores&#8211; les dijo. Pero ella con mucha gracia le contest\u00f3: Le damos gracias, pero yo soy la \u00fanica hija del rey de Francia, que est\u00e1 muy viejito y quiere que mi esposo se haga cargo de la corona.<\/p>\n<p>    Al oir que era la hija del rey de Francia, el rey casi se va para atr\u00e1s, porque el rey de Francia era el m\u00e1s rico de todos los reyes, el rey de los reyes, como quien dice. La princesa habl\u00f3 algunas palabras al o\u00eddo de su marido, quien dijo a su padre:<\/p>\n<p>    &#8211;Padre m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 no reparte su reino entre mis dos hermanos? As\u00ed estar\u00e1 mejor atendido.<\/p>\n<p>    Al rey le pareci\u00f3 muy bien y all\u00ed mismo hizo la repartici\u00f3n. Los hermanos quedaron muy agradecidos. Luego se despidieron y se fueron para Francia en una carroza de oro con ocho caballos blancos que ten\u00edan la cola y las crines como cataratas espumosas. Esta carroza lleg\u00f3 cuando la carreta que trajo a la princesa iba saliendo del patio del palacio, y cuando estuvieron solos, la ni\u00f1a le cont\u00f3 que una bruja enemiga de su padre, porque \u00e9ste no hab\u00eda querido casarse con ella, se veng\u00f3 convirti\u00e9ndole a su hija en una mica la que volver\u00eda a ser como los cristianos cuando un pr\u00edncipe quisiera casarse con esa mica.<\/p>\n<p>    Y despu\u00e9s vivieron muy felices.<\/p>\n<pre>\r\n      Y yo fui\r\n      Y todo lo v\u00ed\r\n      Y todo lo curiosee\r\n      Y nada saqu\u00e9.\r\n<\/pre>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp06.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp06.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"230\" height=\"308\" class=\"aligncenter size-full wp-image-443\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">P<\/span>ues se\u00f1or, hab\u00eda una vez una viejita que ten\u00eda un hijo galanote e inteligente y adem\u00e1s bueno y sumiso con ella, que parec\u00eda una hija mujer. La viejita era muy pobre y siempre ten\u00eda que andar corre que te alcanzo con el real; lo \u00fanico que ten\u00eda era una casita en las afueras de la ciudad y sus fuerzas, con las que lavaba y aplanchaba, para ayudar a su hijo a quien se le hab\u00eda metido entre ceja y ceja estudiar para m\u00e9dico. Eso s\u00ed, que el pobre ten\u00eda que pesentarse en la escuela sabe Dios c\u00f3mo: el vestido hecho un puro remiendo, nada de cuello ni corbata y con la patica en el suelo.<\/p>\n<p>    Para ir a la escuela el joven pasaba todos los d\u00edas frente al palacio del rey, y di\u00f3 la casualidad que a esa hora se asomaba la hija del rey al balc\u00f3n. A la princesa le llam\u00f3 la atenci\u00f3n aquel joven tan gal\u00e1n vestido pobremente, pero tan limpio que parec\u00eda un ajito, con los pies descalzos tan lavados y blancos, que daba l\u00e1stima mirarlos caminar entre los barriales. \u00bfAd\u00f3nde ir\u00eda con sus alforjitas al hombro y sus libros bajo el brazo?<\/p>\n<p>    Por fin un d\u00eda no se aguant\u00f3 y mand\u00f3 a una de sus criadas a que lo llamara, y cuando lo oy\u00f3 hablar con tanta sencillez y facilidad, se enamor\u00f3 perdidamente del joven. Y desde entonces lo esperaba en el jard\u00edn para conversar con \u00e9l.<\/p>\n<p>    El joven tambi\u00e9n se hab\u00eda enamorado de la princesa quien era un primor de bonita: con una cabeza que era como ver el sol de rubia y en la que cada hebra era crespa como un quelite de chayote. Adem\u00e1s era buena y noble, que no ten\u00eda compa\u00f1era, y ella tan lo mismo trataba al pobre que al rico. Pero el joven se hab\u00eda guardado con candado su enamoramiento, porque \u00bfen qu\u00e9 cabeza podr\u00eda caber que una princesa se casara con un chonete como \u00e9l, que no se calzaba porque no ten\u00eda con qu\u00e9 comprar zapatos?<\/p>\n<p>    Pero as\u00ed es el mundo, y la princesa al ver que el muchacho no ten\u00eda trazas de decirle: \u00abTen\u00e9s los ojos as\u00ed y la boca as\u00e1\u00bb, dej\u00f3 a un lado la pena y un d\u00eda, sin m\u00e1s ni m\u00e1s, le declar\u00f3 que estaba enamorada de \u00e9l. Al principio el joven crey\u00f3 que era por burlarse, pero al fin acab\u00f3 por convencerse de que le estaba hablando de deveras.<\/p>\n<p>    Entonces le dijo: &#8211;Mire, es mejor que no pensemos en esto. Yo soy lo que se llama un arrancado. Es de las cosas que no hay que pensar dos veces, y lo mejor que yo puedo hacer es decirle adi\u00f3s y no volver ni a pasar por esta calle.<\/p>\n<p>    Pero la princesa, que tambi\u00e9n era muy cabezona, se le prendi\u00f3 como una garrapata y acab\u00f3 por hacerlo aceptar una bolsa llena de oro para que se fuera a tantear fortuna. Ella le juraba esperarlo. El parti\u00f3 a rodar tierras. Un d\u00eda se embarc\u00f3, naufrag\u00f3 el buque en que iba, y por un milagro de Dios qued\u00f3 vivo para contar el cuento.<\/p>\n<p>    Hecho un \u00a1ay! de m\u00ed, regres\u00f3 a su pa\u00eds. Su madre lo recibi\u00f3 con gran alegr\u00eda.<\/p>\n<p>    All\u00e1, entre oscuro y claro, se envolvi\u00f3 en un cot\u00f3n, se puso un gran sombrero, las dos \u00fanicas cosas que trajo de su viaje, y fue a pasearse frente al balc\u00f3n de la princesa, para ver si pod\u00eda entregarle una carta en la que le contaba sus desgracias y la conveniencia de que no lo esperara y se casara con un pr\u00edncipe. Los que lo encontraban se dec\u00edan: &#8211;\u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 ese cotonudo?&#8211; Consigui\u00f3 lo que deseaba, pero la ni\u00f1a mand\u00f3 a buscarlo y lo convenci\u00f3 de que deb\u00eda recibir otra bolsa de dinero, pero en esta ocasi\u00f3n unos ladrones lo dejaron a buenas noches con cuanto llevaba.<\/p>\n<p>    Volvi\u00f3 a su pa\u00eds y otra vez a ponerse el cot\u00f3n y el gran sombrero y otra vez a buscar a la princesa. Los que lo ve\u00edan se preguntaban: &#8211;\u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 este cotonudo?&#8211; Y la criada de la princesa corri\u00f3 a avisar a su ama que all\u00ed estaba \u00absu cotonudo\u00bb, y la princesa comprendi\u00f3.<\/p>\n<p>    En esta ocasi\u00f3n fue m\u00e1s dif\u00edcil el convencerlo de que deb\u00eda recibir otra bolsa de oro, y la pobre ni\u00f1a tuvo que arrodillarse y llorar para que \u00e9l la recibiera.<\/p>\n<p>    Se fue, se embarc\u00f3 y por lo que se ve era m\u00e1s torcido que un cacho de venado, porque en una tempestad, el mar se trag\u00f3 el barco en que iba, y a \u00e9l lo arrojaron las olas a una isla desierta, sin m\u00e1s vestido que aquel con que Nuestro Se\u00f1or lo ech\u00f3 a este mundo. Cuando volvi\u00f3 en s\u00ed, estaba tan desesperado que pens\u00f3 que lo mejor que pod\u00eda hacer era ahorcarse, y se puso a buscar unos bejucos resistentes y un palo en donde hacerlo. Hall\u00f3 las dos cosas. El \u00e1rbol estaba a orillas de un r\u00edo y antes de subir le dieron ganas de beber agua. Al acercarse vi\u00f3 en el centro de la corriente un joven muy gal\u00e1n sentado en una piedra. Le pregunt\u00f3 qu\u00e9 hac\u00eda all\u00ed, y el otro le contest\u00f3 que era un pr\u00edncipe a quien hac\u00eda muchos a\u00f1os ten\u00edan encantado. El reci\u00e9n llegado quiso saber si no habr\u00eda medio de desencantarlo y el otro le dijo que s\u00ed, pero que era muy dif\u00edcil hallar quien se comprometiera a ello, porque se necesitaba una persona muy valiente que fuera a sentarse en la piedra que \u00e9l ocupaba, dispuesta a hacerle frente sin temblar a cuanto viniera.<\/p>\n<p>    Entonces el cotonudo reflexion\u00f3 que era mejor morir tratando de sacar de apuros a un pr\u00f3jimo, que ahorcado, y le dijo que \u00e9l estaba dispuesto a probar si era posible librarlo de semejante situaci\u00f3n. Y diciendo y haciendo, se meti\u00f3 en la corriente y oblig\u00f3 al pr\u00edncipe a dejerle el lugar.<\/p>\n<p>    Este se sent\u00f3 en la orilla a aguardar su destino. De pronto se vi\u00f3 venir una creciente que arrastraba piedras enormes y troncos inmensos.<\/p>\n<p>    El cotonudo pens\u00f3 que hasta all\u00ed se la hab\u00eda prestado Dios, se santigu\u00f3 y esper\u00f3 tranquilamente que la corriente lo arrastrara. Pero con gran asombro suyo, el agua se apacigu\u00f3 y vino muy sumisa, como un perro, a lamerle los pies e inmediatamente el r\u00edo se sec\u00f3. Luego vi\u00f3 venir hacia \u00e9l, un tigre muy grande que echaba fuego por los ojos y le ense\u00f1aba los dientes. &#8211;Ahora s\u00ed que no me escapo&#8211; se dijo. Volvi\u00f3 a santiguarse y con toda tranquilidad encomend\u00f3 su alma a Dios.<\/p>\n<p>    Pero el tigre se acerc\u00f3, le lami\u00f3 los pies como el agua y desapareci\u00f3 entre la monta\u00f1a. Despu\u00e9s fue un toro de aspecto temible, que hubiera hecho temblar al mismo San Miguel Arc\u00e1ngel, quien no le tuvo miedo ni al Diablo. Pero el muchacho pens\u00f3 que seguramente pasar\u00eda como con la creciente y el tigre, y m\u00e1s bien se ri\u00f3 de los aspavientos del toro, que pas\u00f3 a su lado cual un hurac\u00e1n, sin causarle el menor da\u00f1o.<\/p>\n<p>    Al punto se oy\u00f3 un gran estruendo, la piedra en que estaba sentado di\u00f3 una vuelta y se vi\u00f3 la entrada de una cueva. El pr\u00edncipe se acerc\u00f3, abraz\u00f3 a su salvador y se arrodill\u00f3 ante \u00e9l llorando y le bes\u00f3 las manos. Luego lo llev\u00f3 a la cueva que estaba llena de talegos de oro, de cajas llenas de brillantes, rub\u00edes y toda clase de piedras preciosas, de conchas que encerraban perlas que parec\u00edan botoncitos de rosa.<\/p>\n<p>    &#8211;Todo esto es nuestro&#8211; dijo el pr\u00edncipe. Un enano ven\u00eda cada semana a darme de latigazos y a mortificarme, y me ense\u00f1o una vez estos tesoros y burl\u00e1ndose, dijo que ser\u00edan m\u00edos el d\u00eda que hubiera quien me desencantara. Yo le pregunt\u00e9 por llevarle el corriente, que c\u00f3mo har\u00eda en tal caso para sacarlos, y \u00e9l me contest\u00f3 que inmediantamente habr\u00eda un barco en el puerto, del que yo podr\u00eda hacer y deshacer.<\/p>\n<p>    Se subieron a una altura y desde all\u00ed divisaron, efectivamente, un gran barco en el puerto.<\/p>\n<p>    Comenzaron a transportar las riquezas y cuando terminaron, se hicieron a la vela. Manos invisibles ejecutaban todos los trabajos que se necesitan en un buque. As\u00ed llegaron hasta un puerto del reino del pr\u00edncipe. Los reyes, sus padres, a\u00fan viv\u00edan, muy viejitos y siempre pensando en su hijo desaparecido hac\u00eda tantos a\u00f1os. El pr\u00edncipe envi\u00f3 a su amigo a prepararlos&#8230; \u00bfPara qu\u00e9 hablar de la felicidad de los reyes? Lo cierto es que no se qued\u00f3 campana que no repic\u00f3, ni grano de p\u00f3lvora que no revent\u00f3, en se\u00f1al de alegr\u00eda por el regreso del pr\u00edncipe a quien todos cre\u00edan muerto. Los reyes dieron al pueblo todos sus toros y vacas para que los mataran y los asaran en las plazas p\u00fablicas y sacaron de sus bodegas todo el vino para que el pueblo comiera y bebiera hasta caer sentado. Tres d\u00edas dur\u00f3 la parranda.<\/p>\n<p>    Al cotonudo lo quer\u00edan casar con una de las hijas del rey, pero \u00e9l les cont\u00f3 su compromiso y se despidi\u00f3. El pr\u00edncipe le di\u00f3 un gran barco cargado con las dos terceras partes del tesoro sacado de la isla, y el rey y la reina una caja de oro que deb\u00eda abrir el d\u00eda de sus bodas.<\/p>\n<p>    Por fin parti\u00f3 con las bendiciones de toda aquella gente y al cabo de unos cuantos d\u00edas de navegar lleg\u00f3 a su pa\u00eds. Sali\u00f3 del buque de noche para que no lo conocieran. Hall\u00f3 a su madre en la misma casa y hecha en tacaquito la vieja. La pobre ya casi no ve\u00eda, de tanto llorar por su hijo.<\/p>\n<p>    \u00a1Oh felicidad cuando reconoci\u00f3 a su muchacho!<\/p>\n<p>    Otro d\u00eda, entre oscuro y claro, se meti\u00f3 en su cot\u00f3n, y se puso el gran sombrero (ambas cosas las hab\u00eda dejado guardadas en su casa) y se fue a rondar el palacio. Observ\u00f3 que en las calles hab\u00eda mucho movimiento, que el palacio estaba iluminado como para una fiesta, que a cada instante llegaban coches de los que bajaban se\u00f1oras y caballeros con vestidos resplandecientes.<\/p>\n<p>    Pregunt\u00f3 la causa de todo aquello y le contestaron que esa noche se casaba la hija del rey. Llam\u00f3 a un criado y le di\u00f3 cien pesos para que le llamara la viejita que hab\u00eda chineado a la princesa, quien lo quer\u00eda mucho, y por supuesto el criado nos se hizo mucho de rogar. Vino la sirvienta y al ver al cotonudo se puso en un temblor. Lo llev\u00f3 a un rinc\u00f3n y le cont\u00f3 que la princesa lo cre\u00eda muerto, porque hab\u00edan pasado varios a\u00f1os sin tener noticias suyas y que ahora el rey la obligaba a casarse con un pr\u00edncipe muy viejo y m\u00e1s feo que un golpe en la espinilla. Le rog\u00f3 que esperara all\u00ed un momento y corri\u00f3 a avisar a su ama. A pesar de la emoci\u00f3n que le caus\u00f3 esta noticia, la princesa no se atarant\u00f3 y dijo a su criada que por un pasadizo que s\u00f3lo ellas conoc\u00edan, lo llevara a la capilla y lo escondiera detr\u00e1s de unas cortinas que estaban cerca del altar.<\/p>\n<p>    Por fin entraron los novios y los convidados a la capilla. El cotonudo, que no tembl\u00f3 ante la creciente, ni ante el tigre, ni el toro, no se pod\u00eda sostener al ver a su princesa tan linda, que parec\u00eda una luna nueva con su vestido de novia. \u00a1Y qu\u00e9 feo y qu\u00e9 viejo era el hombre que se la quer\u00eda quitar!<\/p>\n<p>    El se\u00f1or obispo se acerc\u00f3 a los que se iban a desposar. Cuando pregunt\u00f3 a la ni\u00f1a: \u00bfRecibe por esposo y marido al pr\u00edncipe don Fulano de Tal?, ella di\u00f3 media vuelta, apart\u00f3 la cortina, sac\u00f3 a su cotonudo, y con voz muy clara dijo: &#8211;No, se\u00f1or, al que recibo es a \u00e9ste&#8211;. Y el se\u00f1or obispo se vi\u00f3 obligado a echarles la bendici\u00f3n. Por supuesto, que aquello fue levantar un polvor\u00edn: la reina cay\u00f3 con un ataque y el rey se puso como agua para chocolate, mand\u00f3 que la cocinera trajera su vestido m\u00e1s tiznado y orden\u00f3 a su hija que se lo pusiera. Luego los ech\u00f3 puerta afuera. En ese momento pasaba un carbonero con su borriquito cargado de carb\u00f3n que iba a vender a la pr\u00f3xima ciudad, porque otro d\u00eda era el d\u00eda de mercado. El rey hizo que quitaran al pobre hombre su borrico y sobre los sacos oblig\u00f3 a la princesa que se montara. Hecho esto, se meti\u00f3 en su palacio y les tir\u00f3 la puerta encima.<\/p>\n<p>    El cotonudo, con mucha cachaza, se aguant\u00f3 todo aquello. Comenz\u00f3 a arriar la bestia que llevaba a su mujer encima y a abrirse paso como pod\u00eda entre la gente que los segu\u00eda burl\u00e1ndose y poni\u00e9ndolos como un chuica.<\/p>\n<p>    Tomaron el camino del puerto con aquel molote de gente que no los desamparaba y que no se cansaba de gritar: &#8211;\u00a1La princesa, se ha vuelto loca! \u00a1Achar\u00e1 la princesa que se fue a casar con ese cotonudo! \u00a1Siempre el peor chancho se lleva la mejor mazorca!<\/p>\n<p>    El cotonudo se hac\u00eda el tonto y como si no fuera con \u00e9l, trun, trun, arriando el borrico.<\/p>\n<p>    Pero, cu\u00e1l fue la admiraci\u00f3n de todos al verlo entrar en el muelle, detenerse frente a aquel hermoso barco, el m\u00e1s grande y hermoso que hasta entonces no llegara a este pa\u00eds y tocar en un pito a cuyo sonido sali\u00f3 toda la tripulaci\u00f3n apresuradamente. Baj\u00f3 el capit\u00e1n con el sombrero en la mano y salud\u00f3 al cotonudo de un modo que casi se le quebraba el espinazo. El cotonudo le dijo unas palabras al o\u00eddo, subi\u00f3 el otro de estamp\u00eda al barco y form\u00f3 la tripulaci\u00f3n en dos filas; todos los ca\u00f1ones comenzaron a disparar y la banda del barco a tocar la pieza m\u00e1s alegre que sab\u00eda. Entonces el cotonudo baj\u00f3 del burro a su esposa, y sac\u00f3 de entre su cot\u00f3n un gran bolsillo lleno de monedas de oro y lo entreg\u00f3 al pobre carbonero que lo hab\u00eda seguido pie a pie, con la cara m\u00e1s triste que un viernes santo. Luego le di\u00f3 unas palmaditas al burro y lo devolvi\u00f3 a su due\u00f1o.<\/p>\n<p>    Entretanto, la gente estaba como en misa y todos no hac\u00edan m\u00e1s que abrir los ojos lo m\u00e1s que pod\u00edan.<\/p>\n<p>    La princesa estaba tambi\u00e9n sin saber qu\u00e9 pensar. Su marido la cogi\u00f3 de una mano y subi\u00f3 al barco entre las dos filas de marineros, que ten\u00edan la cabeza inclinada como si fuera pasando Nuestro Amo. Cuando estuvieron arriba, todos tiraron sus gorras por los aires y gritaron: &#8211;\u00a1Que vivan el Cotonudo y su esposa!<\/p>\n<p>    El cotonudo llev\u00f3 a su mujer a un sal\u00f3n tan lujoso, que la princesa, con ser princesa, nunca ni se lo hab\u00eda imaginado. All\u00ed estaba la caja de oro que los reyes, padres de su amigo, le hab\u00edan dado para que la abriera el d\u00eda de sus bodas. La abrieron y dentro de ella hab\u00eda dos vestidos como para un rey y una reina, pero tan maravillosos, que la princesa abri\u00f3 su boquita de par en par y no dijo ni tus ni mus.<\/p>\n<p>    As\u00ed que se vestieron, salieron para montar en una carroza de oro y plata que hab\u00edan sacado del barco, tirada por ocho caballos a cual m\u00e1s copet\u00f3n.<\/p>\n<p>    Las gentes, al verlos, gritaban: \u00a1Son el sol y la luna! La princesa se ha casado con el rey m\u00e1s hermoso de la tierra! \u00a1Hizo bien la princesa en no casarse con aquel viejo que no es m\u00e1s que el cascar\u00f3n! \u00a1Este s\u00ed que es \u00f1eque!<\/p>\n<p>    Montaron en la carroza y fueron por la viejicita madre del cotonudo, que estaba en la vela esperando a su hijo. Cuando vi\u00f3 todo aquello, crey\u00f3 que se hab\u00eda quedado dormida en la silla y que so\u00f1aba. \u00bfC\u00f3mo iba a ser que este hermoso se\u00f1or vestido de oro, y casado con la hija del rey, fuera su hijo, quien sali\u00f3 temprano de la noche, envuelto en su cot\u00f3n?<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Las cosas que sue\u00f1a uno!, se dec\u00eda. Y se met\u00eda pellizquitos ella misma y se preguntaba:<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfA qu\u00e9 hora voy a despertar?<\/p>\n<p>Volvieron al barco y a poco llegaron unos amigos del rey que ya hab\u00eda tenido noticias de las maravillas que estaban ocurriendo. El cotonudo envi\u00f3 a sus suegros un cofrecillo lleno de joyas tan bellas y ricas, que el rey tambi\u00e9n tuvo que abrir la boca y volver de su ataque, y sin esperar razones, se fueron para el barco, y as\u00ed que hubieron visto y metido las manos entre todos los tesoros que conten\u00eda, agarraron a su yerno a abrazos y besos y desde ese d\u00eda andaban con \u00e9l santo, \u00bfd\u00f3nde te pondr\u00e9?<\/p>\n<p>Entre tanto la princesa no hac\u00eda m\u00e1s que consentir a la viejecita su suegra, la que se imaginaba que mientras dorm\u00eda hab\u00eda muerto, que hora estaba en el cielo y que un \u00e1ngel la ciudaba.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s los reci\u00e9n casados, mientras les constru\u00edan un palacio, fueron en su barco a visitar a los reyes amigos.<\/p>\n<p>Y fueron muy felices y tuvieron muchos hijos y yo fu\u00ed y vine y no me dieron nada.<\/p>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp07.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp07.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"230\" height=\"315\" class=\"aligncenter size-full wp-image-444\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">H<\/span>ab\u00eda una vez una Cucarachita Mandinga que estaba barriendo las gradas de la puerta de su casita, y se encontr\u00f3 un cinco.<\/p>\n<p>Se puso a pensar en qu\u00e9 emplear\u00eda el cinco.<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfSi compro un cinco de colorete? &#8211;No, porque no me luche.(luce)<\/p>\n<p>    \u00bfSi compro un sombrero? &#8211;No, porque no me luche. \u00bfSi compro unos aretes? &#8211;No, porque no me luche. \u00bfSi compro un cinco de cintas? &#8211;S\u00ed, porque s\u00ed me luchen.<\/p>\n<p>    Y se fue para las tiendas y compr\u00f3 un cinco de cintas; vino y se ba\u00f1\u00f3, se empolv\u00f3, se pein\u00f3 de pelo suelto, se puso un lazo en la cabeza y se fue a pasear a la Calle de la Estaci\u00f3n. All\u00ed busc\u00f3 asiento.<\/p>\n<p>    Pas\u00f3 un toro y vi\u00e9ndola tan compuesta, le dijo: &#8211;Cucarachita Mandinga, \u00bfte quer\u00e9s casar conmigo?<\/p>\n<p>    La Cucarachita le contest\u00f3: &#8212; \u00bfY c\u00f3mo hac\u00e9s de noche?<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Mu&#8230;.mu&#8230;&#8230;..!<\/p>\n<p>    La Cucarachita se tap\u00f3 los o\u00eddos:<\/p>\n<p>    &#8211;No, porque me chut\u00e1s.(asust\u00e1s)<\/p>\n<p>    Pas\u00f3 un perro e hizo la misma proposici\u00f3n.<\/p>\n<p>    &#8211;Y c\u00f3mo hac\u00e9s de noche? &#8211;le pregunt\u00f3 la Cucarachita.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Guau&#8230;.guau&#8230;.!<\/p>\n<p>    &#8211;No, porque me chut\u00e1s.<\/p>\n<p>    Pas\u00f3 un gallo: &#8211;Cucarachita Mandinga, \u00bfte quer\u00e9s casar conmigo?<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfY c\u00f3mo hac\u00e9s de noche?<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Qui qui ri qu\u00ed!&#8230;.<\/p>\n<p>    &#8211;No, porque me chut\u00e1s.<\/p>\n<p>    Por fin pas\u00f3 el Rat\u00f3n P\u00e9rez.<\/p>\n<p>    A la Cucarachita se le fueron los ojos al verlo:<\/p>\n<p>    Parec\u00eda un figur\u00edn, porque andaba de leva, tirol\u00e9 y bast\u00f3n.<\/p>\n<p>    Se acerc\u00f3 a la Cucarachita y le dijo con mil monadas:<\/p>\n<p>    &#8211;Cucarachita Mandinga, \u00bfte quer\u00e9s casar conmigo?<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfY c\u00f3mo hac\u00e9s de noche?<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1I, i, iii&#8230;!<\/p>\n<p>    A la Cucarachita le agrad\u00f3 aquel ruidito, se levant\u00f3 de su asiento y se fueron de bracete.<\/p>\n<p>    Se casaron y hubo una gran parranda.<\/p>\n<p>    Al d\u00eda siguiente la Cucarachita, que era muy mujer de su casa, estaba arriba desde que comenzaron las claras del d\u00eda poni\u00e9ndolo todo en su lugar.<\/p>\n<p>    Despu\u00e9s de almuerzo puso al fuego una gran olla de arroz con leche, cogi\u00f3 dos tinajas que coloc\u00f3 una sobre la cabeza y otra en el cuadril, y se fue por agua.<\/p>\n<p>    Antes de salir dijo a su marido: &#8211;V\u00e9ame el fuego y cuidadito con golosear en esa olla de arroz con leche.<\/p>\n<p>    Pero apenas hubo salido su esposa, el Rat\u00f3n P\u00e9rez le pas\u00f3 el picaporte a la puerta y se fue a curiosear en la olla. Meti\u00f3 una manita y le sac\u00f3 al punto: &#8211;\u00a1Carachas! \u00a1Que me quemo!<\/p>\n<p>    &#8211;Meti\u00f3 la otra: \u00a1Carachas! \u00a1Que me quemo! &#8211;Meti\u00f3 una pata: &#8211;\u00a1Carachas! \u00a1Que me quemo! &#8211;Meti\u00f3 la otra pata y sali\u00f3 bailando de dolor: &#8211;\u00a1Demontres de arroz con leche, para estar pelando! &#8211;Pero como eran muchas las ganas de golosear, acerc\u00f3 un banco al fuego y se subi\u00f3 a \u00e9l para mirar dentro de la olla&#8230;!<\/p>\n<p>    El arroz estaba hierve que hierve, y como la Cucarachita le hab\u00eda puesto queso en polvo y unas astillitas de canela, sal\u00eda un olor que convidaba.<\/p>\n<p>    Rat\u00f3n p\u00e9rez no pudo resistir y se inclin\u00f3 para meter las narices entre aquel vaho que ol\u00eda a gloria. Pero el pobre se resbal\u00f3&#8230;. y cay\u00f3 dentro de la olla.<\/p>\n<p>    Volvi\u00f3 la Cucarachita y se encontr\u00f3 con la puerta atrancada. Tuvo que ir a hablarle a un carpintero para que viniera a abrirla. Cuando entr\u00f3, el coraz\u00f3n le avisaba que hab\u00eda pasado una desgracia. Se puso a buscar a su marido por todos los rincones. Le dieron ganas de asomarse a la olla de arroz con leche&#8230;. y \u00a1Va viendo! &#8230; a su esposo bailando en aquel caldo.<\/p>\n<p>    La pobre se puso como loca y daba unos gritos que se o\u00edan en toda la cuadra. Los vecinos la consideraban, sobre todo al pensar que estaba tan reci\u00e9n casada. Mand\u00f3 a traer un buen ata\u00fad, meti\u00f3 dentro de \u00e9l al difunto y lo coloc\u00f3 en media sala. Ella se sent\u00f3 a llorar en el quicio de la puerta.<\/p>\n<p>    Pas\u00f3 una palomita que le pregunt\u00f3:<\/p>\n<pre>\r\n      --Cucarachita Mandinga \r\n      \u00bfpor qu\u00e9 est\u00e1s tan triste?\r\n<\/pre>\n<p>    La Cucarachita le respondi\u00f3:<\/p>\n<pre>\r\n      --Porque Rat\u00f3n P\u00e9rez\r\n      se cay\u00f3 entre la olla,\r\n      y la Cucarachita Mandinga\r\n      lo gime y lo llora.\r\n<\/pre>\n<p>    La palomita le dijo:<\/p>\n<pre>\r\n      --Pues yo por ser palomita\r\n      me cortar\u00e9 una alita.\r\n<\/pre>\n<p>    Lleg\u00f3 la palomita al palomar que al verla sin una alita , le pregunt\u00f3: &#8211;Palomita, \u00bfpor qu\u00e9 te cortaste una alita?<\/p>\n<pre>\r\n      --Porque Rat\u00f3n P\u00e9rez\r\n      se cay\u00f3 entre la olla,\r\n      y la Cucarachita Mandinga\r\n      lo gime y lo llora ...\r\n      Y yo por ser palomita\r\n      me cort\u00e9 una alita.\r\n<\/pre>\n<p>    Entonces el palomar dijo:<\/p>\n<pre>\r\n      --Pues yo por ser palomar\r\n      me quitar\u00e9 el alar.\r\n<\/pre>\n<p>    Pas\u00f3 la reina y le pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>    &#8211;Palomar, \u00bfpor qu\u00e9 te quitaste el alar?<\/p>\n<p>      &#8211;Porque Rat\u00f3n P\u00e9rez<br \/>\n      se cay\u00f3 entre la olla,<br \/>\n      Y la Cucarachita Mandinga<br \/>\n      lo gime y lo llora &#8230;<br \/>\n      Y la palomita se cort\u00f3 una alita &#8230;<br \/>\n      Y yo por ser palomar<br \/>\n      me quit\u00e9 mi alar.<\/p>\n<p>    La reina dijo:<\/p>\n<pre>\r\n      --Pues yo por ser reina,\r\n      Me cortar\u00e9 una pierna.\r\n<\/pre>\n<p>    Lleg\u00f3 la reina renqueando donde el rey, que le pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>    &#8211;Reina, \u00bfpor qu\u00e9 te cortaste una pierna?<\/p>\n<pre>\r\n      --Porque Rat\u00f3n P\u00e9rez\r\n      se cay\u00f3 entre la olla,\r\n      y la Cucarachita Mandinga\r\n      lo gime y lo llora ...\r\n      Y la palomita\r\n      se cort\u00f3 una alita,\r\n      el palomar\r\n      se quit\u00f3 su alar,\r\n      y yo por ser reina,\r\n      me cort\u00e9 una pierna.\r\n<\/pre>\n<p>    El rey dijo:<\/p>\n<pre>\r\n      --Pues yo por ser rey,\r\n      me quitar\u00e9 mi corona.\r\n<\/pre>\n<p>    Pas\u00f3 el rey sin corona por donde el r\u00edo, que le pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>    &#8211;Rey, \u00bfpor qu\u00e9 vas sin corona?<\/p>\n<pre>\r\n      --Porque Rat\u00f3n P\u00e9rez\r\n      se cay\u00f3 entre la olla, \r\n      y la Cucarachita Mandinga \r\n      lo gime y lo llora ...\r\n      Y la palomita\r\n      se cort\u00f3 una alita,\r\n      el palomar \r\n      se quit\u00f3 su alar, \r\n      la reina\r\n      se cort\u00f3 una pierna,\r\n      y yo por ser rey, \r\n      me quit\u00e9 la corona.\r\n<\/pre>\n<p>    El r\u00edo dijo:<\/p>\n<pre>\r\n      --Pues yo por ser r\u00edo,\r\n      me tirar\u00e9 a secar.\r\n<\/pre>\n<p>    Llegaron unas negras al r\u00edo a llenar sus c\u00e1ntaros y al verlo seco, le preguntaron:<\/p>\n<p>    &#8211;R\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 est\u00e1s seco?<\/p>\n<pre>\r\n      --Porque Rat\u00f3n P\u00e9rez\r\n      se cay\u00f3 en la olla, \r\n      y la Cucarachita Mandinga\r\n      lo gime y lo llora...\r\n      Y la palomita\r\n      se cort\u00f3 una alita,\r\n      el palomar \r\n      se quit\u00f3 su alar,\r\n      la reina\r\n      se cort\u00f3 una pierna,\r\n      el rey\r\n      se quit\u00f3 su corona\r\n      y yo por ser r\u00edo,\t\r\n      me tir\u00e9 a secar...\r\n<\/pre>\n<p>    &#8211;Pues nosotras por ser negras, quebramos los c\u00e1ntaros.<\/p>\n<p>    Pasaba un viejito, quien al ver a las negras quebrar sus c\u00e1ntaros, les pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfPor qu\u00e9 quebr\u00e1is los c\u00e1ntaros?<\/p>\n<pre>\r\n      --Porque Rat\u00f3n P\u00e9rez\r\n      se cay\u00f3 entre la olla,\r\n      y la Cucarachita Mandinga\r\n      lo gime y lo llora...\r\n      Y la palomita\r\n      se cort\u00f3 una alita,\r\n      el palomar \r\n      se quit\u00f3 su alar,\r\n      la reina \r\n      se cort\u00f3 una pierna, \r\n      el rey \r\n      se quit\u00f3 la corona, \r\n      el r\u00edo\r\n      se tir\u00f3 a secar\r\n      y nosotras por ser negras,\r\n      quebramos los c\u00e1ntaros.\r\n<\/pre>\n<p>El viejito dijo:<\/p>\n<pre>\r\n      --Pues yo por ser viejito,\r\n      me degollar\u00e9.\r\n<\/pre>\n<p>Y se degoll\u00f3.<\/p>\n<p align=center><b>&#8212;o&#8212;<\/b><\/p>\n<p>Entre tanto lleg\u00f3 la hora del entierro.<\/p>\n<p>La Cucarachita quiso que fuera bien rumboso e hizo venir m\u00fasicos que iban detr\u00e1s del ata\u00fad tocando. Los violines y los violones dec\u00edan:<\/p>\n<pre>\r\n      --\u00a1Por jart\u00f3n, por jart\u00f3n,\r\n      por jart\u00f3n\r\n      se cay\u00f3 entre la olla!\r\n<\/pre>\n<p>Y me meto por un huequito y me salgo por otro para que ustedes me cuenten otro.<\/p>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp08.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp08.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"230\" height=\"334\" class=\"aligncenter size-full wp-image-445\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">H<\/span>ab\u00eda una vez una viuda de buen pasar, que ten\u00eda una hija. La muchacha era hermosa y la madre quer\u00eda casarla con un hombre bien rico. Se presentaron algunos pretendientes, todos hombres honrados, trabajadores y acomodados, pero la viuda los desped\u00eda con su m\u00fasica a otra parte porque no eran riqu\u00edsimos.<\/p>\n<p>Una tarde se asom\u00f3 la muchacha a la ventana, bien compuesta y de pelo suelto. (Por cierto que el pelo le llegaba a las corvas y lo ten\u00eda muy arrepentido). No hac\u00eda mucho rato que estaba all\u00ed, cuando pas\u00f3 un se\u00f1or a caballo. Era un hombre muy gal\u00e1n, muy bien vestido, con un sombrero de pita fin\u00edsimo, moreno, de ojos negros y unos grandes bigotes con las puntas para arriba. El caballo era un hermoso animal con los cascos de plata y los arneses de oro y plata. Salud\u00f3 con una gran reverencia a la ni\u00f1a, y le ech\u00f3 un perico. La ni\u00f1a advirti\u00f3 que el caballero ten\u00eda todos los dientes de oro. El caballo al pasar se volvi\u00f3 una pura pirueta. Desde la esquina, el jinete volvi\u00f3 a saludar a la muchacha, que se meti\u00f3 corriendo a contar a su madre la ocurrido.<\/p>\n<p>A la tarde siguiente, madre e hija bien alicoreadas, se situaron en la ventana. Volvi\u00f3 a pasar el caballero en otro caballo negro, m\u00e1s negro que un pecado mortal, con los cascos de oro, frenos de oro, riendas de seda y oro y la montura sembrada de clavitos de oro. La viuda advirti\u00f3 que en la pechera, en la cadena del reloj y en el dedito chiquito de la mano izquierda, le chispeaban brillantes. Se convenci\u00f3 de que era cierto que ten\u00eda toda la dentadura de oro. Las dos mujeres se volvieron una miel para contestar el saludo del caballero.<\/p>\n<p>    Al d\u00eda siguiente, desde buena tarde, estaban a la ventana, vestidas con las ropas de coger misa, volando ojo para la esquina. Al cabo de un rato, apareci\u00f3 el desconocido en un caballo que ten\u00eda la piel tan negra como si la hubieran cortado en una noche de octubre; las herraduras eran de oro y los arneses de oro, sembrados de rub\u00edes, brillantes y esmeraldas.<\/p>\n<p>    Las dos se quedaron en el otro mundo cuando lo vieron detenerse ante ellas y desmontar.<\/p>\n<p>    Las salud\u00f3 con grandes ceremonias. Lo mandaron pasar adelante, y la vieja que era muy saca la j\u00edcara cuando le conven\u00eda, llam\u00f3 al concertado para que ciudara del caballo.<\/p>\n<p>    El desconocido dijo que se llamaba don Fulano de Tal, present\u00f3 recomendaciones de grandes personas, habl\u00f3 de sus riquezas, las invit\u00f3 a visitar sus fincas y por \u00faltimo, pidi\u00f3 a la ni\u00f1a por esposa. No hab\u00eda terminado de hacer la propuesta, cuando ya estaba la madre contest\u00e1ndole que con mucho gusto y llam\u00e1ndolo hjo m\u00edo.<\/p>\n<p>    Desde ese d\u00eda las dos mujeres se volvieron turumba; cada d\u00eda visitaban una finca del caballero, cada noche bailes y cenas; no volvieron a caminar a pie, solo en coche, y regalos van y regalos vienen.<\/p>\n<p>    Por fin lleg\u00f3 el d\u00eda de la boda. El caballero no quiso que fuera en la iglesia sino en la casa y nadie se fij\u00f3 en que al entrar el padre el novio tuvo intenciones de salir corriendo.<\/p>\n<p>    Los reci\u00e9n casados se fueron a vivir a otra ciudad en donde el marido ten\u00eda sus negocios.<\/p>\n<p>    Desde el primer d\u00eda que estuvieron solos, el marido dijo a la esposa a la hora del almuerzo que \u00e9l sab\u00eda hacer pruebas que dejaban a todo el mundo con la boca abierta y que las iba a repetir para entretenerla; y diciendo y haciendo se puso a caminar por las paredes y cielos con la facilidad de una mosca; se hac\u00eda del tama\u00f1o de una hormiga, se met\u00eda dentro de las botellas vac\u00edas y desde all\u00ed hac\u00eda morisquetas a su mujer; luego sal\u00eda y su cuerpo se estiraba para alcanzar el techo. Y esto se repet\u00eda todos los d\u00edas al almuerzo y a la comida. En una ocasi\u00f3n vino la viuda a ver a su hija y \u00e9sta le cont\u00f3 las gracias de su marido. Cuando se sentaron a la mesa, la suegra pidi\u00f3 a su yerno que hiciera las pruebas de que le hab\u00eda hablado su hija. Este no se hizo de rogar y comenz\u00f3 a pasearse por el cielo y paredes y a repetir cuantas curiosidades sab\u00eda hacer. La vieja se qued\u00f3 con el credo en la boca y desde aquel momento no las tuvo todas consigo.<\/p>\n<p>    A los pocos d\u00edas volvi\u00f3 a hacer otra visita a sus hijos, trajo consigo una botijuela de hierro, con una tapadera que pesaba una barbaridad. A la hora del almuerzo rog\u00f3 a su yerno que las divirtiera con sus maromas. Despu\u00e9s que \u00e9ste se di\u00f3 gusto con sus paseos boca abajo por el techo, le pregunt\u00f3 la tobijuela y le dijo. &#8211;\u00bfApostemos a que aqu\u00ed no entra Ud?<\/p>\n<p>    El otro de un brinco se tir\u00f3 de arriba y se meti\u00f3 en la botijuela como Pedro por su casa.<\/p>\n<p>    La suegra hizo se\u00f1as a unos hombres que ten\u00edan listos con la tapadera, tras una cortina y \u00e9stos se precipitaron y taparon la botijuela. El yerno se puso a dar gritos desaforados y a hacer esfuerzos por salir. La esposa quiso intervenir para que le abrieran, pero la madre le dijo: &#8211;\u00bfpues no ves que es el mismo Pisuicas? Desde la otra vez que estuve, ech\u00e9 de ver que tu marido no era como todos los cristianos. Le consult\u00e9 a un sacerdote, quien me acab\u00f3 de convencer de que mi yerno no era sino el Malo. Dale infinitas gracias a Nuestro Se\u00f1or de que a m\u00ed se me ocurriera este medio de salir de \u00e9l.<\/p>\n<p>    Luego se fue en persona para la monta\u00f1a, seguida de los hombres que cargaban la botijuela. Se hizo un hoyo profundo y all\u00ed dej\u00f3 enterrada la botijuela con su yerno dentro. Este se qued\u00f3 bramando de rabia y diciendo pestes contra su suegra.<\/p>\n<p>    En efecto, aqu\u00e9l era el Diablo y desde el d\u00eda en que la vieja lo enterr\u00f3, nadie volvi\u00f3 a cometer un pecado mortal, s\u00f3lo pecados veniales, aconsejados por los diablillos chiquillos. Y toda la gente parec\u00eda muy buena, pero s\u00f3lo Dios sab\u00eda c\u00f3mo andaba el frijol.<\/p>\n<p>    Pasaron los a\u00f1os y pasaron los a\u00f1os en aquella bienaventuranza, y el podre Pisuicas enterrado, inventando a cada minuto una mal palabra contra su suegra. Un d\u00eda pas\u00f3 por aquel lugar un podre le\u00f1ador que ten\u00eda por \u00fanico bien una marimba de chiquillos, y tan arrancado que no ten\u00eda segundos calzones que ponerse. Le pareci\u00f3 oir bajo sus pies algo as\u00ed como retumbos; se detuvo y puso el o\u00eddo. Una voz que sal\u00eda de muy adentro dec\u00eda: &#8211;\u00a1Quien quiera que seas, sacame de aqu\u00ed&#8230;! El hombre se puso a cavar en el sitio de donde sal\u00eda la voz. Al cabo de unas cuantas horas de trabajar, di\u00f3 con la botijuela. De ella sal\u00eda la voz que ahora dec\u00eda: &#8211;\u00d1or hombre, sacame de aqu\u00ed y te tiene cuenta.<\/p>\n<p>    El pregunt\u00f3: &#8211;\u00bfQu\u00e9 persona, por m\u00e1s peque\u00f1a que sea, puede caber dentro de esta botijuela?<\/p>\n<p>    El que estaba en ella contest\u00f3: &#8211;Sacame y ver\u00e1s. Soy alguien que puede hacerte inmensamente rico.<\/p>\n<p>    Esto era encontrarse con la Tentaci\u00f3n y el pobre al o\u00edr lo de las riquezas, hizo un esfuerzo tan grande que levant\u00f3 solo la tapadera. Cierto es que por dentro el Diablo empujaba a su vez con todas sus fuerzas. La tapadera salt\u00f3, con tal \u00edmpetu, que desapareci\u00f3 en los aires; el Demonio sali\u00f3 envuelto en llamas y la monta\u00f1a se llen\u00f3 de un humo hediondo a azufre. El pobre le\u00f1ador cay\u00f3 al suelo m\u00e1s muerto que vivo. Cuando fue volviendo en s\u00ed, se le acerc\u00f3 el Diablo y le cont\u00f3 la historia de su entierro.<\/p>\n<p>    &#8211;Para pagarte tu favor&#8211; le dijo&#8211; nos vamos a ir a la ciudad. Yo me voy a ir metiendo en diferentes personas, de las m\u00e1s ricas y sonadas, para que se pongan locas. Vos aparecer\u00e1s en la ciudad como m\u00e9dico y ofrecer\u00e1s curarlas. No ten\u00e9s m\u00e1s que acercarte al o\u00eddo del enfermo y decirme: \u00abYo soy el que te sac\u00f3 de la botijuela\u00bb, &#8211;y al punto saldr\u00e9 del cuerpo. Eso s\u00ed, cuando te acerqu\u00e9s y yo te diga que no, es mejor que no insist\u00e1s porque ser\u00e1 in\u00fatil. Ya te lo advierto.<\/p>\n<p>    Y as\u00ed fue. Partieron para la ciudad, el le\u00f1ador se hizo anunciar como m\u00e9dico y a los pocos d\u00edas c\u00e1tate que un gran conde se puso m\u00e1s loco que la misma locura. Lo vieron los m\u00e1s famosos m\u00e9dicos del reino, y nada. De pronto se puso que un m\u00e9dico reci\u00e9n llegado ofrec\u00eda devolverle la salud. Lleg\u00f3 donde el enfermo y para disimular, se puso a darle cada hora una cucharada de lo que tra\u00eda en una botella y que no era otra cosa que agua del tubo con anilina. A las tres cucharadas se acerc\u00f3 al o\u00eddo del conde y dijo: &#8211;\u00abSoy el que te sac\u00f3 de la botijuela\u00bb&#8211;.<\/p>\n<p>    Inmediatamente sali\u00f3 el Diablo y el conde qued\u00f3 como si tal enfermedad no hubiera tenido. Toda la familia estaba agradecid\u00edsima, no hallaban donde poner al m\u00e9dico y lo dejaron bien pistudo.<\/p>\n<p>    Siguieron present\u00e1ndose casos de locura de diferentes aspectos y casi todos eran en el duque don Fulano de Tal, en la duquesa do\u00f1a Mengana, en el marqu\u00e9s don Perencejo. Y todos fueron curados por el m\u00e9dico, que ya no ten\u00eda donde guardar el oro que ganaba. Por fin se puso mala la reina y \u00a1El se\u00f1or me d\u00e9 paciencia! Aquello s\u00ed que fue el juicio. La reina no ten\u00eda sosiego un minuto y ya el rey iba a coger el cielo con las manos y \u00faltimamente tuvieron que amarrarla porque ya no se aguantaba. Aconsejaron al rey que llamara al famoso m\u00e9dico y cuando lleg\u00f3, le ofreci\u00f3 hacerlo su m\u00e9dico de cabecera y darle muchas riquezas si sanaba a su esposa. El otro, por raj\u00f3n, le contest\u00f3 que ya pod\u00eda hacerse de cuentas de que la reina estaba curada y que si no suced\u00eda as\u00ed, le cortara la cabeza.<\/p>\n<p>    Se acerc\u00f3 con su botella de agua y le di\u00f3 las tres cucharadas. A la tercera le dijo al o\u00eddo de la enferma: &#8211;\u00abSoy yo, el que te sac\u00f3 de la botijuela\u00bb.<\/p>\n<p>    El diablo respondi\u00f3: &#8211;\u00a1No!<\/p>\n<p>    Al o\u00edr esto, el hombre se achucuy\u00f3. \u00bfY ahora qu\u00e9 iba a hacer? Se acerc\u00f3 otra vez al o\u00eddo de la enferma a suplicarle: &#8212; \u00a1Sal\u00ed por lo que m\u00e1s querr\u00e1s! \u00a1Mir\u00e1 que si no acaban conmigo! Por vida tuyita &#8230;<\/p>\n<p>    Pero de nada le serv\u00edan las s\u00faplicas: el otro segu\u00eda emperrado en que no y en que no.<\/p>\n<p>    Estaba, por lo que se ve\u00eda, muy a gusto entre los sesos de la reina.<\/p>\n<p>    Pidi\u00f3 al rey tres d\u00edas de t\u00e9rmino y entre tanto, no hizo otra cosa que suplicar al Diablo que saliera, dar cucharadas de agua con anilina a la pobre reina y sobarse las manos. Cuando estaba para terminarse el plazo, se le ocurri\u00f3 una idea: pidi\u00f3 al rey que hiciera traer la banda, que comprara triquitraques y cohetes, que a cada persona del palacio le diera una lata o alg\u00fan trasto de cobre y la armara de un palo y que a una se\u00f1al suya, la banda rompiera con una tocata bien parrandera, todos gritaran y golpearan en sus latas y se diera fuego a la p\u00f3lvora.<\/p>\n<p>    Y as\u00ed se hizo. En este momento se acerc\u00f3 el le\u00f1ador al o\u00eddo de la reina y suplic\u00f3 al Diablo: &#8211;\u00a1Sal\u00ed por vida tuyita&#8230;!<\/p>\n<p>    En vez de contestar, el Diablo pregunt\u00f3: &#8211;Hombre, \u00bfqu\u00e9 es ese alboroto? El otro respondi\u00f3: &#8211;Aguardate, voy a ver qu\u00e9 es.<\/p>\n<p>    >Inmediatamente volvi\u00f3 y dijo: &#8211;\u00a1Que Dios te ayude! Es tu suegra que ha averiguado que est\u00e1s aqu\u00ed y ha venido con la botijuela para meterte en ella de nuevo.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfQui\u00e9n le ir\u00eda con la cavilosada a la vieja de mi suegra? &#8211;dijo el Diablo. \u00bfY patas para qu\u00e9 las quiero? Sali\u00f3 corriendo y no par\u00f3 sino en el infierno. La reina se puso buena y el le\u00f1ador, que ya era don Fulano y muy rico, mand\u00f3 por su mujer y su chapulinada y todos fueron a vivir a un palacio, regalo del rey. Desde entonces la pasaron muy a gusto.<\/p>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp09.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp09.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"230\" height=\"309\" class=\"aligncenter size-full wp-image-446\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">H<\/span>ab\u00eda una vez unos chacalincitos que quedaron hu\u00e9rfanos de padre y madre y sin nadie quien les dijera ni \u00bfqu\u00e9 hacen all\u00ed?<\/p>\n<p>    Era la pareja: la mujercita, la mayor y la que hab\u00eda quedado de cabeza de casa. Eran muy pobres y un d\u00eda no les amaneci\u00f3 ni una burusca con qu\u00e9 encender el fuego. Entonces decidieron irse a rodar tierras. Atrancaron la puerta y agarraron monta\u00f1a adentro. All\u00e1 al mucho andar, se sintieron cansados; entonces se subieron a un palo para pasar la noche y se acomodaron en una horqueta. As\u00ed que anocheci\u00f3, vieron all\u00e1 muy largo una lucecita. No se atrevieron a bajar por miedo que se los fuera a comer alg\u00fan animal, pero se fijaron bien en la direcci\u00f3n en donde quedaba.<\/p>\n<p>    Apenas comenz\u00f3 a amanecer, bajaron y anduvieron en direcci\u00f3n de la lucecita. Anda y anda, anda y anda, salieron al medio d\u00eda a un potrero. A la orilla de la monta\u00f1a hab\u00eda una casita; por el techo sal\u00eda un mechoncito de humo y por la puerta y la ventana un olor como a miel hirviendo.<\/p>\n<p>    Poquito a poco se fueron acercando y vieron en la ventana una cazuela con torrejas. Como estaban hilando de hambre, y el olor convidaba, no pudieron contenerse y se arrimaron a la ventana. La muchachita estir\u00f3 la mano y se cach\u00f3 una torreja. Del interior una voz ronca grit\u00f3: \u00ab\u00a1Piscurum, gato, no me rob\u00e9s mis torrejas!\u00bb<\/p>\n<p>    Los chiquitos se escondieron entre el monte y all\u00ed se repartieron su torreja, que lo que hizo fue alborotarles la gana de comer.<\/p>\n<p>    Otra vez se fueron acercando y pescaron otra torreja. Y otra vez la voz que gritaba: \u00ab\u00a1Piscurum, gato, no me rob\u00e9s mis torrejas!\u00bb<\/p>\n<p>    Los muchachos se escondieron, se comieron las torrejas y quisieron volver por m\u00e1s, pero da la desgracia que por querer salir a la carrera, lo hicieron muy ateperetadamente y la cazuela se volc\u00f3. A la bulla, se asom\u00f3 la vieja, la due\u00f1a de la casa, que era una bruja m\u00e1s mala que el mismo Patas. Vi\u00f3 por donde cogieron las criaturas, se les puso atr\u00e1s y al poco rato las agarr\u00f3 por las orejas y las trajo arrastrando hasta la casa.<\/p>\n<p>    Como estaban tan flacos que parec\u00edan fideos, la bruja les dijo que no se los comer\u00eda,pero que los iba a engordar como a unos chanchitos, para darse cuatro gustos con ellos.<\/p>\n<p>    Los encerr\u00f3 entre una jaba y cada d\u00eda les echaba los desperdicios, y como los pobres no ten\u00edan otra cosa, no les quedaba m\u00e1s que convenir y trag\u00e1rselos.<\/p>\n<p>    Bueno, all\u00e1 a los ocho d\u00edas lleg\u00f3 la vieja y les dijo: &#8211;Saquen por esta rendija el dedito chiquito.<\/p>\n<p>    A la ni\u00f1a se le ocurri\u00f3 que era para ver como andaban de gordura y entonces sac\u00f3 dos veces un rabito de rat\u00f3n que se hab\u00eda hallado en un rinc\u00f3n de la jaba. Como la vieja era algo pipiriciega, no ech\u00f3 de ver el enga\u00f1o, y se fue m\u00e1s brava que un Solim\u00e1n, al sentir aquellos deditos tan requeteflacos.<\/p>\n<p>    Y as\u00ed fue por espacio de casi tres meses. Lo cierto del caso es que los chiquillos, quieras que no, no hab\u00edan engordado con los desperdicios.<\/p>\n<p>    Pero di\u00f3 el tuerce que un d\u00eda, la ni\u00f1a no agarr\u00f3 bien el rabito de rat\u00f3n al pon\u00e9rselo a la bruja para que tocara, y se le qued\u00f3 a \u00e9sta en la mano. Se fue a la luz a mirar bien y al convencerse que los chiquillos la hab\u00edan estado cogiendo de mona, se puso muy caliente: abri\u00f3 la jaba y los sac\u00f3. Al verlos tan cachetoncitos, se le baj\u00f3 la c\u00f3lera.<\/p>\n<p>    &#8211;Bueno&#8211; les dijo&#8211; ahora voy a ver si hago una buena fritanga con ustedes. Vayan a traerme agua a aquella quebrada para ponerlos a sancochar&#8211;. Por supuesto, que al o\u00edrla a los infelices se les atreves\u00f3 en la garganta un gran toroz\u00f3n. A cada uno le di\u00f3 una tinaja para que la hinchera y ella se puso a cuidarlos desde la puerta.<\/p>\n<p>    Cuando llegaron a la quebrada, les sali\u00f3 de detr\u00e1s de un palo, un viejito que era tatica Dios, y les dijo: &#8211;No se aflijan, mis muchachitos, que para todo hay remedio. Miren, van a hacer una cosa: ahora van a llegar con el agua y se van a mostrar muy sumisos con la vieja. Y hasta procuren quedar bien: aticen el fuego, b\u00e1rranle la cocina, fri\u00e9guenle los trastos. Ella ha de poner una gran olla sobre los tinamastes y una tabla enjabonada que llegue a la orilla de la olla y apoyada en la pared. Les ha de decir que echen una bailadita sobre la tabla, pero es, que sin que ustedes se den cuenta, va a inclinar la tabla y ustedes se van a resbalar y van a ir a dar entre la olla; as\u00ed la bruja no tendr\u00e1 que molestarse oy\u00e9ndolos gritar y hacer esfuerzos por escaparse.<\/p>\n<p>    Y as\u00ed que les aconsej\u00f3 lo que deb\u00edan hacer, el viejicito se meti\u00f3 en la monta\u00f1a.<\/p>\n<p>    Volvieron los chiquitos e hicieron lo que tatica Dios les aconsejara: barrieron, atizaron el fuego, y echaron muchos viajes a la quebrada con las tinajas, para llenar la gran olla en que los iba a sancochar.<\/p>\n<p>    La vieja se puso muy complaciente con ellos, al verlos tan obedientes y tan afanosos. Por fin puso la tabla enajabonada y les dijo: &#8211;vengan mis muchitos y echen una bailadita en esta tabla.<\/p>\n<p>    La ni\u00f1a se hizo la inocente, y dijo para sus adentros:<\/p>\n<p>    &#8211;Callate p\u00e1jara, que ya conozco tus c\u00e1bulas.<\/p>\n<p>    Hicieron que se pon\u00edan a ensayar en el suelo y que no pod\u00edan.<\/p>\n<p>    Si es que no sabemos. \u00bfPor qu\u00e9 no sube usted y nos dice c\u00f3mo quiere?<\/p>\n<p>    Y la vieja les crey\u00f3, y va subi\u00e9ndose a la tabla. Y apenas volvi\u00f3 la cara para hacer la primera pirueta, los chiquillos inclinaron la tabla y la vieja fue a dar, \u00a1chupul\u00fan! a la olla de agua hirviendo.<\/p>\n<p>    Despu\u00e9s la sacaron y la enterraron. Registraron la casa y encontraron un gran cuarto lleno de barriles hasta el copete de monedas de oro.<\/p>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp10.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp10.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"230\" height=\"312\" class=\"aligncenter size-full wp-image-447\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">E<\/span>n un pa\u00eds muy lejos de aqu\u00ed, hab\u00eda una vez un rey ciego que ten\u00eda tres hijos. Lo hab\u00edan visto los m\u00e9dicos de todo el mundo, pero ninguno pudo devoverle la vista.<\/p>\n<p>Un d\u00eda pidi\u00f3 que lo sentaran a la puerta de su palacio a que le diera el sol. El sinti\u00f3 que pasaba un hombre apoyado en un bord\u00f3n, quien se detuvo y le dijo:<\/p>\n<p>&#8211;Se\u00f1or rey, si Ud. quiere curarse, l\u00e1vese los ojos con el agua en donde se haya puesto la Flor del Olivar.<\/p>\n<p>El rey quiso pedirle explicaciones, pero el hombre se alej\u00f3, y cuando acudieron los criados a las voces de su amo y buscaron, no hab\u00eda nadie en la calle ni en las vecindades.<\/p>\n<p>El rey repiti\u00f3 a sus hijos la receta, y ofreci\u00f3 que su corona ser\u00eda de aquel que le trajera la Flor del Olivar. El mayor dijo que a \u00e9l le correspond\u00eda partir primero. Busc\u00f3 el mejor caballo del palacio, hizo que le prepararan bastimento para un mes y parti\u00f3 con los bolsillos llenos de dinero.<\/p>\n<p>Anda y anda y anda hasta que lleg\u00f3 a un r\u00edo. A la orilla hab\u00eda una mujer lavando, que parec\u00eda una pordiosera y cerca de ella, un chiquito, flaquito como un pijije y que lloraba que daba conpasi\u00f3n oirlo. La mujer dijo al principe: &#8211;Se\u00f1or, por amor de Dios deme algo de lo que lleva en sus alforjas; mi hijo est\u00e1 llorando de necesidad.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a1Que coma rayos, que coma centellas ese lloretas! Todo lo que va en las alforjas es para m\u00ed&#8211;. Y continu\u00f3 su camino. Pero nadie le di\u00f3 raz\u00f3n de la Flor del Olivar. Se devolvi\u00f3 y en una villa que hab\u00eda antes de llegar a la ciudad de su padre, se meti\u00f3 a una casa de juego y all\u00ed jug\u00f3 hasta los calzones.<\/p>\n<p>Al ver que pasaban los d\u00edas y no regresaba el pr\u00edncipe, parti\u00f3 el segundo hijo, bien provisto de todo. Le ocurri\u00f3 lo que al hermano: vi\u00f3 la mujer lavando, con un ni\u00f1o esmorecido a su lado; le pidi\u00f3 de comer, y \u00e9ste que era tan mal coraz\u00f3n como el otro, le respondi\u00f3:&#8211;\u00a1Que coma rayos, que coma centellas! Yo no ando alimentando hambrientos &#8211;. Tuvo que devolverse porque en ninguna parte le daban noticias de la Flor del Olivar. Se encontr\u00f3 con su hermano que lo entotorot\u00f3 a que se quedara jugando su dinero.<\/p>\n<p>Por fin, el \u00faltimo hijo del rey, que era casi un ni\u00f1o, sali\u00f3 a buscar la Flor del Olivar.<\/p>\n<p>Tom\u00f3 el mismo camino que sus hermanos y al llegar al r\u00edo encontr\u00f3 a la mujer que lavaba y al ni\u00f1o que lloraba.<\/p>\n<p>Pregunt\u00f3 por qu\u00e9 lloraba el muchachito y la mujer le contest\u00f3 que de hambre. Entonces el principe bajo de su caballo y busco de lo mejor que hab\u00eda en sus alforjas y se lo di\u00f3 a la pordiosera. En su tacita de plata vaci\u00f3 la leche que tra\u00eda en una botella, con sus propias manos demig\u00f3 uno de los panes que su madre la reina hab\u00eda amasado, puso al ni\u00f1o en su regazo y le di\u00f3 con mucho cari\u00f1o las sopas preparadas; luego lo durmi\u00f3, lo envolvi\u00f3 en su capa y lo acosto bajo un \u00e1rbol.<\/p>\n<p>La mujer, que no era otra que la Virgen, le pregunt\u00f3 en que andanes andaba, y \u00e9l le cont\u00f3 el motivo de su viaje.<\/p>\n<p>&#8212; Si no es m\u00e1s que eso, no tiene Ud. Que dar otro paso &#8211;le dijo la Virgen&#8211;. Levante esa piedra que est\u00e1 al lado de mi hijito, y ah\u00ed hallar\u00e1 la Flor del Olivar.<\/p>\n<p>As\u00ed lo hizo el principe y en una cuevita que hab\u00eda bajo la piedra, estaba la Flor, que parec\u00eda una estrella. La cort\u00f3, beso al ni\u00f1o, se despidi\u00f3 de la mujer, mont\u00f3 a caballo y parti\u00f3.<\/p>\n<p>Al pasar por donde estaban sus hermanos, les ense\u00f1o la Flor. Ellos le llamaron y le recibieron con mucha labia. Lo convidaron a comer y mientras fue a desensillar su caballo, ellos se aconsejaron. En la comida le hicieron beber tanto vino que se embriag\u00f3.<\/p>\n<p>Cuando estubo dormido, se lo llevaron al campo, lo mataron, le quitaron la Flor y lo enterraron. Sin querer le dejaron los deditos de la mano derecha fuera de la tierra.<\/p>\n<p>Los principes volvieron donde su padre con la Flor, que fue puesta en agua en la que se lavo el rey sus ojos, que al punto vieron. Entonces dijo sus hijos que al morir su inmenso reino se dividir\u00eda en dos y as\u00ed ambos ser\u00edan reyes.<\/p>\n<p>Entre tanto, los deditos del cad\u00e1ver reto\u00f1aron y naci\u00f3 all\u00ed un macizo de ca\u00f1as. Un d\u00eda paso un pastor y corto una ca\u00f1a e hizo una flauta. Al soplar en ella se qued\u00f3 sorprendido al oir cantar as\u00ed:<\/p>\n<pre>\r\n     No me toques pastorcito,\r\n     ni me dejes de tocar;\r\n     que mis hermanos me mataron\r\n     por la Flor del Olivar.\r\n<\/pre>\n<p>El pastor fue a ense\u00f1ar la flauta maravillosa y los que la oyeron le aconsejaron que se fuera a la ciudad y que all\u00ed todo el mundo pagar\u00eda por oirla. As\u00ed lo hizo y a los pocos d\u00edas no se quedaba en la ciudad qu\u00eden no andubiera en busca del pastor due\u00f1o de aquel instrumento maravilloso.<\/p>\n<p>Llego la noticia a oidos del rey, y \u00e9ste hizo llevar al palacio al pastorcito. Al oir la flauta, recordo la voz de su hijo menor a quien tanto amaba y del que nunca hab\u00eda vuelto a saber nada.<\/p>\n<p>Pidio al pastor la flauta y se puso a tocarla y con gran admiraci\u00f3n de todos la flauta canto as\u00ed:<\/p>\n<pre>\r\n     No me toques padre m\u00edo\r\n     ni me dejes de tocar,\r\n     que mis hermanos me mataron\r\n     por la Flor del Olivar.\r\n<\/pre>\n<p>El rey se puso a llorar. Acudieron la reina y los principes.<\/p>\n<p>El rey pidi\u00f3 a la reina que tocara la flauta, que entonces dijo:<\/p>\n<pre>\r\n     No me toques madre m\u00eda\r\n     ni me dejes de tocar,\r\n     que mis hermanos me mataron \r\n     por la Flor del Olivar.\r\n<\/pre>\n<p>El rey quiso que su hijo segundo tocara. Todos vieron que los dos principes estaban palidos y con las piernas en un temblor. El principe trat\u00f3 de negarse, pero el rey lo amenaz\u00f3. La flauta canto:<\/p>\n<pre>\r\n     No me toques hermano m\u00edo\t\r\n     ni me dejes de tocar,\r\n     que aunque tu no me matastes\r\n     me ayudaste a enterrar.\r\n<\/pre>\n<p>El principe mayor, por orden de su padre tuvo que tocar la flauta:<\/p>\n<pre>\r\n     No me toques, perro ingrato\r\n     ni me dejes de tocar,\r\n     que tu fuiste el que me mataste\r\n     por la Flor del Olivar.\r\n<\/pre>\n<p>El pobre rey mand\u00f3 a meter a sus hijos en un calabozo y \u00e9l y la reina se quedaron inconsolables por toda la vida.<\/p>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp11.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp11.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"230\" height=\"322\" class=\"aligncenter size-full wp-image-448\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">H<\/span>ab\u00edauna vez un hombre rico que se ocupaba en el comercio. Qued\u00f3 viudo con una hija y esta hija era una ni\u00f1a muy linda: parec\u00eda una machita por lo rubia y lo blanca que la hab\u00eda hecho Nuestro Se\u00f1or. Adem\u00e1s, ten\u00eda unos ojos que era como ver dos rodajitas que se le hubieran sacado al cielo. Y sobre todo, sangrita ligera y buena que daba gusto.<\/p>\n<p>    El hombre era ambicioso y no contento con lo que ten\u00eda, se cas\u00f3 de nuevo con un vieja birringa, una mujer viuda tambi\u00e9n, a quien \u00e9l cre\u00eda muy rica. Despu\u00e9s de casado se convenci\u00f3 de que lo de los bienes de la mujer eran m\u00e1s hojas que almuerzo, de que ten\u00eda un genio que s\u00f3lo su madre la pod\u00eda aguantar y para aliviar los males, se ten\u00eda una hija fea como toditica la trampa, negra, \u00f1ata, trompuda, con el pelo pasuso y de ribete mala y malcriada como ella sola y la muy tonta se cre\u00eda una imagen.<\/p>\n<p>    Por supuesto que para la rubia, entrar en esta casa fue como entrar al infierno. Ella era el tropez\u00f3n de la madre y de la hija. Las dos eran muy ruines; por la menor cosa all\u00e1 te va el pescoz\u00f3n de la vieja y el moquete o el pellizco de la negra. Y como el padre andaba siempre viajando por sus negocios, la ten\u00edansoterrada en la cocina, mientras ellas estaban en la sala meci\u00e9ndose en las poltronas. La pobrecita era sufrida y nunca dec\u00eda ni esta boca es m\u00eda.<\/p>\n<p>    Un domingo en la tarde se fueron la madre y la hija a pasear y dejaron a la rubia arreglando la cocina. As\u00ed que lo tuvo todo limpio y en su lugar, se lav\u00f3, se pein\u00f3, se puso su vestido de coger misa y se fue a dar vueltas por el jard\u00edn de la casa. De pronto vi\u00f3 entre la hierba una mu\u00f1equita de porcelana.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Qu\u00e9 mu\u00f1equita m\u00e1s linda! dijo, y la levant\u00f3, le arranc\u00f3 los terroncillos que ten\u00eda entre el pelo y se fue adentro muy contenta a hacerle un vestidito. Desde ese d\u00eda, apenas la dejaban sola, sacaba de su cofre la mu\u00f1equita y se pon\u00eda a jugar.<\/p>\n<p>    Al domingo siguiente se fueron la madre y la hija para misa y dejaron a la rubia moliendo.<\/p>\n<p>    Estaba ella en esto, cuando al volver a la piedra de poner una tortilla a asar en el rescoldo, vi\u00f3 sentada sobre la pelota de masa a su mu\u00f1equita.<\/p>\n<p>    Muy admirada la cogi\u00f3, la limpi\u00f3 y la fue a guardar a su cofre y sigui\u00f3 moliendo, pero mientras fue a volver la tortilla al comal, vino de nuevo la mu\u00f1eca a acomodarse sobre la pelota de masa.<\/p>\n<p>    &#8211;Mir\u00e1, mu\u00f1equita, no seas tan guindada&#8211; dijo la ni\u00f1a, y la quiso coger para llevarla a su lugar,pero la mu\u00f1eca se transform\u00f3 en una se\u00f1ora muy linda, vestida de celeste, con una corona de luz sobre la cabeza y parada en una nube.<\/p>\n<p>    &#8211;Yo no soy una mu\u00f1eca&#8211; dijo la se\u00f1ora&#8211; sino la Virgen.<\/p>\n<p>    La ni\u00f1a se arrodill\u00f3, pero Nuestra Se\u00f1ora la levant\u00f3 y sin hacer melindres, se fue a sentar en el taburete de cuero esfondado, que era el \u00fanico asiento que permit\u00edan a la rubia. Luego la cogi\u00f3 en los regazos y se puso a hacerle cari\u00f1o.<\/p>\n<p>    &#8211;Mir\u00e1, mi hijita&#8211; dijo la Virgen- tu padre va a hacer un viaje por ah\u00ed abajo y te va a preguntar qu\u00e9 quer\u00e9s que te traiga. Vos le vas a contestar que una arquita como para los pa\u00f1uelos y otras menudencias. Cuando te la traiga, guardar\u00e1s en ella la mu\u00f1equita. Luego la Virgen bes\u00f3 a la ni\u00f1a, desapareci\u00f3, y en su lugar qued\u00f3 la mu\u00f1eca.<\/p>\n<p>    Otro d\u00eda lleg\u00f3 el pap\u00e1 y le pregunt\u00f3 qu\u00e9 deseaba que le trajese de un viaje que iba a hacer, y su hija le respondi\u00f3 lo que la Virgen le aconsejara.<\/p>\n<p>    La negra pidi\u00f3 a su padrastro un traje nunca visto, un sombrero nunca visto y unas zapatillas nunca vistas.<\/p>\n<p>    Volvi\u00f3 \u00e9ste de su viaje y cada una tuvo lo que deseaba.<\/p>\n<p>    La negra no hac\u00eda otra cosa en todo el santo d\u00eda que ponerse el traje, el sombrero y las zapatillas y dar paseos frente al espejo.<\/p>\n<p>    A veces llamaba a la rubia como para hacerle la boca agua con sus sedas, encajes y plumas.<\/p>\n<p>    Por fin lleg\u00f3 el domingo, d\u00eda del estreno del vestido y desde buena ma\u00f1ana despert\u00f3 a todo el mundo para que la ayudaran.<\/p>\n<p>    La pobre ni\u00f1a rubia hasta que ve\u00eda el chispero: corre de aqu\u00ed, corre de all\u00e1 con los polvos, el colorete, las cintas de apretar el cors\u00e9, que esto, que lo otro, que aqu\u00ed, que all\u00e1 &#8230;<\/p>\n<p>    Por fin sali\u00f3 para misa de tropa, chique\u00e1ndose que era un contento, y la seda del vestido hac\u00eda tal ruido, que las gallinas que picoteaban en la calle y los perros, sal\u00edan corriendo. Cuando entr\u00f3 en la Catedral, todo mundo, hasta los soldados y los m\u00fasicos de banda, volvieron a ver qu\u00e9 significaba aquel ruido que parec\u00eda una creciente. Adem\u00e1s, la iglesia se llen\u00f3 de olor a agua Florida, en la que se hab\u00eda ba\u00f1ado.<\/p>\n<p>    Entre tanto, la ni\u00f1a se qued\u00f3 en su cocina en pleitos con la le\u00f1a que estaba verde y humeaba tanto, que la pobre ten\u00eda los ojos como dos tomates. De pronto, ve sobre la piedra su mu\u00f1equita.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfQu\u00e9 quer\u00e9s, mu\u00f1equita? &#8211;le pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>    &#8211;La mu\u00f1eca respondi\u00f3: &#8211;Quiero que vayas a misa de tropa, pero eso s\u00ed, no levant\u00e9s los ojos del suelo.<\/p>\n<p>    Pero mu\u00f1equita, \u00bfc\u00f3mo quer\u00e9s que vaya en esta figura? Yo no me presento as\u00ed en la Casa de Dios. Ya sab\u00e9s que mi vestido de los domingos me lo hizo pedazos la negra un d\u00eda que estaba de luna.<\/p>\n<p>    &#8211;And\u00e1 a tu arquita y ver\u00e1s- contest\u00f3 la mu\u00f1equita&#8211;. Y no pens\u00e9s en la molida ni en el almuerzo, que yo me encargo de eso.<\/p>\n<p>    La ni\u00f1a fue a su arca, y cu\u00e1l no fue su admiraci\u00f3n al ver salir de ella un traje como las espumas de una catarata cuando hace luna, todo sembrado de maripositas de oro, unos zapatitos de raso, tambi\u00e9n blancos, y un sombrero maravilloso. En un abrir y cerrar de ojos estuvo vestida y sali\u00f3 corriendo para misa porque ya dejaban. En la puerta la estaba esperando un coche muy bueno. Al entrar en la Catedral lo hizo de puntillas para no llamar la atenci\u00f3n pero la iglesia se llen\u00f3 de un perfume de rosas y todo el mundo volvi\u00f3 los ojos y quedaba encantado al ver aquella blanca figurita.<\/p>\n<p>    Acert\u00f3 la ni\u00f1a a arrodillarse frente a la negra y su madre, quienes se quedaron como viendo visiones al contemplar aquella linda criatura que se les daba un aire a su v\u00edctima. Y la del vestido, las maripositas de oro; le pregunt\u00f3 qui\u00e9n se lo hab\u00eda hecho y tambi\u00e9n, a cada rato , como era medio arrevesada y tataretas para hablar, le dec\u00eda: &#8211;\u00abni &#8230;.ni\u00f1a, ni&#8230; ni\u00f1a, hag\u00e1monos comales\u00bb&#8211;. Con lo que le quer\u00eda decir: &#8211;\u00abNi\u00f1a, hag\u00e1monos comadres\u00bb&#8211;. Pero la ni\u00f1a no levant\u00f3 siquiera los ojos del suelo.<\/p>\n<p>    Apenas ech\u00f3 el padre la bendici\u00f3n, sali\u00f3 la ni\u00f1a corriendo. El hijo del rey que la hab\u00eda visto entrar y que no le quit\u00f3 los ojos de encima en toda la misa porque lo ten\u00eda encantado, sali\u00f3 corriendo tras ella y quiso hablarle, pero ella dej\u00f3 caer su pa\u00f1uelito, y el hijo del rey casi se desnariza por juntarlo; pero mientras \u00e9l estaba en esa diligencia, la ni\u00f1a se escabull\u00f3, se meti\u00f3, en su coche, que desapareci\u00f3 en un decir am\u00e9n. Y cuando \u00e9l fue a buscar, \u00a1si otra pon\u00e9s!<\/p>\n<p>    Cuando la madrastra y la negra volvieron de misa, ya la rubia estaba con su traje tiznado, sopla y sopla el fuego.<\/p>\n<p>    Al siguiente domingo, la negra no fue a misa de tropa, por lucir su vestido en misa de doce. Y otra vez puso a su hermana core de aqu\u00ed y corre de all\u00e1. Que alcanzame esto, que llevate aquello, que as\u00ed no, que yo lo quiero as\u00e1. Y casi no dejaba a la pobre tentar tierra. Y va entrando a misa, pic\u00e1ndola de gran pelota y dejando detr\u00e1s de ella una hedentina a Agua Florida.<\/p>\n<p>    A la ni\u00f1a volvi\u00f3 a a aparec\u00e9rsele la mu\u00f1equita, quien la mand\u00f3 a misa. Entre el arca hab\u00eda un vestido que era como ver un celaje dorado, todito lleno de perlas. A la puerta la esperaba el mismo coche y lleg\u00f3 cuando sal\u00eda el padre al altar. Como el domingo anterior, toda la iglesia se llen\u00f3 de un olor a rosas y la gente ni oy\u00f3 la misa con devoci\u00f3n por estarla mirando. Y la negra no fue cuento, sino que se levant\u00f3 de donde estaba y se le fue a acomodar a la par. Y otra vez con su necedad de : &#8211;\u00abNi&#8230;ni\u00f1a, ni&#8230;. ni\u00f1a, hag\u00e1monos comales\u00bb&#8211; y toca aqu\u00ed y tienta all\u00e1 bueno, que ya la ni\u00f1a no hallaba qu\u00e9 hacer.<\/p>\n<p>    El hijo del rey, que hab\u00eda recorrido ese d\u00eda todas las iglesias desde buena ma\u00f1ana,para ver d\u00f3nde daba con ella, se le puso al frente y no le quit\u00f3 la vista de encima. Pero la ni\u00f1a no levant\u00f3 sus ojos del suelo y si no hubiera sido porque de cuando en cuando daba su pesta\u00f1ada, se la hubiera tomado por una imagen.<\/p>\n<p>    Apenas el padre ech\u00f3 la bendici\u00f3n, sali\u00f3 la rubia corriendo y el hijo del rey se le puso atr\u00e1s.<\/p>\n<p>    Al llegar al coche ya la alcanzaba. Entonces ella dej\u00f3 caer un ramito de flores que llevaba en la mano. El otro por s\u00e1calas, se puso a juntarlas, y mientras tanto el coche se las chifl\u00f3.<\/p>\n<p>    La madre y la negra llegaron y encontraron a la muchacha atizando el fuego. La negra se puso a meterle mil birutas: &#8211;Que desde el domingo anterior se hab\u00eda hecho \u00edntima amiga de una machita preciosa que usaba unos vestidos junto a los cuales el suyo era una cochinadilla cualquiera; y que la ten\u00eda requeteconvidada para ir a pasear; y si Dios quer\u00eda, cuando ella se casara iban a ser comadres, porque estaba en sus cinco en que ella le llevar\u00eda los chiquitos a la pila y que se los llevar\u00eda porque se los llevar\u00eda.<\/p>\n<p>    Madre e hija no se apearon a la machita de la boca en todo el santo d\u00eda. &#8211;La machita arriba, la machita abajo&#8211;. Y la ni\u00f1a hac\u00eda como que se las compraba y la muy zorrita o\u00eda sin chistar.<\/p>\n<p>    Al domingo siguiente, vuelta otra vez la negra a encajarse su vestido nunca visto y a poner a su hermana al volador. Por fin sali\u00f3 con su madre para misa de doce.<\/p>\n<p>    En el arca hubo esta vez para la rubia un vestido de un color como el del cielo cuando est\u00e1 amaneciendo, todo lleno de brillantes, que parec\u00eda que tatica Dios se lo hab\u00eda esperjeado de agua.<\/p>\n<p>    Y todo pas\u00f3 como en los otros domingos. Pero esta vez el hijo del rey no fue tonto, y por m\u00e1s que ella dej\u00f3 caer su pa\u00f1uelito de seda, una sortija y una flor, \u00e9l no quiso perder tiempo en levantar estas cosas y dej\u00f3 que otro fuera el bueno con ellas. Sin acordarse de que era hijo del rey, se acomod\u00f3 en la trasera del coche y as\u00ed di\u00f3 con la casa en que viv\u00eda la ni\u00f1a.<\/p>\n<p>    Desde ese momento no hizo m\u00e1s que estar para arriba y para abajo en la acera y cuando pasaba frente a la casa, parec\u00eda que se quer\u00eda meter.<\/p>\n<p>    La negra, donde lo pill\u00f3 en esas, crey\u00f3 que era con ella la cosa, y sac\u00f3 una poltrona a la puerta y se sent\u00f3 a mecerse. Y por temor de que su hermana fuera a asomarse, la escondi\u00f3 en la cocina debajo de una gran olla. Cada vez que pasaba el joven, ella pegaba un suspiro o le hac\u00eda ojitos.<\/p>\n<p>    En una estaca clavada en el marco de la puerta, ten\u00edan madre e hija una lora muy habladora. Seguramente la Virgen la aconsej\u00f3, porque en una de las pasadas que di\u00f3 el pr\u00edncipe, la lora se puso a gritar:<\/p>\n<pre>\r\n     \"La ni\u00f1a linda debajo de una olla,\r\n     la negra feroza se quiere casar\".n \r\n<\/pre>\n<p>    Y cada vez que el otro pasaba hac\u00eda la misma. En una de tantas, se detuvo. La negra se puso como una chira y con el coraz\u00f3n que se le sal\u00eda. Ella juraba que ya el pr\u00edncipe le iba a declarar su amor. Pero el pr\u00edcipe se acerc\u00f3 en son de preguntar lo que dec\u00eda la lora, para ver si pod\u00eda fisgonear dentro de la casa. La negra entonces agarr\u00f3 la lora por el pescuezo y casi la ahorca.<\/p>\n<p>    Se la llev\u00f3 para adentro y le dijo al joven que no le hiciera caso. Pero la lora iba para adentro grita y grita:<\/p>\n<pre>\r\n     \"La ni\u00f1a linda debajo de una olla,\r\n     la negra feroza se quiere casar\".\r\n<\/pre>\n<p>    Al hijo del rey le llam\u00f3 la atenci\u00f3n lo que dec\u00eda el animal y se fue detr\u00e1s de la negra y no se anduvo por las ramas sino que lleg\u00f3 hasta la cocina. All\u00ed vi\u00f3 una gran olla y al acercarse le pareci\u00f3 oir como unos sollozos. Levant\u00f3 la olla y se va encontrando con la pobre ni\u00f1a, todita tiznada y haciendo cucharas.<\/p>\n<p>    Le propuso all\u00ed mismo matrimonio, pero ella quiso antes ir a consultar con su mu\u00f1equita.<\/p>\n<p>    Se fue para su cuarto, sac\u00f3 la arquita y pregunt\u00f3 a su consejera. Esta le dijo que aceptara, pero que eso s\u00ed, no deb\u00eda alzar a ver al pr\u00edncipe sino hasta que el padre les echara la bendici\u00f3n, y que si no hac\u00eda as\u00ed, contara con que morir\u00eda soltera.<\/p>\n<p>    Volvi\u00f3 ella con sus ojos bajos y contest\u00f3 al joven que s\u00ed ser\u00eda su esposa.<\/p>\n<p>    Sin hacer caso de los gritos de la madre y de la hija, la cogi\u00f3 y la llev\u00f3 al palacio. En el camino le dec\u00eda: &#8211;\u00a1Ni\u00f1a, levante sus ojos y m\u00edreme!<\/p>\n<p>    \u00a1Pero ella por sapa los iba a levantar!<\/p>\n<p>    Llegaron al palacio y el joven cont\u00f3 a sus padres lo que pasaba, y que si no lo dejaban casarse, se dejar\u00eda morir de hambre.<\/p>\n<p>    Como era \u00fanico hijo, lo ten\u00edan muy consentido y nunca le negaban nada, y aunque a la reina no le acomodaba mucho aquella nuera tan tiznada y remendada, dijeron que bueno, que se casara.<\/p>\n<p>    En esto lleg\u00f3 un joven ( que aqu\u00ed para nos era un \u00e1ngel) con la arquita y se la entreg\u00f3 a la ni\u00f1a.<\/p>\n<p>    Esta se encerr\u00f3 y se plant\u00f3 bien con un vestido mejor que los otros y por supuesto, los reyes al verla, quedaron encantados.<\/p>\n<p>    El casamiento se hizo a los pocos d\u00edas. La Virgen baj\u00f3 a servir de madrina. Apenas el padre les ech\u00f3 la bendici\u00f3n, la ni\u00f1a levant\u00f3 sus ojos para mirar a su marido, para quien aquello fue como si le hubieran metido dos cielos entre el alma.<\/p>\n<p>    Como la ni\u00f1a era muy buen coraz\u00f3n, mand\u00f3 por la negra y la trat\u00f3 con tanto cari\u00f1o, que se puso un poquito m\u00e1s amable. Uno de los se\u00f1ores que serv\u00edan al rey, por quedar bien se cas\u00f3 con ella. Dicen que no le fue muy bien y que muy a menudo andaba con las penas derramadas.<\/p>\n<p>    Pero el pr\u00edncipe y la ni\u00f1a fueron muy felices, tuvieron una catizumba de hijos y llegaron a viejiticos.<\/p>\n<p>    Primero muri\u00f3 ella y la Virgen se la llev\u00f3. Cuando iba para el cielo, su marido oy\u00f3 una voz que dec\u00eda:<\/p>\n<pre>\r\n     Adi\u00f3s, esposo m\u00edo,\r\n     que en el cielo nos veremos.\r\n<\/pre>\n<p>    Y de veras, cuando \u00e9l muri\u00f3 se fue para el cielo y se sent\u00f3 a cantarle a la Virgen en una silla que le ten\u00edan lista al lado de la de su esposa.<\/p>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp12.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp12.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"230\" height=\"328\" class=\"aligncenter size-full wp-image-449\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">H<\/span>ab\u00eda una vez un rey ciego, como el de \u00abLa Flor del Olivar\u00bb, quien tambi\u00e9n ten\u00eda tres hijos. Muchos m\u00e9dicos lo vieron y muchas promesas llevaban hechas \u00e9l, la reina y sus hijos, pero los ojos no daban trazas de ver.<\/p>\n<p>    Hab\u00eda una viejecilla curandera que era bruja y ten\u00eda fama porque hab\u00eda hecho algunas curaciones que los doctores no hab\u00edan conseguido. Por un si acaso, la hicieron venir al palacio, y ella dijo que se dejaran de ruidos y que buscaran el P\u00e1jaro Dulce Encanto y le pasaran la cola al rey por los ojos: que este p\u00e1jaro estaba en poder del rey de un pa\u00eds muy lejano; eso s\u00ed, que se la pasara el mismo que lograba apoderarse del p\u00e1jaro.<\/p>\n<p>    Los tres hijos del rey se dispusieron a ir a testarear la medicina, y el rey prometi\u00f3 que el trono ser\u00eda para aquel que la trajera.<\/p>\n<p>    Los tres partieron el mismo d\u00eda: el mayor por la ma\u00f1ana, el siguiente a medio d\u00eda y el menor por la tarde, cada uno en un buen caballo y bien provistos de dinero.<\/p>\n<p>    Al salir el mayor de la ciudad, vi\u00f3 un grupo de gente a la entrada de una iglesia &#8212; \u00ab\u00bfY ad\u00f3nde vas Vicente&#8211;? Al ruido de la gente&#8211; se acerc\u00f3 a ver qu\u00e9 era, y se encontr\u00f3 con un muerto tirado en las gradas y uno de los del grupo le cont\u00f3 que lo hab\u00edan dejado all\u00ed porque no ten\u00edan con qu\u00e9 enterrarlo, y que el padre no quer\u00eda cantarle unos responsos si no hab\u00eda quien le pagara.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1A m\u00ed qu\u00e9&#8230;! dijo el pr\u00edncipe, y sigui\u00f3 su camino.<\/p>\n<p>    A medio d\u00eda, cuando pas\u00f3 el otro, vi\u00f3 a la entrada de la iglesia al pobre difunto que todav\u00eda no hab\u00eda hallado quien lo enterrara. &#8211;Eso a m\u00ed no me va ni me viene&#8211; dijo el pr\u00edncipe y sigui\u00f3 su camino. Cuando el menor pas\u00f3 en la tarde, todav\u00eda estaba all\u00ed el cad\u00e1ver, medio hediondo ya, y las gentes que miraban ten\u00edan que estar espantando los perros y los zopilotes que quer\u00edan acercarse a hacer una fiesta con el muerto.<\/p>\n<p>    Al pr\u00edncipe se le movi\u00f3 el coraz\u00f3n y pag\u00f3 a unos para que fueran a comprar un buen ata\u00fad y \u00e9l en persona busc\u00f3 al padre para que le cantara los responsos; fue a ayudar a abrir la sepultura y no sigui\u00f3 su camino sino hasta que dej\u00f3 al otro tranquilo bajo tierra.<\/p>\n<p>    A poco andar, le cogi\u00f3 la noche en un lugar despoblado.<\/p>\n<p>    De repente vi\u00f3 desprenderse de una cerca una luz del tama\u00f1o de una naranja, que se fue yendo a encontrarlo y que por fin se le puso al frente. Al pr\u00edncipe se le pararon toditos los pelos y pregunt\u00f3 m\u00e1s muerto que vivo:<\/p>\n<p>    &#8211;De parte de Dios todopoderoso, d\u00ed, \u00bfqui\u00e9n eres?<\/p>\n<p>    Y una voz que parec\u00eda salir de un juc\u00f3, le respondi\u00f3: &#8211;Soy el alma de aquel que hoy enterraste y que viene a ayudarte. No teng\u00e1s miedo, yo te llevar\u00e9 adonde est\u00e1 el P\u00e1jaro Dulce Encanto. No ten\u00e9s m\u00e1s que ir sigui\u00e9ndome. Eso s\u00ed, no pod\u00e9s caminar de d\u00eda.<\/p>\n<p>    Al joven se le fue volviendo el alma al cuerpo y sigui\u00f3 a la luz. Hizo como ella le dijo y descansaban de d\u00eda. A los dos d\u00edas ya no le ten\u00eda miedo y m\u00e1s bien deseaba que se le llegara la noche. Y a la semana ya eran muy buenos amigos.<\/p>\n<p>    Anda y anda, por fin llegaron al reino donde estaba el p\u00e1jaro. La luz le dijo que a la media noche se fuera a pasear frente a los jardines del palacio y que se metiera en ellos por donde la viera brillar. As\u00ed lo hizo y a media noche entr\u00f3 a los jardines y ech\u00f3 a andar detr\u00e1s de la luz, que lo pas\u00f3 frente a los soldados dormidos y lo meti\u00f3 en el palacio sin que nadie lo sintiera. Llegaron por fin a un gran sal\u00f3n de cristal iluminado por una l\u00e1mpara muy grande que era como ver la luna, todo adornado con grandes macetas de oro en que crec\u00edan rosales que daban rosas tintas, y el pr\u00edncipe se qued\u00f3 maravillado al ver los miles de rosas que se ve\u00edan entre las hojas verdes. El suelo estaba alfombrado de rosas deshojadas y se sent\u00eda aquel aroma que desped\u00edan las flores que daban gusto, y en una jaula de alambres de oro en los que hab\u00eda ensartados rub\u00edes del tama\u00f1o de una bellota de caf\u00e9, colgada del cielo raso, y muy alta, estaba el P\u00e1jaro Dulce Encanto, que era as\u00ed como del tama\u00f1o de un yig\u00fcirro pero con la pluma blanca, con un copetico y las patas del color del coral. Cuando entr\u00f3 el pr\u00edncipe, comenz\u00f3 a cantar y el joven cre\u00eda que entre las matas estaban escondidos m\u00fasicos muy buenos que tocaban flautas y violines. Y as\u00ed se hubiera quedado sin acordarse de m\u00e1s nada, si la luz no le hubiera llamado la atenci\u00f3n: &#8211;\u00bfIdiai, hombr\u00e9, ya olvidaste a lo que ven\u00edas? A ver si vas al cuarto, que sigue, que es el comedor y te alcanz\u00e1s cuanta mesa y silla encontr\u00e9s.<\/p>\n<p>    As\u00ed lo hizo y cuando trajo todos los muebles que hab\u00eda, los fue colocando uno encima de otro para alcanzar el p\u00e1jaro. Con mil y tantos trabajos, se fue encaramando por aquella especie de escalera y ya estaba estirando el brazo para coger la jaula, cuando todo se le vino abajo, haciendo por supuesto un gran esc\u00e1ndalo. A la bulla, hasta el rey se levant\u00f3 y corri\u00f3 medio dormido y chingo a ver qu\u00e9 pasaba. Y van encontrando a mi se\u00f1or debajo de todo, golpeado y hecho un \u00a1ay de m\u00ed! Lo sacaron y lo hicieron confesar por qu\u00e9 estaba all\u00ed. El rey lo mand\u00f3 encalabozar y que lo tuvieran a pan y agua. Cuando estaba en el calabozo, se le apareci\u00f3 la luz y le aconsej\u00f3 que no se afligiera.<\/p>\n<p>    A los d\u00edas lo mand\u00f3 a llamr el rey y le dijo que se le devolver\u00eda la libertad y le dar\u00eda el P\u00e1jaro, si le consegu\u00eda un caballo que \u00e9l quer\u00eda mucho y que le hab\u00eda robado un gigante.<\/p>\n<p>    El pr\u00edncipe le contest\u00f3 que otro d\u00eda le dar\u00eda la respuesta. En la noche lleg\u00f3 la luz y le aconsej\u00f3 que dijera que bueno.<\/p>\n<p>    Dicho y hecho, la luz lo gui\u00f3 hasta que llegaron al potrero en donde el gigante guardaba el caballo. Escondido entre una zanja, esper\u00f3 que amaneciera. Apenas comenzaron las claras del d\u00eda, sali\u00f3 el gigante del potrero caracoleando el caballo, que por cierto era el caballo m\u00e1s hermoso del mundo: negro, como de raso, con una estrella en la frente y con las patas blancas.<\/p>\n<p>    Ya la luz le hab\u00eda aconsejado que apenas los viera salir, entrara al potrero y subiera a un palo de mango muy coposo que hab\u00eda en el centro; que esperara all\u00ed hasta que regresara el gigante en la noche, y cuando \u00e9ste tuviera los ojos cerrados no se fiara porque no estaba dormido, sino cuando los tuviera de par en par y que entonces debar\u00eda aprovechar para robar el caballo.<\/p>\n<p>    Adem\u00e1s le cont\u00f3 que el caballo ten\u00eda en la paletilla derecha una tuerca y que le diera vueltas a esa tuerca y que ver\u00eda.<\/p>\n<p>    Pues bueno, en la noche volvi\u00f3 el gigante y seguramente ven\u00eda muy cansado, porque no hizo m\u00e1s que medio amarrar el caballo del tronco del \u00e1rbol, le afloj\u00f3 la cincha y \u00e9l se tir\u00f3 a su lado. Comenz\u00f3 a roncar, pero el pr\u00edncipe se fij\u00f3 en que ten\u00eda los ojos cerrados; poco a poco los ronquidos fueron m\u00e1s, m\u00e1s d\u00e9biles, y el pr\u00edncipe vi\u00f3 que ten\u00eda un ojo cerrado y otro abierto; por fin cesaron los ronquidos y el gigante ten\u00eda los ojos de par en par, unos ojazos m\u00e1s grandes que las ruedas de una carreta. Poquito a poco se fue bajando y desamarr\u00f3 el caballo. Pero este animal hablaba como un cristiano y grit\u00f3: &#8211;\u00a1Amo, amo, que me roban! &#8212; De un brinco se levant\u00f3 el gigante. El joven se qued\u00f3 chiquitico entre unas ramas.<\/p>\n<p>    El gigante mir\u00f3 por todos lados y grit\u00f3: &#8211;\u00bfQui\u00e9n te roba? \u00a1Nadie te roba? &#8211;Luego se volvi\u00f3 a dejar caer y a poco abri\u00f3 los ojos.<\/p>\n<p>    Vuelta otra vez a bajar poquito a poco. Puso una mano en la cabeza del caballo e intent\u00f3 montar, pero el animal grit\u00f3 otra vez: &#8211;\u00a1Amo, amo, que me roban!<\/p>\n<p>    De nuevo se record\u00f3 el gigante, pero no vi\u00f3 a nadie. Con c\u00f3lera le contest\u00f3: &#8211;\u00bfQui\u00e9n te roba? \u00a1Nadie te roba! \u00a1Si me vuelves a decir que te roban, te mato!<\/p>\n<p>    As\u00ed que el pr\u00edncipe vi\u00f3 al gigante con los ojos abiertos, muy resuelto se acerc\u00f3 al caballo, que esta vez no chist\u00f3. Entonces lo mont\u00f3, le apret\u00f3 la tuerca y el caballo sali\u00f3 volando.<\/p>\n<p>    La luz hab\u00eda dicho al pr\u00edncipe que antes de entrar en la ciudad volviera a apretar la tuerca para que el caballo descendiera, y que no se diera por entendido con el rey que sab\u00eda aquella cualidad de la bestia. Lo hizo as\u00ed, y el rey lo recibi\u00f3 muy contento, pero el muy mala fe le dijo que todav\u00eda no le dar\u00eda el P\u00e1jaro, si no cuando le trajera su hija, que hab\u00eda sido robada por el mismo gigante.<\/p>\n<p>    El joven no quiso contestar nada sino hasta que habl\u00f3 con la luz, quien le dijo que aceptara.<\/p>\n<p>    A la noche siguiente partieron y llegaron al palacio del gigante. La luz le aconsej\u00f3 que llevara el caballo y que lo dejara amarrado entre un bosque cercano al palacio. El deber\u00eda subir por una enredadera hasta una ventana iluminada, que era la ventana del comedor. A aquellas horas deber\u00edan estar cenando. Cuando viera que el gigante hab\u00eda bebido mucho vino y dejara caer la cabeza sobre la mesa, deb\u00eda tirar unos terroncillos a la ni\u00f1a y le har\u00eda se\u00f1as para que se acercara y lo siguiera.<\/p>\n<p>    Todo pas\u00f3 dichosamente, porque el gigante se puso una buena juma y la princesa, que deseaba con toda su alma salir de las garras de aquel bruto, no dud\u00f3 ni un minuto en seguir al joven que le pareci\u00f3 muy gal\u00e1n. Al pr\u00edncipe tambi\u00e9n le pareci\u00f3 muy linda la ni\u00f1a y al punto se enamor\u00f3 de ella. El caso es que los dos se gustaron.<\/p>\n<p>    Sin ninguna novedad llegaron al palacio, pero el rey, que era muy mala fe, le dijo que le pidiera cualquier otra cosa, pero que el P\u00e1jaro no se lo daba.<\/p>\n<p>    Entonces la luz le aconsej\u00f3 que le pidiera que lo dejara dar tres vueltas por la plaza montado en el caballo, con la ni\u00f1a por delante y el P\u00e1jaro en su jaula en una mano. El rey convino, y para estar seguro, puso soldados en todas las bocacalles que daban a la plaza. El pr\u00edncipe sali\u00f3 muy honradamente, pero al ir a acabar la tercera, apret\u00f3 la tuerca y el caballo sali\u00f3 por aires, y al poco rato desapareci\u00f3 entre las nubes. Por supuesto que el rey se qued\u00f3 jal\u00e1ndose las mechas y diciendo que bien merecido se lo ten\u00eda por tonto. A \u00e9l no le hab\u00eda pasado por la imaginaci\u00f3n que el pr\u00edncipe supiera lo de la tuerca.<\/p>\n<p>    Bueno, pues, joven, al llegar a su pa\u00eds, apret\u00f3 la tuerca, y el caballo baj\u00f3. Al pasar por una ciudad encontr\u00f3 a sus dos hermanos todos dados a la mala fortuna, que se hab\u00edan engringolado en unas fiestas, se hab\u00edan quedado sin un cinco y no sab\u00edan con qu\u00e9 cara llegar donde su padre.<\/p>\n<p>    Los dos hermanos sintieron una gran envidia por la suerte de su hermano menor que tra\u00eda no s\u00f3lo el P\u00e1jaro sino una linda princesa y un caballo maravilloso.<\/p>\n<p>    El joven los invit\u00f3 a volver con \u00e9l, pero ellos se negaron. Eso s\u00ed, le rogaron que les aceptara el convite que le hac\u00edan de ir a almorzar en un lugar en las afueras de la poblaci\u00f3n. El, sin malicia, acept\u00f3 en seguida. Ellos hicieron beber al pr\u00edncipe y a la princesa una bebida que era un narc\u00f3tico, y cuando estuvieron sin conocimiento, se llevaron al joven y lo echaron en un precipicio. Cuando la ni\u00f1a despert\u00f3, le dijeron que \u00e9l se hab\u00eda ido a parrandear en unas fiestas que se celebraban en un pueblo vecino y que la hab\u00eda dejado abandonada. Pero que ellos no la desamparar\u00edan y se la llevar\u00edan al palacio de su padre.<\/p>\n<p>    Volvieron a su casa y el rey y la reina se alegraron y ellos para que no supieran por qu\u00e9 el menor no aparec\u00eda, lo pusieron en mal, y les hicieron creer que ellos hab\u00edan sido los de todo el trabajo y que la princesa era una ni\u00f1a loca que hab\u00edan recogido en el camino. Pero no pudieron conseguir que el rey repartiera el reino entre los dos,porque le pasaron la cola del P\u00e1jaro Dulce Encanto y no surti\u00f3 ning\u00fan efecto; el rey qued\u00f3 tan ciego como antes.<\/p>\n<p>    Quiso Dios que la luz libr\u00f3 al joven de que no rodara entre el precipicio, sino que una rama lo agarr\u00f3 por el vestido y unos carreteros que pasaban lo oyeron gritar, se acercaron y lo ayudaron a salir de all\u00ed. Les dijo qui\u00e9n era y como se hab\u00eda hecho algunas heridas y no pod\u00eda caminar ellos mismos lo llevaron al palacio del rey y a los cuatro d\u00edas fueron llegando con \u00e9l.<\/p>\n<p>    La princesa, que no hab\u00eda vuelto a hablar de la tristeza de la ausencia del joven, al verlo, se puso feliz y el P\u00e1jaro que no hab\u00eda vuelto a cantar, llen\u00f3 el palacio con sus flautas y violines.<\/p>\n<p>    Pero el rey y la reina estaban muy enojados contra su hijo menor por los cuentos con que sus hermanos mayores hab\u00edan venido, y no quer\u00edan recibirlo. \u00c9l, entonces, cont\u00f3 lo que le hab\u00eda ocurrido; los carreteros atestiguaron; adem\u00e1s, el joven para probar que era \u00e9l quien hab\u00eda conseguido el P\u00e1jaro, lo cogi\u00f3 y pas\u00f3 su cola por los ojos del rey, quien enseguido qued\u00f3 con unos ojos tan buenos que le pod\u00edan hacer frente a la luz del sol. Se conocieron las mentiras de los hermanos envidiosos, pero el pr\u00edncipe que era un buenazo de Dios, no permiti\u00f3 que los castigaran, los abraz\u00f3 y comparti\u00f3 el reino con ellos.<\/p>\n<p>    El se cas\u00f3 con la princesa, quien colg\u00f3 de su ventana la jaula con el P\u00e1jaro Dulce Encanto, que diario ten\u00eda aquello hecho una retreta.<\/p>\n<p>    Cuando la luz vio feliz y tranquilo a su amigo, vino a decirle adi\u00f3s: Mucho sinti\u00f3 el pr\u00edncipe esta separaci\u00f3n, pero la luz le dijo: &#8211;Ya cumpl\u00ed, ya te demostr\u00e9 mi gratitud. Adi\u00f3s y ahora hasta que nos volvamos a ver en la otra vida.<\/p>\n<p>    Y me meto por un huequito y me salgo por otro, para que ustedes me cuenten otro.<\/p>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp13.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp13.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"230\" height=\"327\" class=\"aligncenter size-full wp-image-450\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">H<\/span>ab\u00eda una vez dos compadres g\u00fcechos, uno rico y otro pobre. El rico era muy mezquino, de los que no dan ni sal para un huevo. El pobre, iba todos los viernes al monte a cortar le\u00f1a que vend\u00eda en la ciudad cuando estaba seca.<\/p>\n<p>    Uno de tantos viernes se extravi\u00f3 en la monta\u00f1a, y le cogi\u00f3 la noche sin poder dar con la salida. Cansado de andar de aqu\u00ed y de all\u00e1, resolvi\u00f3 subirse a un \u00e1rbol para pasar all\u00ed la noche. At\u00f3 al tronco el burro que le ayudaba en su trabajo y \u00e9l se encaram\u00f3 casi hasta el cucurucho. Al rato de estar all\u00ed, vio de pronto que a lo lejos se encend\u00eda una luz. Baj\u00f3 y se encamin\u00f3 hacia ella. Cuando la perd\u00eda de vista, sub\u00eda a un \u00e1rbol y se orientaba. Al irse acercando, vio que se trataba de una gran casa iluminada, situada en un claro del bosque. Parec\u00eda como si en ella se celebrara una gran fiesta. Se o\u00eda m\u00fasica, c\u00e1nticos y carcajadas.<\/p>\n<p>    El hombre asegur\u00f3 su bestia y se fue acercando poquito a poco.<\/p>\n<p>    La parranda era muy adentro, porque las salas que estaban a la entrada se encontraban vac\u00edas. En puntillas se fue metiendo, se fue metiendo hasta que dio con lo que era. Se escondi\u00f3 detr\u00e1s de una puerta y se puso a curiosear por una rendija: la sala estaba llena de brujas mechudas y feas que bailaban pegando brincos como los micos y que cantaban a gritos esta \u00fanica canci\u00f3n:<\/p>\n<pre>\r\n     Lunes y martes y mi\u00e9rcoles\r\n     tres.\r\n<\/pre>\n<p>    Pasaron las horas y las brujas no se cansaban se sus bailes y siempre en su dele que dele:<\/p>\n<pre>\r\n      Lunes y martes y mi\u00e9rcoles\r\n      tres.\r\n<\/pre>\n<p>    Aburrido el compadre pobre de o\u00edr la misma cosa, agreg\u00f3 cantando con su vocecilla de g\u00fcecho:<\/p>\n<pre>\r\n     Jueves y viernes y s\u00e1bado\r\n     seis.\r\n<\/pre>\n<p>    Gritos y brincos cesaron &#8230;<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfQui\u00e9n ha cantado?&#8211; preguntaron unas.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfQui\u00e9n ha arreglado tan bien nuestra canci\u00f3n?&#8211; dec\u00edan otras.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Qu\u00e9 cosa m\u00e1s linda! \u00a1Quien ha cantado as\u00ed merece un premio!<\/p>\n<p>    Todas se pusieron a buscar y por fin dieron con el compadre pobre, que estaba en un temblor detr\u00e1s de la puerta.<\/p>\n<p>    \u00a1Ave Mar\u00eda! No hallaban donde ponerlo: unas lo levantaban, otras lo bajaban y besos por aqu\u00ed y abrazos por all\u00e1.<\/p>\n<p>    Una grit\u00f3: &#8211;Le vamos a cortar el g\u00fcecho.<\/p>\n<p>    Y todas respondieron: &#8211;\u00a1S\u00ed, S\u00ed!<\/p>\n<p>    El pobre hombre dijo: &#8211;\u00a1Eso s\u00ed que no!<\/p>\n<p>    Pero antes de acabar, ya estaba la inventora reban\u00e1ndole el g\u00fcecho con un cuchillo, sin que \u00e9l sintiera el menor dolor y sin que derramara una gota de sangre. Luego sacaron del cuarto de sus tesoros sacos llenos de oro y se los ofrecieron en pago de haberles terminado su canto.<\/p>\n<p>    El trajo su burro, carg\u00f3 los talegos y parti\u00f3 por donde las brujas le indicaron. Al alejarse las o\u00eda desga\u00f1itarse:<\/p>\n<pre>\r\n     Lunes y martes y mi\u00e9rcoles\r\n     tres.\r\n     Jueves y viernes y s\u00e1bado \r\n     seis.\r\n<\/pre>\n<p>    Sin dificultad lleg\u00f3 a su casita, en donde su mujer y sus hijos le esperaban acongojados porque tem\u00edan que le hubiera pasado algo.<\/p>\n<p>    Les cont\u00f3 su aventura y mand\u00f3 a su esposa que fuera adonde el compadre rico y le pidiese un cuartillo para medir el oro que tra\u00eda.<\/p>\n<p>    Ella fue y dijo a la mujer del compadre rico, que estaba sola en casa: &#8211;Comadrita, \u00bfquiere prestarme el cuartillo? Es que vamos a medir unos frijoles que cogi\u00f3 mi marido.<\/p>\n<p>    Pero la mujer del compadre rico se puso a pensar: &#8211;C\u00e1llate, \u00bfacaso tu marido ha sembrado nada? \u00bfQui\u00e9n mejor que nosotros sabe que no tienen m\u00e1s terreno que ese en que est\u00e1n clavadas las cuatro estacas del rancho?<\/p>\n<p>    Y unt\u00f3 de cola el fondo del cuartillo para averiguar qu\u00e9 iban a medir sus compadres pobres.<\/p>\n<p>    Estos midieron tantos cuartillos de oro que hasta perdieron la cuenta.<\/p>\n<p>    Al devolver la medida, no se fijaron que en el fondo hab\u00edan quedado pegadas unas cuantas monedas. La comadre rica que era muy angurrienta, y que no pod\u00eda ver bocado en boca ajena, al ver aquello se santigu\u00f3 y se fue a buscar a su marido.<\/p>\n<p>    &#8211;Mir\u00e1, \u00bfvos dec\u00eds que tu compadre es un arrnacado, que tiene casi que andar con una mano atr\u00e1s y otra adelante para taparse, que no tiene ni donde caerse muerto? Pues est\u00e1s muy equivocado &#8230;<\/p>\n<p>    &#8211;Y la mujer mostr\u00f3 el cuartillo, cont\u00f3 lo ocurrido y lo estuvo cucando hasta que hizo al compadre rico irse a buscar al pobre.<\/p>\n<p>    &#8211;Aj\u00e1, compadrito &#8211;le dijo. &#8211;\u00a1Qu\u00e9 indino es ust\u00e9! \u00bfConque tenemos que medir el oro en cuartillo?<\/p>\n<p>    El otro, que era un hombre que no ment\u00eda, cont\u00f3 su aventura sencillamente.<\/p>\n<p>    \u00a1El rico volvi\u00f3 a su casa con una envidia!<\/p>\n<p>    La mujer le aconsej\u00f3 que fuera al monte a cortar le\u00f1a. &#8211;Qui\u00e9n quita&#8211; le dijo&#8211; que te pase lo mismo.<\/p>\n<p>    El viernes muy de ma\u00f1ana se puso en camino con cinco mulas y todo el d\u00eda no hizo m\u00e1s que volar hacha.<\/p>\n<p>    Al anochecer se meti\u00f3 en lo m\u00e1s espeso de la monta\u00f1a y se perdi\u00f3.<\/p>\n<p>    Se subi\u00f3 a un \u00e1rbol, vi\u00f3 la luz y se fue hacia ella. Lleg\u00f3 a la casa en donde las brujas celebraban cada viernes sus fiestas. Hizo lo mismo que su compadre pobre y se meti\u00f3 detr\u00e1s de la puerta. Estaban las brujas en lo mejor de su canto:<\/p>\n<pre>\r\n     Lunes y martes y mi\u00e9rcoles\r\n     tres\r\n     Jueves y viernes y s\u00e1bado\r\n     seis\r\n<\/pre>\n<p>    Cuando la vocecilla del g\u00fcecho cant\u00f3, toda hecha un temblor:<\/p>\n<pre>\r\n     Domingo siete ...\r\n<\/pre>\n<p>\u00a1Ave Mar\u00eda! \u00a1Para qu\u00e9 lo quiso hacer!<\/p>\n<p>    Las brujas se pusieron furios\u00edsimas a jalarse las mechas y a gritar de c\u00f3lera:<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfQui\u00e9n es el atrevido que nos ha echado a perder nuestra canci\u00f3n?<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfQui\u00e9n es quien ha salido con ese \u00abDomingo siete\u00bb?<\/p>\n<p>    Y buscaban ense\u00f1ando los dientes, como los perros cuando van a morder.<\/p>\n<p>Encontraron al pobre hombre y lo sacaron a trompicones y jalonazos.<\/p>\n<p>&#8211;Vas a ver la que te va a pasar, g\u00fcecho de todita la trampa&#8211; dijo una que sali\u00f3 corriendo hacia el interior. Luego volvi\u00f3 con una gran pelota entre las manos, que no era otra cosa que el g\u00fcecho del compadre pobre, y \u00a1pan! lo plant\u00f3 en la nuca del infeliz, en donde se peg\u00f3 como si all\u00ed hubiera nacido. Le desamarraron las mulas, las libraron de sus cargas de le\u00f1a y las echaron monte adentro.<\/p>\n<p>Al amanecer fue llegando mi compadre rico a su casa con dos g\u00fcechos, todo dolorido y sin sus cinco mulas y por supuesto, a la vieja se le regaron las bilis y tuvo que coger cama.<\/p>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp14.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp14.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"228\" height=\"307\" class=\"aligncenter size-full wp-image-451\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">U<\/span>na viejita ten\u00eda una huerta que era una maravilla.<\/p>\n<p>All\u00ed encontraba uno todo: rabanitos, culantro, tomates, zapallitos y chayoticos tiernos, lechugas. Pero la viejita comenz\u00f3 a encontrar los quelites de las matas de chayote y de zapallo comidos, y despu\u00e9s, da\u00f1os por todo. Entonces hizo un gran mu\u00f1eco de cera y lo plant\u00f3 en la puerta.<\/p>\n<p>    Pues, se\u00f1or, el caso es que t\u00edo Conejo era el de aquel tequio; se met\u00eda en las noche y se daba cuatro gustos gurruguseando por todo.<\/p>\n<p>    Cuando lleg\u00f3 y se encontr\u00f3 con aquel espantajo, se escondi\u00f3 detr\u00e1s de unas matas a examinarlo. y al convencerse de que no se mov\u00eda y que era de mentiras, la pic\u00f3 de valiente, se acerc\u00f3 y le dijo: &#8211;\u00bfIdiai, hombre, a ver qu\u00e9 es la cosa? Ech\u00e9monos, a ver si vos me pod\u00e9s atajar.<\/p>\n<p>    Y t\u00edo Conejo le meti\u00f3 su moquete, pero como el mu\u00f1eco era de cera, t\u00edo Conejo se qued\u00f3 pegado. Le dio mucha c\u00f3lera y le meti\u00f3 otro moquete y se qued\u00f3 pegado. Por despegarse comenz\u00f3 a patalear y se qued> pegado de las dos patillas; meti\u00f3 la cabeza y se le pegaron las orejas.<\/p>\n<p>    En esto amaneci\u00f3 y sali\u00f3 la viejita a su huerta y se va encontrando con mi se\u00f1or, bien pegado del mu\u00f1eco.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Aj\u00e1, con que ya di con lo que era! \u00bfCon que vos eras, confisgado, el que estabas acabando con mi huerta? Aguardate ah\u00ed y ver\u00e1s. Ahora te voy a pelar, a ver si te quedan ganas&#8211;. Y lo cogi\u00f3 y lo meti\u00f3 entre un saco; lo amarr\u00f3 y lo dej\u00f3 a un ladito en la cocina, mientras iba a traer el agua.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Ah vaina la que me fue a pasar! -se puso a pensar t\u00edo Conejo. Y comenz\u00f3 a pegar unos grandes gritos: &#8211;\u00a1S\u00e1quenme de aqu\u00ed! \u00a1S\u00e1quenme de aqu\u00ed!<\/p>\n<p>    En esto iba pasando t\u00edo coyote y a los gritos, se fue metiendo hasta la cocina a ver qu\u00e9 era. Cuando lleg\u00f3 junto al saco, pregunt\u00f3: &#8211;\u00bfQui\u00e9n est\u00e1 aqu\u00ed; &#8211;T\u00edo Conejo le contest\u00f3: -Pues yo, t\u00edo Conejo, que me tienen entre este saco porque me quieren casar con la hija del rey, y yo no quiero. Yo no me quiero casar.<\/p>\n<p>    T\u00edo Coyote le dijo:<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Que mamada! \u00a1Con la hija del rey&#8211; !\u00a1As\u00ed quien no&#8230;! \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s quer\u00e9s?<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo le dijo: &#8211;Pues ni aun as\u00ed. Ya ves que es la hija del rey, y todav\u00eda si me la dieran encasquillada en oro, dir\u00eda que no. \u00a1Qu\u00e9 vaina! \u00a1Qu\u00e9 vaina! El buey solo bien se lame. Yo que pensaba morir soltero&#8230;<\/p>\n<p>    T\u00edo Coyote dijo: &#8211;\u00a1Cu\u00e1ndo yo! \u00a1M\u00e1s bien estar\u00eda bailando de la contentera! Yo s\u00ed que no me har\u00eda el rosita como vos.<\/p>\n<p>    Entonces t\u00edo Conejo le propuso: Mir\u00e1, \u00bfpor qu\u00e9 no me solt\u00e1s y te met\u00e9s vos en mi lugar? En la ceremonia el novio va a estar metido entre el saco, para que la princesa no se de cuenta, porque el rey es el de la gana de que yo me case con su hija. Y una vez pasada la ceremonia, el rey tiene que convenir.<\/p>\n<p>    El muy no nos dejes de t\u00edo Coyote, sin acordarse de que ya otras veces t\u00edo Conejo le hab\u00eda jugado sucio, convino. Desamarr\u00f3 el saco y sali\u00f3 t\u00edo Conejo; se meti\u00f3 \u00e9l, y t\u00edo Conejo lo amarr\u00f3 y \u00a1paticas! por aqu\u00ed es camino&#8230;<\/p>\n<p>    Se escondi\u00f3 entre unos matorrales para ver en qu\u00e9 paraba aquello.<\/p>\n<p>    Volvi\u00f3 la viejita con su tinaja de agua. Puso una olla de agua al fuego y se sent\u00f3 a esperar. T\u00edo Coyote, donde oy\u00f3 gente, por quedar bien comenz\u00f3 a decir: &#8211;\u00bfIdiai, a qu\u00e9 hora viene la princesa? Ahora s\u00ed, ya tengo ganas de casarme.<\/p>\n<p>    &#8211;S\u00ed, princesa te voy a dar yo s\u00e9 por d\u00f3nde&#8211; le contest\u00f3 la viejita.<\/p>\n<p>    Cuando el agua estuvo hirviendo, desamarr\u00f3 el saco y se asom\u00f3. &#8211;\u00bfAj\u00e1, con que de conejo se volvi\u00f3 coyote! Est\u00e1 bueno.<\/p>\n<p>    Y t\u00edo Coyote, vuelto una agua miel, respondi\u00f3: &#8211;Si se\u00f1ora, pero yo si tengo mucho gusto en casarme.<\/p>\n<p>    La viejita cogi\u00f3 su olla de agua hirviendo y se la ech\u00f3 por la trasera.<\/p>\n<p>    El pobre t\u00edo Coyote sali\u00f3 en un alarido, y en carrera abierta. Cuando lo vio pasar t\u00edo Conejo le grit\u00f3:<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Adi\u00f3s, t\u00edo Coyote c&#8230; quemao, por amigo de ser casao!<\/p>\n<p>    ***<\/p>\n<p>    All\u00e1 a los d\u00edas, en una que va y otra que viene, se va topando t\u00edo Conejo con t\u00edo Coyote. T\u00edo Conejo se qued\u00f3 como el d\u00eda en que lo hab\u00edan de enterrar&#8211;. \u00a1Hijo del padre! \u00a1Ahora s\u00ed que me llev\u00f3 quien me trjo! &#8211;se puso a pensar.<\/p>\n<p>    Verlo t\u00edo Coyote y ponerse como un jarro zonto, todo fue uno.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Bueno, t\u00edo Conejo, yo y ust\u00e9 tenemos que arreglarnos&#8230;!<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo se hizo el tonto: &#8211;Y \u00bfeso de qu\u00e9, t\u00edo Coyote? Yo espulgo mi conciencia y veo que en nada lo he ofendido.<\/p>\n<p>    &#8211;S\u00ed, callate solfas. Por dicha que ya yo s\u00e9 con la tusa con que me rasco. Encomendate a Dios, porque aqu\u00ed me las vas a pagar todas juntas.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo, mientras tanto, estaba volando ojo para todos lados. A la orilla de una cerca hab\u00eda un palo de zapote cargadito de zapotes. Entonces dijo: &#8211;Bueno, t\u00edo Coyote, \u00bfqu\u00e9 vamos a hacer? El que puede, puede. Pero eso s\u00ed, que antes de acabar conmigo, me deje subir a ese palo de zapote a comerme un zapotico que estoy viendo desde aqu\u00ed, madurito que no s\u00e9 c\u00f3mo no se ha ca\u00eddo. No me mande al otro lado con la gana. Tome mi mano que vuelvo a bajar para que me tasajee.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Qu\u00e9 caray! &#8211;contest\u00f3 el otro&#8211;, and\u00e1 y comete el zapote, que en seguida ser\u00e1 otro cantar. Y lo que es yo no me quito de aqu\u00ed hasta que baj\u00e9s.<\/p>\n<p>    No bien hab\u00eda acabado t\u00edo Coyote de consentir, cuando iba mi se\u00f1or palo arriba diciendo:<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Carachas! \u00a1Que me he visto en alitas de cucaracha! \u00a1Enainas me almuerza!<\/p>\n<p>    Ya arriba, se puso a hacer que com\u00eda zapote y a decir: &#8211;\u00a1Qu\u00e9 zapotes! \u00a1Si es como estar comiendo sobao! \u00a1Qu\u00e9 ricura!<\/p>\n<p>    H\u00e1gase de cuentas, t\u00edo Coyote, que tatica Dios encerr\u00f3 entre estas c\u00e1scaras terrones de dulce.<\/p>\n<p>    T\u00edo Coyote \u00bfquiere que le tire uno para que pruebe?<\/p>\n<p>    &#8211;Bueno &#8211;respondi\u00f3 el otro.<\/p>\n<p>    All\u00e1 te va; abra la boca y cierre los ojos.<\/p>\n<p>    De veras: el otro gandumbas va abriendo el hocico y T\u00edo Conejo busc\u00f3 el zapote saz\u00f3n m\u00e1s galano que encontr\u00f3 y se lo dej\u00f3 ir con toda alma hacia la boca.<\/p>\n<p>    Por supuesto que le api\u00f3 cuanto diente ten\u00eda y el pobre t\u00edo Coyote dijo a correr pegando el grito al cielo.<\/p>\n<p>    ***<\/p>\n<p>    Fueron pasando d\u00edas y en una de tantas, en una noche de luna, vuelve a dar t\u00edo Coyote con t\u00edo Conejo.<\/p>\n<p>    Todo moletas, le dijo mientras lo agarraba de las orejas: &#8211;Lo que es de \u00e9sta s\u00ed que no escap\u00e1s, grand\u00edsimo tal por cual. Mir\u00e1 c\u00f3mo me ten\u00e9s&#8230;<\/p>\n<p>    Y t\u00edo Conejo, aunque no era del caso para re\u00edrse, ya no aguantaba las ganas, al ver al pobre t\u00edo Coyote sin dientes y al recordar c\u00f3mo andar\u00eda la trasera.<\/p>\n<p>    &#8211;Pues bueno, t\u00edo Coyote, \u00a1qu\u00e9 vamos a hacer! Cuando usted dice este macho es mi mula, nadie lo saca de ah\u00ed. Dios sabe que nada le he hecho con intenci\u00f3n de hacerle da\u00f1o. Es que vea, t\u00edo Coyote, yo soy m\u00e1s torcido que un cacho de venado con ust\u00e9, y cada vez que quiero hacer una paloma me sale un sapo. \u00a1Que el se\u00f1or le d\u00e9 paciencia conmigo!<\/p>\n<p>    Y t\u00edo Conejo dio un gran suspiro.<\/p>\n<p>    Callate, vende miel y bebe sin dulce. Quien no te conoce que te compre.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfSabe para d\u00f3nde iba, t\u00edo Coyote? Pues a atiparme de queso. \u00a1Viera qu\u00e9 queso! Hasta que se ve amarillito.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfY d\u00f3nde est\u00e1? &#8211;le pregunt\u00f3 t\u00edo Coyote.<\/p>\n<p>    &#8211;Pues ande y vamos.<\/p>\n<p>    Y echaron a andar, t\u00edo Coyote sin soltar a t\u00edo Conejo.<\/p>\n<p>    Llegaron a un gran charco y en el fondo de \u00e9l se reflejaba la luna llena.<\/p>\n<p>    &#8211;T\u00edo Conejo dijo:<\/p>\n<p>    &#8211;Mire, t\u00edo Coyote repare qu\u00e9 queso. Yo creo que hay para un a\u00f1\u00f3. Y diga si no se le ve chorrear la mantequilla.<\/p>\n<p>    Y el otro Juan Vainas contest\u00f3: &#8211;De veras, t\u00edo Conejo. \u00a1Qu\u00e9 hermosura! \u00bfY c\u00f3mo hacemos para cogerlo?<\/p>\n<p>    &#8211;Muy sencillo. Pong\u00e1monos a bebernos el suero.<\/p>\n<p>    No es mucho y ahorita lo acabamos.<\/p>\n<p>    Y dicho y hecho, se puso a hacer que beb\u00eda. T\u00edo Coyote s\u00ed, se puso muy en ello a beber y beber, a beber hasta que por fin ya no le cab\u00eda.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfAy, t\u00edo Conejo de Dios! Ya no aguanto.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo respondi\u00f3: &#8211;Aturr\u00fasele t\u00edo Coyote, ya entre poco acabamos.<\/p>\n<p>    All\u00e1 al rato, jadeando y con la panza como una tambora, volvi\u00f3 a decir t\u00edo Coyote: &#8211;Ja.. jaa&#8230;, ja&#8230; \u00a1Ay, ya no aguanto!<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfSabe lo que vamos a hacer? dijo el indino de t\u00edo Conejo. Pues mire, t\u00edo Coyote, vamos a pegar una carrera en esa cuesta, para que se nos baje el suero, y enseguida volvemos a acabar con lo que falta.<\/p>\n<p>    El otro convino, t\u00edo Conejo lo cogi\u00f3 de una mano y sali\u00f3 con \u00e9l cuesta abajo.<\/p>\n<p>    T\u00edo Coyote no pudo ni gritar y en media cuesta se oy\u00f3 como cuando revienta una vejiga de res inflada.<br \/>\n    \u00a1Pues qu\u00e9 era! Pues el pobre t\u00edo Coyote, que llevaba la panza como una timba, hab\u00eda reventado en la carrera.<\/p>\n<p>    Y t\u00edo Conejo que por dos veces se hab\u00eda visto a palitos para no ir a parar a la panza de t\u00edo Coyote, pudo ya andar tranquilo para arriba y para abajo.<\/p>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp15.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp15.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"230\" height=\"314\" class=\"aligncenter size-full wp-image-452\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">P<\/span>ues se\u00f1or, un d\u00eda se le va antojando a t\u00edo Conejo tener una estatura mayor, y le habl\u00f3 a un zopilote para que lo llevara a las nubes adonde Tatica Dios.<\/p>\n<p>T\u00edo Conejo lleg\u00f3 a la presencia de Nuestro Se\u00f1or, que por dicha ese d\u00eda estaba de buenas, y le dijo que \u00e9l deseaba ser m\u00e1s grande, que era una gran vaina ser tan chiquillo porque todos se lo quer\u00eda comer, y que por aqu\u00ed y por all\u00e1.<\/p>\n<p>    Tatica Dios le contest\u00f3: &#8211;Bueno hombre, pero eso s\u00ed, traeme un pellejo de le\u00f3n, otro de tigre y otro de lagarto, y con la condici\u00f3n de que vos mismo los has de matar.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo no esper\u00f3 segundas razones y sin decir adi\u00f3s a Nuestro Se\u00f1or, se encaj\u00f3 en el zopilote y volvi\u00f3 a la Tierra. Lo primero que hizo fue atisbar a t\u00edo Tigre y en un medio d\u00eda que estaba echando una siesta, lleg\u00f3 quebr\u00e1ndose y gritando como loco:<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1La Sant\u00edsima Trinidad! \u00a1Ave Mar\u00eda, Gracia Plena! \u00a1Los Tres Dulc\u00edsimos Nombres!<\/p>\n<p>    A la bulla se record\u00f3 t\u00edo Tigre y lleno de miedo, le grit\u00f3: &#8211;\u00bfQu\u00e9 es la cosa, hombre?<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1T\u00edo Tigre de Dios, ni me pregunte! \u00bfQu\u00e9 le parece que ai no masito viene un hurac\u00e1n? Por vida suya, am\u00e1rrema con estos bejuquitos para que no me lleve&#8211;. Y daba vueltas de aqu\u00ed y corr\u00eda de all\u00e1.<\/p>\n<p>    A t\u00edo Tigre se le fue el cuajo a los talones.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1No diga eso, t\u00edo Conejo! \u00bfY ahora qu\u00e9 hago? \u00a1No habr\u00e1 por ai con qu\u00e9 amarrarme a m\u00ed tambi\u00e9n?<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo ten\u00eda ya unos bejucos muy resistentes listos debajo de las hojas, y dijo haci\u00e9ndose de las nuevas:<\/p>\n<p>    &#8211;Pues aqu\u00a1 hay unos bejuquillos, si quiere&#8230; La cosa es que qui\u00e9n sabe para que pueda amarrarlo, porque tengo las manos en un temblor.<\/p>\n<p>    T\u00edo Tigre le dijo: &#8211;Tantee, t\u00edo Conejo, tantee.<\/p>\n<p>    Y t\u00edo Conejo que era nonis para hacer nudos, lo dej\u00f3 bien reateado a un palo y cuando lo tuvo as\u00a1, comenz\u00f3 a tirarle pedradas; luego que lo vi\u00f3 m\u00e1s del otro lado que de \u00e9ste, se acerc\u00f3 con un palo y acab\u00f3 de salir de \u00e9l. Ya muerto lo desamarr\u00f3 y con su cuchillo le quit\u00f3 la piel, que dej\u00f3 al sol para que se oreara.<\/p>\n<p>    Luego se puso a cavilar c\u00f3mo conseguir\u00eda la piel del le\u00f3n.<\/p>\n<p>    El sab\u00eda que hab\u00eda un pumita que estaba haciendo tonter\u00edas en una hacienda de ganado.<\/p>\n<p>    Entonces se fue adonde el due\u00f1o y le dijo: &#8211;Mire, \u00f1or Hombre, \u00bfquiere que hagamos un trato?<\/p>\n<p>    &#8211;Vamos a ver, \u00bfqu\u00e9 es la cosa? &#8211;le contest\u00f3 el otro.<\/p>\n<p>    &#8211;Vea, \u00bfquiere que salgamos de mano leoncito?<\/p>\n<p>    El hombre se ri\u00f3 y dijo: &#8211;Idiai, \u00bfy c\u00f3mo vas a hacer, vos tan chiquitillo?<\/p>\n<p>    &#8211;Ai ver\u00e1. Deme su palabra de que me ayudar\u00e1 as\u00a1 que est\u00e9 muerto en lo que yo le pida, y le prometo que de aqu\u00a1 a diez d\u00edas no tendr\u00e1 ese tequio encima.<\/p>\n<p>    T\u00edo conejo se lo llev\u00f3 a un sitio en donde hab\u00eda un hoyo en forma de embudo, bastante hondo, arenoso y con las paredes lisas. El que ca\u00eda all\u00a1 ten\u00eda que perder las esperanzas de salir si no hab\u00eda qui\u00e9n le ayudara. T\u00edo Conejo hizo al hombre cortar ramazones y tapar la abertura del hueco y darle la apariencia del suelo cubierto de hojas. Despu\u00e9s le aconsej\u00f3 que en la pura orilla atara un ternero bien gordo y \u00e9l corri\u00f3 en busca del le\u00f3n.<\/p>\n<p>    Cuando di\u00f3 con \u00e9l, le grit\u00f3: &#8211;Mano Le\u00f3n de Dios, andaba en busca suya. \u00a1Viera que almuercillo m\u00e1s \u00f1eque le tengo! P\u00f3ngaseme atr\u00e1s y ver\u00e1.<\/p>\n<p>    Mano Le\u00f3n de veras lo sigui\u00f3 y t\u00edo Conejo hizo que llevaran al lugar de modo que el otro tuviera que pasar por el hueco. Por supuesto que poner los pies sobre las ramazones y salir rodando, fue uno. A los ocho d\u00edas el pobre mano Le\u00f3n muri\u00f3 de hambre. T\u00edo Conejo corri\u00f3 en busca de \u00f1or Hombre para que le ayudara a sacarlo, y cuando lo tuvo fuera, le arranc\u00f3 la piel con su cuchillo, la extendi\u00f3 al sol y la dej\u00f3 ore\u00e1ndose al lado de la del tigre.<\/p>\n<p>    Le faltaba la del lagarto.<\/p>\n<p>    Sab\u00eda que \u00e9ste era muy parrandero y en una noche de luna cogi\u00f3 su guitarra y se fue a cantar a la orilla del r\u00edo y a echar guipip\u00edpas.<\/p>\n<p>    Mano Lagarto fue saliendo y le pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>    &#8211;Hombr\u00e9, \u00bfpor qu\u00e9 est\u00e1s tan alegre?<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo le contest\u00f3: &#8211;\u00a1C\u00f3mo quiere que no est\u00e9 alegre, si voy a un baile donde hay cuatro muchachas! &#8230;( T\u00edo Conejo se llev\u00f3 la mano a la boca y se bes\u00f3 la punta de los dedos).<\/p>\n<p>    &#8211;No dig\u00e1s, hombr\u00e9, no dig\u00e1s. \u00bfY eso d\u00f3nde es?<\/p>\n<p>    &#8211;Por ai, por ai&#8230; &#8211;Y t\u00edo Conejo hizo que segu\u00eda adelante.<\/p>\n<p>    Mano Lagarto le dijo: &#8211;\u00bfPor qu\u00e9 no me llev\u00e1s, compadrito?<\/p>\n<p>    &#8211;A m\u00a1 no me gusta andar con aretes&#8211; le respondi\u00f3 t\u00edo Conejo.<\/p>\n<p>    &#8211;Bueno, \u00a1qu\u00e9 caray! \u00a1Pero, eso s\u00a1, ciudado con la cuenta! \u00a1Ciudado con ir a hacer una que no sirve!<\/p>\n<p>    El otro le hizo mil juramentos y se pusieron en camino. Pero t\u00edo Conejo se hizo el renco y mano Lagarto le propuso que se le subiera encima. T\u00edo Conejo se encaram\u00f3 sobre mano Lagarto, y a poco andar le dio con toda alma un garrotazo con un guayacancito que tra\u00eda escondido. Pero no tuvo buena punter\u00eda y apenas lo dej\u00f3 atarantado. T\u00edo Conejo se las mand\u00f3 cambiar y mano Lagarto pas\u00f3 varios d\u00edas sin poder ver el sol claro.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo no hac\u00eda m\u00e1s que tratarse mal \u00e9l mismo:<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1ah gran chamb\u00f3n! \u00a1Achar\u00e1! \u00a1Lo que es otra como \u00e9sta no se te presenta!<\/p>\n<p>    Pero no se di\u00f3 por vencido y se fue a buscar una lora que viv\u00eda cerca del r\u00edo donde habitaba mano Lagarto. Se aconsej\u00f3 con ella para que a la tardecita, cuando \u00e9l pasara, le hiciera ciertas preguntas. De veras, a la tarde pas\u00f3 t\u00edo Conejo por all\u00a1 y la lora le grit\u00f3 a todo galillo:<\/p>\n<p>    &#8211;Hombr\u00e9, t\u00edo Conejo, \u00bfpara d\u00f3nde camina?<\/p>\n<p>    &#8211;Pues para el matrimonio de la hija del rey.<\/p>\n<p>    \u00a1Viera que festarrin! Haga el \u00e1nimo y nos vamos.<\/p>\n<p>    Al oirlos se asom\u00f3 mano Lagarto y al ver a t\u00edo Conejo, se puso muy caliente.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfCon qu\u00e9 ai and\u00e1s, gran tal por cual? Ahorita te contar\u00e9&#8230;<\/p>\n<p>    El otro se puso fuera de su alcance y pregunt\u00f3 a la lora: &#8211;\u00bfQui\u00e9n es ese joven tan elegante? Yo no lo conozco. Si es la primera vez que lo veo y no s\u00e9 por qu\u00e9 tan bravo conmigo.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Venime a m\u00a1 con esas! \u00bfCrees que fue poco el garrotazo que me zampaste el otro d\u00eda?<\/p>\n<p>    &#8211;Aj\u00e1, ya caigo&#8211; dijo t\u00edo Conejo&#8211;. Este me confunde con mi hermano, que es un sinverguenz\u00f3n de siete suelas. Cabalmente ahora lo tienen en la c\u00e1rcel por una que hizo. \u00a1Vieras los chascos que yo me he llevado por \u00e9se! \u00a1Es que somos igualitos!<\/p>\n<p>    Mano Lagarto se la compr\u00f3: &#8211;\u00edah! \u00bfCon qu\u00e9 no eres vos? \u00a1Ve! Pues ai dispensame. \u00bfY para d\u00f3nde la llevas?<\/p>\n<p>    &#8211;Pues al matrimonio de la hija del rey. Es que voy a ser padrino. Aquello va a estar de vuelta y media. \u00a1Un parrand\u00f3n! Bueno, me las caiteo. Hasta lueguito.<\/p>\n<p>    Mano Lagarto estaba que se las pelaba de ganas de ir.<\/p>\n<p>    &#8211;Hombr\u00e9, \u00bfpor qu\u00e9 no me llev\u00e1s?<\/p>\n<p>    &#8211;Con mucho gusto. V\u00e9ngase.<\/p>\n<p>    Y se fueron.<\/p>\n<p>    All\u00e1 al mucho andar, t\u00edo Conejo hizo como que se daba un tropez\u00f3n y cay\u00f3 dando quejidos: &#8211;\u00eday! \u00eday! \u00eday! Yo creo que me lisi\u00e9 un pie. Ahora s\u00a1 que estoy gal\u00e1n. Mejor ser\u00e1 que se devuelva, mano Lagarto, y me deje aqu\u00a1. Yo no puedo dar un paso.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfC\u00f3mo va a ser eso? \u00edadi\u00f3s! Enc\u00e1jatemee encima y vamos al matrimonio. All\u00ed no faltar\u00e1 quien te sobe. \u00bfQu\u00e9 dir\u00eda el rey si no llegaras?<\/p>\n<p>    &#8211;No me atrevo. Es mucha groser\u00eda. \u00bfQu\u00e9 parec\u00eda, que tras que me ha hecho ust\u00e9 el favor de acompa\u00f1arme, tambi\u00e9n vaya a tener que cargar conmigo?<\/p>\n<p>    &#8211;\u00edadi\u00f3s! \u00bfY eso qu\u00e9 tiene? Montate y dejate de ruidos.<\/p>\n<p>    &#8211;Lo que el sapo quer\u00eda&#8211; pens\u00f3 t\u00edo Conejo. Y con mil y tantos trabajos se puso sobre mano Lagarto.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo iba en un quejido y el otro por distraerlo, le meti\u00f3 conversaci\u00f3n:<\/p>\n<p>    &#8211;Hombre, tu hermano s\u00ed que fue tonto. En vez de darme por la nariz, me di\u00f3 por la nuca.<\/p>\n<p>    No hab\u00eda acabado de decirle, cuando t\u00edo Conejo le dej\u00f3 ir un garrotazo por la nariz que lo dej\u00f3 tieso all\u00ed no m\u00e1s.<\/p>\n<p>    Sac\u00f3 su cuhcillo, y le cort\u00f3 la piel y lo dej\u00f3 que se oreara.<br \/>\n    Cuando lo estuvo, llam\u00f3 al zopilote y le habl\u00f3 para que lo llevara con todo y pieles adonde Tatica Dios. As\u00a1 que llegaron ante Su Divina Majestad, t\u00edo Conejo, sin andarse con muchas aquellas, le tir\u00f3 a los pies los pellejos: &#8211;\u00a1aqu\u00a1 tiene! &#8230;<\/p>\n<p>    Ese d\u00eda Nuestro Se\u00f1or no estaba de muy buenas pulgas.<\/p>\n<p>    &#8211;Bueno, \u00bfy qu\u00e9 hay con eso? &#8211;le pregunt\u00f3 de mal modo.<\/p>\n<p>    &#8211;Nada, pues que ust\u00e9 me dijo que le trajera una piel de tigre, otra de le\u00f3n y otra de lagarto, muertos por m\u00a1, y aqu\u00a1 est\u00e1n. Y que si se las tra\u00eda me har\u00eda m\u00e1s grande.<\/p>\n<p>    Nuestro Se\u00f1or exclam\u00f3: &#8211;\u00a1ah gran indino! \u00a1Se me puso que te ibas a salir con las tuyas! \u00a1Ya me parece las que has hecho en la Tierra!<\/p>\n<p>Entonces lo cogi\u00f3 de las orejas y les di\u00f3 tan gran jalonazo que se estir\u00f3 tama\u00f1o poco. (Ha de saberse que antes, antes, t\u00edo Conejo ten\u00eda las orejas chirrisquitillas). Despu\u00e9s le dijo:<\/p>\n<p>&#8211;\u00a1Y te me quit\u00e1s de aqu\u00ed, z\u00e1ngano!<\/p>\n<p>T\u00edo Conejo sali\u00f3 a pito y caja, sob\u00e1ndose las orejas y Tatica Dios al verlo por detr\u00e1s, no pudo dejar de echarse una carcajada y con esto se le fue el mal humor.<\/p>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp16.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp16.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"230\" height=\"311\" class=\"aligncenter size-full wp-image-453\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">P<\/span>ues se\u00f1or, all\u00e1 una vez t\u00edo Conejo se fue a cambiar de clima a la orilla del mar.<\/p>\n<p>Un d\u00eda que andaba dando brincos por la playa se va encontrando con t\u00eda Ballena y t\u00edo Elefante que estaban en gran conversona.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo se escondi\u00f3 entre unos charrales y par\u00f3 la oreja para ver en qu\u00e9 estaban.<\/p>\n<p>    Y en lo que estaban era en que el uno al otro no hallaban donde ponerse:<\/p>\n<p>    Que, &#8211;t\u00eda Ballena, a ust\u00e9 s\u00ed que no hay quien le gane en fuerzas y eso de que ya se tomara ust\u00e9 tener las m\u00edas, es hablar por el hueso de la nuca.<\/p>\n<p>    Que, &#8211;adi\u00f3 t\u00edo Elefante, no me salga con eso. Ust\u00e9 s\u00ed que es \u00f1eque. S\u00ed, s\u00ed, donde se llora est\u00e1 el muerto&#8230;<\/p>\n<p>    Y que esto, y que el otro, y que por aqu\u00ed y que por all\u00e1.<\/p>\n<p>    Bueno, para no cansarlos con el cuento, llegaron a convenir en que los dos ten\u00edan fuerzas y que lo mejor que pod\u00edan hacer era unirse para gobernar toda la tierra.<\/p>\n<p>    Pero a t\u00edo Conejo no le hicieron naditica de gracia aquellos planes y se puso a pensar: pues lo que soy yo les voy a dar una buena chamarreadan a ese par de monumentos, \u00a1Ay! \u00a1y la enredada de pita que les voy a dar!<\/p>\n<p>    Y no fue cuento sino que enseguida se puso en funcia: se fue a buscar una coyunda muy fuerte, muy fuerte y muy larga, muy larga; despu\u00e9s yo no s\u00e9 de d\u00f3nde se hizo de un tambor que escondi\u00f3 entre unos matorrales y corri\u00f3 a buscar a T\u00eda Ballena. Por fin di\u00f3 con ella.<\/p>\n<p>    &#8211;T\u00eda Ballenita de Dios. \u00a1Qu\u00e9 a tiempo me la encuentro! \u00a1Viera qu\u00e9 caballada me ha pasado! \u00bfPues no se me meti\u00f3 la \u00fanica vaquita que tengo entre un barril como a media legua de aqu\u00ed?<\/p>\n<p>    &#8211;No diga eso ni\u00f1\u00f3, \u00bfy eso c\u00f3mo?<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Sepa Judas! El caso es que all\u00ed me la tienen en ese atolladero y como es tan poquita, est\u00e1 llora y llora, con el barro hasta el pescuezo. Por vida suyita T\u00eda Ballena, s\u00e1queme de este apuro, ust\u00e9 que es el m\u00e1s fuerte de todos los animales y adem\u00e1s tan noble.<\/p>\n<p>    T\u00eda Ballena se volvi\u00f3 muy chiquiona al oir estos pericos y al momento se puso a las \u00f3rdenes de T\u00edo Conejo.<\/p>\n<p>    \u00a1No faltaba m\u00e1s, sino que se le fuera a ahogar en barro su vaquita, estando ella all\u00ed!<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Qui\u00e9n otra lo pod\u00eda hacer! &#8211;dijo T\u00edo Conejo&#8211;. Bien me lo hab\u00edan dicho, que no la vieran tan grande que hasta que da miedo, pero con un coraz\u00f3n que es un alfe\u00f1ique! Lo que vamos a hacer es que yo voy a amarrarle una punta de esta coyunda de la cola y la otra voy a ver c\u00f3mo se la amarro a mi vaquita. Cuando todo est\u00e9 listo toco en mi tambor. Al oir el redoble, se me pone ust\u00e9 a jalar con toda alma.<\/p>\n<p>    &#8211;Ni diga m\u00e1s T\u00edo Conejo, no me llamo T\u00eda Ballena si no se la saco aunque es\u00b4te hundida hasta los cachos.<\/p>\n<p>    De veras, T\u00edo Conejo amarr\u00f3 la coyunda de la cola de T\u00eda Ballena y despu\u00e9s el muy papelero, cogi\u00f3 tierra adentro haci\u00e9ndose el afanado. Apenas calcul\u00f3 que la otra no lo ve\u00eda se puso a bai\u00f1ar en una pata y a cantar.<\/p>\n<p>    Despu\u00e9s se fue a buscar a T\u00edo Elefante y cuando lo divisi\u00f3 se hizo el ancontradizo: &#8211;\u00a1Ay T\u00edo Elefante, s\u00f3lo Dios pudo hab\u00e9rmelo reparado! \u00a1vieras en las que ando!<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfQu\u00e9 es la cosa hombr\u00e9? &#8211;pregunt\u00f3 T\u00edo Elefante.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfPues qu\u00e9 me hab\u00eda de pasar? Que le parece que tengo una novillita ch\u00facara que se me ha metido entre un barril a media legua de aqu\u00ed y no hay modo de sacarla. All\u00ed estoy desde buena ma\u00f1ana sudando la gota gorda y la confisgada cada vez se hunde m\u00e1s. Mire T\u00edo Elefante, ust\u00e9 que es tan fuerte y tan noble, que dicen que nadie le gana, por qu\u00e9 no hace una gracia conmigo y de un tironcillo con su trompa, como quien no quiere la cosa, me la saca.<\/p>\n<p>    T\u00edo Elefante le dijo que bueno, que le explicara lo que ten\u00eda que hacer.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo contest\u00f3: &#8211;Pues nada m\u00e1s que dejarse amarrar el extremo de esta coyunda de su trompa. Enseguida ir\u00e9 yo y con mil y tantos trabajos amarrar\u00e9 mi novillita de la otra punta. Cuando todo est\u00e9 listo redoblar\u00e9 en mi tambor y entonces ust\u00e9 se pone a jalar con toda alma porque est\u00e1 muy metida.<\/p>\n<p>    &#8211;No teng\u00e1s ciudado y aunque fuera m\u00e1s pesada que mil vacas juntas yo la saco. Si eso es un juguete para m\u00ed. Amarr\u00e1 bien, hombr\u00e9.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo le requint\u00f3 bien la coyunda en la trompa y luego se alej\u00f3 en una pura micada como si fuera muy agradecido.<\/p>\n<p>    As\u00ed que estuvo a la mitad de la distancia entre los dos, sac\u00f3 el tambor y se puso a redoblar.<\/p>\n<p>    T\u00eda Ballena comenz\u00f3 a tirar,pero la vaquita no ten\u00f1ia trazas de salir. T\u00edo Elefante jalaba y jalaba y nada.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Demontres con la vaquita para pesar!<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Carasta! Si la novillita ch\u00facara pesa m\u00e1s de lo que yo pensaba.<\/p>\n<p>    Y siguieron cada uno por su lado a m\u00e1s y mejor.<\/p>\n<p>    En una de tantas, como T\u00edo Elefante se iba arrollando al coyunda en la trompa, se trajo a T\u00eda Ballena a tierra; pero T\u00eda Ballena se calent\u00f3 tanto, que no supo a qu\u00e9 horas se tir\u00f3 al agua y fue a dar al fondo y ya me tienen al otro patas arriba corriendo hacia la playa sobre el espinazo.<\/p>\n<p>    Del color\u00f3n di\u00f3 tal jalonazo que se volvi\u00f3 a traer a T\u00eda Ballena a la superficie.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfQui\u00e9n es el atrevido que est\u00e1 en ese juguete conmigo? \u00a1Conque esa era la vaquita?<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfQui\u00e9n es el tal por cual que no me respeta? \u00a1Miren la novillita ch\u00facara! &#8212; grit\u00f3 T\u00edo Elefante que hab\u00eda hecho a un lado su cachaza y estaba m\u00e1s caliente que un avispero alborotado.<\/p>\n<p>    \u00a1En esto se van viendo!<\/p>\n<p>    \u00a1Ave Mar\u00eda, Gracia Plena! \u00a1Aquello s\u00ed que era contento! \u00a1Qu\u00e9 bocas y lo que se dijeron!<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Yo te contar\u00e9, trompudo, labioso, poca pena! \u00bfNo te da verg\u00fcenza ver que te cog\u00ed la maturranga? \u00a1Crey\u00f3 que yo me iba a dejar, como soy una triste mujer, para quedarse gobernando solo!<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Callate vieja bocona. A vos que no se te puede creer! \u00a1Quer\u00eda salir de m\u00ed para quedarse reinando &#8230; ! \u00a1Convid\u00e1ndome para que gobern\u00e1ramos juntos y ya con su tort\u00f3n entre la jupa!<\/p>\n<p>Y no fue cuento, sino que se pusieron otra vez a tirar de la coyunda cada uno por su lado. Por fin la coyunda no resisti\u00f3 y \u00a1Trac! revent\u00f3 y T\u00eda Ballena bien acardenalada y con la cola desollada fue a parar a los profundos y T\u00edo Elefante fue a dar por all\u00e1, otra vez patas arriba, con la trompa bien luyida. Y T\u00edo Conejo que ya no aguantaba el est\u00f3mago de tanto reir, escondido entre los charrales.<\/p>\n<p>No hay para qu\u00e9 decir que T\u00edo Elefante y T\u00eda Ballena quedaron enemigos y se quitaron el habla para siempre. Y cabalmente eso era lo que T\u00edo Conejo andaba buscando, para que no volvieran a hacer planes de gobernar ellos dos la tierra.<\/p>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp17.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp17.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"230\" height=\"318\" class=\"aligncenter size-full wp-image-454\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">P<\/span>ues ahora ver\u00e1n: yo no estoy bien en qu\u00e9 fue lo que le hizo t\u00edo Conejo a t\u00edo Tigre, el caso es que lo dej\u00f3 muy ardido y con unas grandes ganas de desquitarse y jur\u00f3 que lo que era ese gran trapalmejas no se iba a quedar riendo, y no y no.<\/p>\n<p>El pobre t\u00edo Conejo como vi\u00f3 la cosa tan mal parada, se estorrent\u00f3 por lo pronto de ese lugar, mientras al otro se le iba bajando la c\u00f3lera. T\u00edo Tigre llam\u00f3 a varios amigos, y les dijo que cu\u00e1les quer\u00edan ganarse un camaroncito ayud\u00e1ndole a buscar a t\u00edo conejo.<\/p>\n<p>    T\u00eda Zorra que era muy campanera y muy amiga de quedar bien con los que ve\u00eda que pod\u00eda sacarles tajada, y que adem\u00e1s le ten\u00eda tirria a t\u00edo Conejo por las que le hab\u00eda hecho, dijo que adi\u00f3, que qu\u00e9 era ese cuento de camar\u00f3n, que ella le ayudar\u00eda con mucho gusto sin ning\u00fan interes, y que por aqu\u00ed y que por all\u00e1.<\/p>\n<p>    T\u00edo Tigre no quer\u00eda y le dijo: &#8211;No, no, T\u00eda Zorra, c\u00f3mo va a ser que a cuenta de \u00e1ngeles somos vaya ust\u00e9 a maltratarse, a m\u00ed me da pena.<\/p>\n<p>    Entonces T\u00eda Zorra le contest\u00f3 que no se llamaba T\u00eda Zorra si no daba con T\u00edo Conejo.<\/p>\n<p>    Y no fue cuento, sino que desde ese d\u00eda no par\u00f3 en su casa, sino que dijo a correr por todo, y ust\u00e9 fisgonea por aqu\u00ed y ust\u00e9 escucha por all\u00e1, y lo que le gustaba era pasar por la casa de T\u00edo Tigre con la lengua de fuera haciendo que ya no echaba&#8230;<\/p>\n<p>    Por fin di\u00f3 el tuerce que un d\u00eda pill\u00f3 a T\u00edo Conejo meti\u00e9ndose en una cueva, y t\u00edo Conejo no la vi\u00f3.<\/p>\n<p>    Estuvo un buen rato a la mira a ver si sal\u00eda, y como no, se acerc\u00f3 poquito a poco y puso la oreja a la entrada y oy\u00f3 a t\u00edo Conejo ronca y ronca all\u00e1 dentro.<\/p>\n<p>    Entonces par\u00f3 el rabo y dijo a correr y correr, hasta que lleg\u00f3 donde T\u00edo Tigre con el campanazo de que ya hab\u00eda dado con t\u00edo Conejo.<\/p>\n<p>    T\u00edo Tigre le dijo: &#8212; Bueno, t\u00eda Zorra, cuidado me va a chamarrear, porque entonces ust\u00e9 tambi\u00e9n sale rascando.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Adi\u00f3, t\u00edo Tigre, c\u00f3mo va a ser eso! P\u00f3ngaseme atr\u00e1s y se convencer\u00e1. Eso s\u00ed queditico,porque si no se pasea en todo.<\/p>\n<p>    De veras, el otro se le puso atr\u00e1s y llegaron. T\u00eda Zorra se volvi\u00f3 una pura monada, para se\u00f1alarle donde estaba T\u00edo Conejo.<\/p>\n<p>    La entrada era muy angosta y t\u00edo Tigre lo que hizo fue meter la mano, que era lo que cab\u00eda, y ech\u00f3 traca; pero quiso Dios que agarr\u00f3 a T\u00edo Conejo por la pancilla.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo que estaba bien privado se record\u00f3 con sobresalto.<\/p>\n<p>    \u00a1 Y cu\u00e1l no ser\u00eda el susto que se llev\u00f3 al verse agarrado por la mano, que era de T\u00edo Tigre, porque por un rayito de luz que entrabapudo mirar bien y no le qued\u00f3 la menor duda de eso!<\/p>\n<p>    Pero no quiso dar su brazo a torcer, y hablando lo m\u00e1s hueco que pudo, meti\u00f3 esta gran rajonada: &#8211;\u00bfQui\u00e9n me toca la mu\u00f1eca?<\/p>\n<p>    La voz entre la cueva sonaba muy feo y parec\u00eda salir de una boca muy grande.<\/p>\n<p>    T\u00edo Tigre, que no hab\u00eda soltado, se frunci\u00f3 toditico.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Ni por la perica! \u00bfQui\u00e9n ser\u00eda el que hablaba as\u00ed y ten\u00eda una mu\u00f1eca tan galana? \u00bfDe qu\u00e9 tama\u00f1o ser\u00eda entonces la mano? \u00bfY el brazo? \u00bfY la persona que hablaba?<\/p>\n<p>    Porque \u00e9l se la compar\u00f3 y crey\u00f3 que la panza era la mu\u00f1eca. Y se le puso que era un gigante y que t\u00eda Zorra le estaba haciendo cachete a este gigante para salir de \u00e9l.<\/p>\n<p>Entonces pens\u00f3 que qui\u00e9n lo mandaba hacerle caso a esa gran lambuza, sinverguenza, y sin aguardar m\u00e1s razones, dijo por aqu\u00ed es camino, y t\u00eda Zorra qued\u00f3 cu\u00e1l sus patas.<\/p>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp18.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp18.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"230\" height=\"334\" class=\"aligncenter size-full wp-image-455\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">U<\/span>na vez t\u00edo Conejo cogi\u00f3 una cosecha que consist\u00eda en una fanega de ma\u00edz y otra de frijoles y como era tan maldito, se propuso sacar de eso todo lo que pudiera.<\/p>\n<p>Pues bueno, un mi\u00e9rcoles muy de ma\u00f1ana se puso su gran sombrero de pita, se ech\u00f3 el chaquet\u00f3n al hombro y cogi\u00f3 el camino. Lleg\u00f3 donde t\u00eda Cucaracha y tun, tun. T\u00eda Cucaracha, que estaba tostando caf\u00e9, sali\u00f3 cobij\u00e1ndose con su pa\u00f1uelo para no pasmarse.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfQui\u00e9n es? \u00a1Adi\u00f3s trabajos! \u00a1si es t\u00edo Conejo! \u00bfQu\u00e9 se le ofrece? Pase pa dentro y se sienta &#8211;y t\u00eda Cucaracha limpi\u00f3 la punta de la banca con su delantal.<\/p>\n<p>    &#8211;Aqu\u00ed no m\u00e1s&#8211; contest\u00f3 t\u00edo Conejo &#8211;si vengo de pasadita a ver si quiere que tratemos. \u00bfQu\u00e9 le parece que vendo una fanega de ma\u00edz y otra de frijoles en una onza y media? \u00a1B\u00e1ileme ese trompo en la u\u00f1a! Regaladas, t\u00eda Cucaracha, pero la necesid\u00e1 tiene cara de caballo.<\/p>\n<p>    &#8211;Pues ai vamos a ver, t\u00edo Conejo. Si me decido, all\u00e1 llego.<\/p>\n<p>    &#8211;No, no, t\u00eda Cucaracha. Si se decide es ya, porque si no voy a buscar otro. Vine aqu\u00ed de primero por ser ust\u00e9. Y si se decide, llegue a casa el s\u00e1bado como a las siete de la ma\u00f1ana, porque yo tengo que bajar a la ciud\u00e1.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Qu\u00e9 caray! Hago el trato y all\u00e1 llego el s\u00e1bado con mi carreta. Pero no se vaya. Ahorita est\u00e1 el caf\u00e9 y tengo un tamal asado que acabo de sacar.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo se sent\u00f3 y al poco rato estaba all\u00ed t\u00eda Cucaracha con un buen jarro de caf\u00e9 acabadito de chorrear y una gran raci\u00f3n de tamal asado.<\/p>\n<p>    Con ese puntalito entre el est\u00f3mago, sigui\u00f3 t\u00edo Conejo su camino. Lleg\u00f3 donde t\u00eda Gallina y tun, tun.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfQui\u00e9n es? grit\u00f3 desde adentro t\u00eda Gallina, que estaba enredada con el almuerzo.<\/p>\n<p>    &#8211;Yo, t\u00edo Conejo, que vengo a ver si hacemos un trato.<\/p>\n<p>    &#8211;Pase pa dentro y se sienta. A ver, \u00bfqu\u00e9 es el trato?<\/p>\n<p>    &#8211;Es que vendo una fanega de ma\u00edz y otra de frijoles en onza y media. \u00a1Vea qu\u00e9 mamada! Como quien dice, echar el maicillo y los frijoles a la calle&#8230; Pero estoy en un gran aprieto y tengo que venderlos por esa miseria. Me vine derecho a buscarla, t\u00eda Gallina, porque al fin y al cabo somos buenos amigos y uno debe preferir a los amigos.<\/p>\n<p>    T\u00eda Gallina fue a volver la tortilla al comal, y mientras fue y vino, pens\u00f3 que era un buen negocio y prometi\u00f3 a t\u00edo Conejo ir el s\u00e1bado como a las ocho con su carreta, por el ma\u00edz y los frijoles. Tambi\u00e9n le di\u00f3 un queso hecho en la casa para que probara.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo sigui\u00f3 su camino y lleg\u00f3 donde t\u00eda Zorra que estaba pelando unos pollos.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Hola, t\u00eda Zorra! \u00bfQu\u00e9 hace Dios de esa vida?<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Pero hombre, t\u00edo Conejo! \u00a1Buenas patas tiene su caballo! Pase adelante, pase adelante y ahorita almorzamos.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo entr\u00f3 y propuso el negocio del ma\u00edz y de los frijoles a t\u00eda Zorra, meti\u00e9ndole una larga y otra corta: que la hab\u00eda preferido a todos y que por aqu\u00ed y por all\u00e1, y que si se decid\u00eda, llegara como a las nueve el s\u00e1bado, porque \u00e9l ten\u00eda que bajar a la ciudad. T\u00eda Zorra dijo que bueno, y prometi\u00f3 llegar el s\u00e1bado con su onza y media donde t\u00edo Conejo.<\/p>\n<p>    Despu\u00e9s que di\u00f3 una gran almorzada, t\u00edo Conejo se despidi\u00f3 y sigui\u00f3 su camino. Lleg\u00f3 donde t\u00edo Coyote, que estaba quitando del fuego una gran olla de conserva de chiverre.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Upe! T\u00edo Coyote. \u00bfC\u00f3mo le va yendo?<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Dichosos ojos, t\u00edo Conejo! Vale m\u00e1s llegar a tiempo que ser convidado. Entre pa dentro y prueba esta conservita que est\u00e1 muy rica.<\/p>\n<p>    Mientras se com\u00eda su plato de conserva, t\u00edo Conejo ofreci\u00f3 sus fanegas de ma\u00edz y de frijoles a t\u00edo Coyote por onza y media. En seguida cerraron el trato y t\u00edo Coyote qued\u00f3 en llegar por ellas el s\u00e1bado como a las diez de la ma\u00f1ana, con su carreta.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo se despidi\u00f3 y sigui\u00f3 adelante. Lleg\u00f3 a casa de t\u00edo Tirador, que estaba en el corredor aceitando su escopeta.<\/p>\n<p>    &#8211;T\u00edo Tirador, aqu\u00ed vengo a que crea que he perdido los bartolos, a ofrecerle una fanega de ma\u00edz y otra de frijoles en onza y media. \u00a1Un disparate! Pero es que ando cogi\u00e9ndolas del rabo con una jaranilla que me ha ca\u00eddo encima.<\/p>\n<p>    T\u00edo Tirador trat\u00f3, y qued\u00f3 de llegar el s\u00e1bado con sus dos mulas, por el ma\u00edz y los frijoles. T\u00edo Conejo le propuso que llegara como a medio d\u00eda, porque en la ma\u00f1ana ten\u00eda que estar en la ciudad, de precisa, y no volver\u00eda a casa sino hasta por ah\u00ed de la una.<\/p>\n<p>    Luego t\u00edo Conejo regres\u00f3 a su casa. El s\u00e1bado se levant\u00f3 de ma\u00f1anita y se sent\u00f3 en la tranquera. Apenas hab\u00eda salido el sol, cuando vi\u00f3 venir a t\u00eda Cucaracha con su carreta.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo la hizo llevar la carreta detr\u00e1s de la casa. Le ense\u00f1\u00f3 el ma\u00edz y los frijoles; t\u00eda Cucaracha sac\u00f3 del seno el pa\u00f1uelo en que tra\u00eda anudado el dinero, lo desanud\u00f3 y puso en manos del vendedor la onza y media.<\/p>\n<p>    El muy labioso de t\u00edo Conejo invit\u00f3 a entrar a t\u00eda Cucaracha, descolg\u00f3 la hamaca que estaba prendida de la solera de la sala y le dijo: &#8211;Venga, t\u00eda Cucaracha, y se da una mecidita mientras se fuma este puro habano. Y t\u00eda Cucaracha se ech\u00f3 en la hamaca y se puso a fumar.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo estaba para adentro y para afuera. De pronto apareci\u00f3 con las manos en la cabeza.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1T\u00eda Cucaracha de Dios! All\u00e1 viene t\u00eda Gallina, y es para ac\u00e1.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1No diga eso, t\u00edo Conejo! &#8211;dijo t\u00eda Cucaracha tir\u00e1ndose de la hamaca&#8211;. \u00a1Dios libre sepa que estoy aqu\u00ed! \u00a1Esc\u00f3ndame por vida suyita, t\u00edo Conejo! Ya me parece que estoy en el buche de t\u00eda Gallina.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo la escondi\u00f3 entre el horno y sali\u00f3 a recibir a t\u00eda Gallina, a la que hizo llevar la carreta al galer\u00f3n, le ense\u00f1o las fanegas de ma\u00edz y de frijoles y recibi\u00f3 la onza y media. Despu\u00e9s por se\u00f1as la hizo asomarse al horno y t\u00eda Gallina se va encontrando con mi se\u00f1ora t\u00eda Cucaracha, que pas\u00f3 a su buche en un decir am\u00e9n. En seguida la llev\u00f3 a la sala, la hizo subir a la hamaca y aceptar un puro habano.<\/p>\n<p>    Cuando t\u00eda Gallina estaba en lo mejor, meci\u00e9ndose y fumando, entr\u00f3 t\u00edo Conejo con las manos en la cabeza: &#8211;\u00bfT\u00eda Gallina de Dios? \u00bfAdiv\u00edneme qui\u00e9n viene all\u00ed no masito?<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfQui\u00e9n, t\u00edo Conejo?<\/p>\n<p>    &#8211;Pues t\u00eda Zorra, y no s\u00e9 si es por ust\u00e9 o por m\u00ed.<\/p>\n<p>    &#8211;Por m\u00ed, t\u00edo Conejo. \u00bfPor qui\u00e9n hab\u00eda de ser? ! Esc\u00f3ndame por vida suya! &#8211;Y la pobre t\u00eda Gallina, m\u00e1s muerta que viva, corr\u00eda de aqu\u00ed y de all\u00e1 sin saber qu\u00e9 camino tomar.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo la escondi\u00f3 en el horno y sali\u00f3 a recibir a t\u00eda Zorra. La llev\u00f3 a dejar la carreta en el potrero, para que no viera las otras, recibi\u00f3 su onza y media y en lo dem\u00e1s hizo como antes. Le se\u00f1al\u00f3 el horno con mil malicias y t\u00eda Zorra se zamp\u00f3 a t\u00eda Gallina. Mientras se estaba meciendo en la hamaca y fum\u00e1ndose su puro habano, t\u00edo Conejo estaba como una lanzadero, para adentro y para afuera. En una de tantas, entr\u00f3 haci\u00e9ndose el asustado:<\/p>\n<p>    &#8211;!T\u00eda Zorra de Dios! \u00bfAdivine qui\u00e9n viene para ac\u00e1?<\/p>\n<p>    T\u00eda Zorra peg\u00f3 un brinco&#8211;. \u00bfQui\u00e9n, t\u00edo Conejo?<\/p>\n<p>    &#8211;Pues t\u00edo Coyote&#8230; Y no se sabe si es por ust\u00e9 o por m\u00ed.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Ah, t\u00edo Conejo m\u00e1s sencillo! \u00bfpor qui\u00e9n hab\u00eda de ser si no por m\u00ed? \u00a1Esc\u00f3ndame y Dios quiera no me huela!<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo la escondi\u00f3 en el horno y sali\u00f3 a recibir a t\u00edo Coyote. Despu\u00e9s que \u00e9ste le entreg\u00f3 la onza y media, lo llev\u00f3 a la sala.<\/p>\n<p>    &#8211;Echese en la hamaca, t\u00edo Coyote, y descansa. Mientras tanto f\u00famese este purito habano.<br \/>\n    No hay qye apurarse por nada. \u00a1Adi\u00f3! De repente, cuando uno menos lo piensa llega la Pelona y adi\u00f3s mis flores, se acab\u00f3 quien te quer\u00eda. Yo por eso nunca me apuro por nada.<\/p>\n<p>    As\u00ed que se fum\u00f3 el puro, t\u00edo Conejo le dijo al o\u00eddo: &#8211;Vaya y dese una asomadita al horno y ver\u00e1 la que le tengo all\u00ed. &#8211;Fue t\u00edo Coyote y hall\u00f3 a t\u00eda Zorra haciendo zorro. En un momento la dej\u00f3 difunta y se la comi\u00f3. Estaba todav\u00eda relami\u00e9ndose, cuando entr\u00f3 t\u00edo Conejo:<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1T\u00edo Coyote de Dios! \u00bfAdiv\u00edneme qui\u00e9n viene all\u00ed no m\u00e1s?<\/p>\n<p>    &#8211;Diga, t\u00edo Conejo&#8211; contest\u00f3 t\u00edo Coyote asustado al ver la cara que hac\u00eda t\u00edo Conejo.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Pues t\u00edo Tirador, con as\u00ed fusil! Y no se sabe si es por ust\u00e9 o por m\u00ed.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Ay, t\u00edo Conejo! \u00a1Ese viene por m\u00ed, porque me lleva una gana! Esc\u00f3ndame, por la que m\u00e1s quiera.<\/p>\n<p>    &#8211;Pues m\u00e9tase entre ese horno y yo cierro la puerta.<\/p>\n<p>    T\u00edo Coyote se meti\u00f3, con el coraz\u00f3n que se le sal\u00eda y t\u00edo Conejo se fue a la tranquera a recibir a t\u00edo Tirador.<\/p>\n<p>    &#8211;Ya cre\u00ed que no ven\u00eda, t\u00edo Tirador &#8211;dijo el muy sepulcro blanqueado&#8211;. Pase, pase y descansa en esa hamaca, que debe de venir muy rendido. F\u00famese este purito habano y luego viene a ver su ma\u00edz y sus frijoles.<\/p>\n<p>    Cuando t\u00edo Tirador hubo descansado, t\u00edo Conejo le dijo al o\u00eddo:<\/p>\n<p>    &#8211;Prepare la gu\u00e1pil, t\u00edo Tirador, y vaya a darse una asomadita por el horno.<\/p>\n<p>    As\u00ed lo hizo t\u00edo Tirador, quien se va hallando con t\u00edo Coyote que estaba con las canillas en un temblor. T\u00edo Tirador apunt\u00f3 y \u00a1Pun! &#8230;, \u00a1Adi\u00f3s, t\u00edo Coyote! &#8230;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s fueron a cargar en las mulas el ma\u00edz y los frijoles, y as\u00ed fue como \u00e9ste fue el \u00fanico comprador que recibi\u00f3 la cosecha de t\u00edo Conejo, quien cobr\u00f3 sisete onzas y media por una fanega de ma\u00edz y otra de frijoles, y se qued\u00f3 con cuatro carretas y cuatro yuntas de bueyes y muy satisfecho de su mala fe.<\/p>\n<p>Cuando terminaba este cuento la t\u00eda Panchita, siempre a\u00f1ad\u00eda con tristeza: &#8211;\u00a1Achar\u00e1 que t\u00edo Conejo fuera a salir con acci\u00f3n tan fea! Yo m\u00e1s bien creo que fue t\u00eda Zorra y que quien me lo cont\u00f3 se equivocara&#8230; porque t\u00edo Conejo era amigo de dar qu\u00e9 hacer, pero amigo de la plata y sin temor de Dios, eso s\u00ed que no.<\/p>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp19.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp19.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"230\" height=\"312\" class=\"aligncenter size-full wp-image-456\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">P<\/span>ues se\u00f1or, es el caso que t\u00edo Conejo se nos hab\u00eda vuelto muy melindres para comer, y a mi amo no le gustaban sino cositas buenas. Dec\u00eda que ya el churristate lo ten\u00eda hasta el copete y a los quelites les hac\u00eda ch\u00e9. \u00daltimamente andaba antojado de comer queso tierno. \u00bfY c\u00f3mo hago? \u00bfY c\u00f3mo hago? Por fin qui\u00e9n sabe c\u00f3mo averigu\u00f3 que un carretero bajaba todos los viernes de una hacienda, &#8211;por un camino de la vecindad&#8211;, con madera y quesos.<\/p>\n<p>All\u00e1 el viernes a la nochecita &#8211;que era la hora en que pasaba la carreta&#8211;, se tir\u00f3 t\u00edo Conejo en medio camino y se hizo el muerto. Dichosamente hac\u00eda una luna como el d\u00eda y el carretero se agach\u00f3 para ver qu\u00e9 era aquel bultico.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Miren all\u00e1&#8211; dijo a un compa\u00f1ero&#8211; si es un conejito! \u00a1Ah se\u00f1or, qu\u00e9 le pasar\u00eda!&#8230; \u00a1Pobrecito! Pero no est\u00e1 muerto, todav\u00eda resuella. Lo voy a echar en la carreta y quien quita que vuelva en s\u00ed.<\/p>\n<p>    Y lo que el sapo quer\u00eda&#8230; El carretero acomod\u00f3 a T\u00edo Conejo entre los sacos de queso, y la carreta se puso otra vez en marcha. Entonces abri\u00f3 un ojo, despu\u00e9s el otro, y como vi\u00f3 que no hab\u00eda nada que temer, hizo un buen boquete al saco de gangoche en que ven\u00edan los quesos bien envueltos en tusa. Se puso a sacarlos y a arrojarlos al camino. As\u00ed que el saco estuvo vac\u00edo, se tir\u00f3 \u00e9l y sali\u00f3 como un cachifl\u00edn a recoger los quesos y a llevarlos a su casa. Luego se dio tal atipada de queso que qued\u00f3 que no pod\u00eda moverse.<\/p>\n<p>    Otro d\u00eda se sent\u00f3 a la puerta a relamerse y a hacer la boca agua a cuantos pasaban. Iba t\u00edo Armadillo a hacer diligencia, a ver si encontraba algo qu\u00e9 comer y el muy mal coraz\u00f3n lo detuvo:<\/p>\n<p>    &#8211;As\u00f3mese compadrito y esp\u00ede para adentro y me cuenta un cuento.<\/p>\n<p>    Y t\u00edo Armadillo se hizo cruces cuando vio aquel gran mont\u00f3n de quesos que llegaba hasta el techo.<\/p>\n<p>    Pas\u00f3 T\u00eda Iguana y lo mismo:<\/p>\n<p>    &#8211;Venga ac\u00e1 viejita y dese una asomadita.<\/p>\n<p>    T\u00eda Iguana se fue llena de envidia.<\/p>\n<p>    Pas\u00f3 t\u00eda Ardilla y t\u00edo Conejo le grit\u00f3:<\/p>\n<p>    &#8211;Ven\u00ed ac\u00e1 ni\u00f1\u00e1 y cuidado con caerte para atr\u00e1s cuando veas lo que vas a ver.<\/p>\n<p>    Y de veras, la pobre t\u00eda Ardilla que andaba en ayunas se qued\u00f3 como quien ve visiones, y no se atrev\u00eda a recoger unas boronitas que estaban en el suelo.<\/p>\n<p>    A t\u00edo Conejo se le movi\u00f3 el coraz\u00f3n y le hizo un gallito de queso con tortilla: &#8211;Tom\u00e1 ni\u00f1\u00e1 para que no se te reviente la hiel.<\/p>\n<p>    &#8211;Dios se lo pague t\u00edo Conejo &#8211;dijo t\u00eda Ardilla&#8211; que Dios me lo guarde y me le d\u00e9 salud y me le repare de donde menos piense.<\/p>\n<p>    &#8211;T\u00eda Ardilla, t\u00eda Iguana y t\u00edo Armadillo se fueron por los campos a contar de la maravilla de quesos que ten\u00eda t\u00edo Conejo. Oirlo t\u00eda Zorra y corre para donde t\u00edo Conejo, todo fue uno.<\/p>\n<p>    Apenas la divis\u00f3, se meti\u00f3 corriendo t\u00edo Conejo, y atranc\u00f3 bien la puerta.<\/p>\n<p>    Lleg\u00f3 t\u00eda Zorra y se puso a tocar: &#8211;Upe, t\u00edo Conejo, \u00bfqu\u00e9 hace Dios de esa vida?<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo se asom\u00f3 por la ventanita alta.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfQu\u00e9 se le ofrece t\u00eda Zorra?&#8211; le pregunt\u00f3. Y perdone que no salgo a abrirle, pero es que me acabo de calentar la nuca con manteca de chancho y me puse un trapo zahumado porque estoy rabiando de un o\u00eddo.<\/p>\n<p>    &#8211;Lo siento mucho, t\u00edo Conejo. Y hablando de otra cosa: \u00bfno me querr\u00edas vender un diez de queso?<\/p>\n<p>    &#8211;No comadrita, no tengo venta.<\/p>\n<p>    &#8211;Andan diciendo que ten\u00e9s la casa llena de quesos. Contame c\u00f3mo hiciste; por qu\u00e9 no me dec\u00eds.<\/p>\n<p>    &#8211;Con mucho gusto t\u00eda Zorra. Viera qu\u00e9 sencillez. Fue as\u00ed y as\u00ed &#8211;y t\u00edo Conejo le explic\u00f3 todo.<\/p>\n<p>    &#8211;As\u00ed quien no&#8230; \u00a1Qu\u00e9 mamada! &#8211;dijo t\u00eda Zorra&#8211;. Y decime, hombre, \u00bfvos crees que si yo me hago la muerta en el camino me pasa la misma?<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Uh! Pues c\u00f3mo no &#8211;contest\u00f3 t\u00edo Conejo&#8211;. Otra cosa tendr\u00eda duda, \u00bfpero eso? Si la veo ya con la casa llena de quesos. An\u00edmese viejita&#8230;<\/p>\n<p>    &#8211;S\u00ed, hij\u00f3, voy a ver si hago el \u00e1nimo. El que no se arriesga no pasa el mar. Habiaos que no saque algo. Ai encomendame a Dios para que me vaya bien.<\/p>\n<p>    Y t\u00eda Zorra se fue.<\/p>\n<p>    De veras, all\u00e1 el viernes a la nochecita se puso a la mira y cuando sinti\u00f3 venir carretas se tir\u00f3 a lo largo en medio camino, en el mismo sitio en que lo hizo el otro. Y para quedar mejor se estir\u00f3 bien y se puso tieso. El carretero deonde la vi\u00f3, dijo: &#8211;\u00a1Adi\u00f3s trabajos! Hoy hace ocho era un conejo y hoy es esta lambuza hedionda. \u00bfNo querr\u00e1 tambi\u00e9n dejarme sin quesos? Aguardate ai y ver\u00e1s&#8230; Gui, buey viejo, gui&#8230;<\/p>\n<p>    Y diciendo y haciendo, el muy ingrato chuce\u00f3 los bueyes y la carreta le pas\u00f3 por encima a la infeliz t\u00eda Zorra.<\/p>\n<p>    S\u00f3lo porque Dios es muy grande y porque las zorras tienen la vida muy dura, t\u00eda Zorra qued\u00f3 contando el cuento. Pero cuando la pobre volvi\u00f3 en s\u00ed, no val\u00eda un cinco, todos los huesos le dol\u00edan y como pudo, regres\u00f3 a su casa y tuvo que estar un mes en cama.<\/p>\n<p>    A los d\u00edas pas\u00f3 por donde t\u00edo Conejo, todav\u00eda en muletas. Apenas lo vi\u00f3 le torci\u00f3 los ojos y le hizo tan mal modo que parec\u00eda se lo quer\u00eda tragar.<\/p>\n<p>    &#8211;Vas a ver mechudo, orej\u00f3n, me las has de pagar. Yo te contar\u00e9 &#8211;le grit\u00f3 en un temblor.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Eso s\u00ed que est\u00e1 bonito! \u00bfY yo qu\u00e9 le he hecho? &#8211;pregunt\u00f3 t\u00edo Conejo.<\/p>\n<p>    &#8211;S\u00ed, \u00bfyo que le he hecho? Pero con esa no te qued\u00e1s&#8211;, y le quiso meter su muletazo.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Eh! \u00a1diantres la vieja revesera! &#8211;le dijo t\u00edo Conejo&#8211;, y tuvo que meterse corriendo y pasar el picaporte a la puerta; y por torear a t\u00eda Zorra se asom\u00f3 por la ventanita alta y se puso a comerse un buen tuco de queso, y a arrojarle boronitas en la cara.<\/p>\n<p>A t\u00eda Zorra de la c\u00f3lera le di\u00f3 un ataque y tuvieron que llev\u00e1rsela a la casa en silla de manos, t\u00edo Armadillo y t\u00edo Coyote.<\/p>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp20.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp20.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"230\" height=\"308\" class=\"aligncenter size-full wp-image-457\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">U<\/span>n d\u00eda estaba t\u00edo Conejo en la monta\u00f1a, meti\u00e9ndole mil virutas a t\u00eda Palomita Yur\u00e9, que lo o\u00eda sin pesta\u00f1ear: que \u00e9l era hijo del rey y que viv\u00eda en un palacio de oro y plata: que su padre y su madre usaban una corona m\u00e1s alta que el palo en que estaba parada t\u00eda Palomita, con ser que era un palo de guanacaste; que ten\u00eda mil ochocientos criados y que cuando le hablaban se pon\u00edan de rodillas y le besaban los pies.<\/p>\n<p>Estaba en lo mejor, y la otra con la baba ca\u00edda, cuando sinti\u00f3 que le echaban garra por detr\u00e1s y al mismo tiempo un vocerr\u00f3n gritaba: &#8211;\u00a1Ah! T\u00eda Palomita Yur\u00e9, \u00a1Tan vieja y en cartilla! \u00bfUst\u00e9 es capaz de comprarle las mentiras a este gran zamarro? \u00bfNo ve que es t\u00edo Conejo, m\u00e1s conocido que la ruda?<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo volvi\u00f3 a ver y se qued\u00f3 sin resuello al toparse con t\u00edo Tigre, que le dijo:<\/p>\n<p>    &#8211;Hola, amig\u00f3, \u00bfqu\u00e9 hace Dios de esa vida?<\/p>\n<p>    Aj\u00e1, \u00bfcon que te cog\u00ed asando elotes? Gran tal por cual, lo que es ahora te amolaste. Yo te contar\u00e9.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Ah caballada! &#8211;pens\u00f3 t\u00edo Conejo&#8211;, \u00a1Y la que me fue a pasar! \u00a1Aqu\u00ed s\u00ed que no hay tu t\u00eda!<\/p>\n<p>    Por un si acaso y para ganar tiempo, se hinc\u00f3 con las manos puestas al frente de t\u00edo Tigre y se puso a rogarle:<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfIdiay, t\u00edo Tigre, y eso qu\u00e9 es? \u00bfAcaso yo le he faltado en lo m\u00e1s m\u00ednimo? H\u00e1game el favor de decirme si ust\u00e9 no ha sabido que yo siempre con todo el mundo no tengo en la boca sino buenas ausencias suyas. Ayer cabalmente no me lo api\u00e9 de la boca en todo el santo d\u00eda: que t\u00edo Tigre s\u00ed que es valiente, que t\u00edo Tigre s\u00ed que es nonis para brincar, que t\u00edo Tigre s\u00ed que es muy gallo&#8230;<\/p>\n<p>    &#8211;S\u00ed, callate labioso. Lo que es conmigo no la soc\u00e1s&#8211;. Y dejate de andarme vainas y ajesusiate porque est\u00e1s en las \u00faltimas. Encomi\u00e9ndelo a Dios, t\u00eda Palomita Yur\u00e9.<\/p>\n<p>    &#8211;Bueno, t\u00edo Tigre, \u00a1Qu\u00e9 caray! Yo no le tengo miedo a la muerte. Vea, lo \u00fanico que le pido es que vaya conmigo a mi casilla para disponer de los cuatro chunches que tengo. Eran de mi abuela y al fin uno le tiene cari\u00f1illo a esas cosas y no quiero que un particular vaya a ser el logrado.<\/p>\n<p>    &#8211;No, no, no. Ya te dije que a m\u00ed no me veng\u00e1s con solfas. Quien no te conoce que te compre. Ajesusiate, te digo.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Is, t\u00edo Tigre! No cre\u00ed que fuera tan mal coraz\u00f3n. A un moribundo no se le niega un capricho, contim\u00e1s una necesidad como es la de dejar dispuesto los cuatro realillos y los cuatro chunches que uno tiene. Mire, tal vez le guste alguna cosilla y entonces se la deja en mi nombre, lo mismo que la platilla; es una nada, pero de algo le sirve, aunque sea para candelas.<\/p>\n<p>    &#8211;Es que ya me has hecho muchas, confisgado.<\/p>\n<p>    &#8211;Vea, t\u00edo Tigre, vamos, y ust\u00e9 ve que me puedo zafar, no me deja entrar.<\/p>\n<p>    T\u00edo Tigre convino y se llev\u00f3 a t\u00edo Conejo al trompic\u00f3n.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo iba pensando en el camino: &#8211;\u00a1Ay tatica Dios! \u00a1Ay\u00fadame, a ver c\u00f3mo me las campaneo para salir se este apuro!<\/p>\n<p>    Llegaron a la casilla de t\u00edo Conejo y t\u00edo Tigre la registr\u00f3 minuciosamente por fuera, y cuando vi\u00f3 que s\u00f3lo una puerta ten\u00eda y que no hab\u00eda otra salida por donde pudiera escabullirse, dej\u00f3 a t\u00edo Conejo entrar y \u00e9l se ech\u00f3 a la entrada, porque en el interior no cab\u00eda.<\/p>\n<p>    Convinieron en que t\u00edo Conejo pondr\u00eda las cosas en la puerta para que t\u00edo Tigre las tirara del otro lado y las fuera amontonando.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo se puso a hacer que hac\u00eda. Al ratito tir\u00f3 un trapo m\u00e1s sucio que un terr\u00f3n.<\/p>\n<p>    &#8211;All\u00e1 va el camis\u00f3n de mi abuela. Si no le sirve, t\u00edrelo bien lejos.<\/p>\n<p>    T\u00edo Tigre lo cogi\u00f3 con asco y lo tir\u00f3 bien lejos.<\/p>\n<p>    En esto entrecerr\u00f3 los ojos porque hac\u00eda mucho sol.<\/p>\n<p>    &#8211;All\u00e1 van las enajuas de mi abuela. Si no le sirven, t\u00edrelas bien lejos.<\/p>\n<p>    T\u00edo Tigre las cogi\u00f3 y las tir\u00f3 bien lejos.<\/p>\n<p>    &#8211;All\u00e1 va la petaca de mi abuela. Si no le sirve, t\u00edrela bien lejos.<\/p>\n<p>    T\u00edo Tigre la tir\u00f3 bien lejos.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo se ech\u00f3 por el suelo y sacando las orejas, grit\u00f3: &#8211;All\u00e1 van los caites de mi abuela.<\/p>\n<p>    Si no le sirven, t\u00edrelos bien lejos.<\/p>\n<p>    T\u00edo Tigre sin fijarse los agarr\u00f3 y tir\u00f3 lo que era, lejos.<\/p>\n<p>Cuando oy\u00f3 t\u00edo Tigre fue que le gritaron de un montazal:<\/p>\n<p>&#8211;Adi\u00f3s, t\u00edo Tigre&#8230; y que le aproveche&#8230; Volvi\u00f3 la cabeza t\u00edo Tigre y \u00a1Va viendo! los caites de la abuela que se las caiteaban por entre un potrero.<\/p>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp21.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp21.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"230\" height=\"317\" class=\"aligncenter size-full wp-image-458\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">A<\/span>ll\u00e1 en un verano, todos los rios se secaron y s\u00f3lo quedo un yurro con una miseritica de agua. All\u00ed iban todos los animales a beber.<\/p>\n<p>Pero t\u00edo Tigre, como era tan gallote, se hizo gato bravo con el yurro y se fue a vivir a sus orillas. As\u00ed cog\u00eda dos colmenas en un solo palo porque beb\u00eda cuando ten\u00eda sed y a cuanto animal llegaba, le echaba traca y se lo zampaba sin m\u00e1s aquellas.<\/p>\n<p>    Los pobres animales estaban que no hallaban para d\u00f3nde coger. Un d\u00eda se reunieron para ver que hacian. Unos dec\u00edan que as\u00ed, otros que as\u00e1, Y por fin aquello se volvi\u00f3 una merienda de negros.<\/p>\n<p>    Entonces tio Conejo se puso medio a medio y les dijo:<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfCu\u00e1nto me dan y les quito a t\u00edo Tigre del yurro?<\/p>\n<p>    No seas raj\u00f3n &#8211;le contestaron&#8211;. \u00bfQue vas a poder vos? Mejor callate.<\/p>\n<p>    \u00a1Si, mejor callate! &#8230; Pues ai vamos a ver.<\/p>\n<p>    Y se fue, y los dem\u00e1s se quedaron, \u00absi creemos, si no creemos\u00bb<\/p>\n<p>    Bueno pues tio Conejo lleg\u00f3 donde una viejita conocida suya, y le pidi\u00f3 prestado un gran jicar\u00f3n que tenia por ah\u00ed rodando. La viejita se lo prest\u00f3. Enseguida se fue a buscar un gran panal de jicote barcino que \u00e9l hab\u00eda visto, y cuando lo encontr\u00f3, lo hurg\u00f3 con un palo y le abri\u00f3 tama\u00f1o hueco. La miel comenz\u00f3 a chorrear y se hizo un pocer\u00f3n en el suelo. Entonces t\u00edo Conejo se revolc\u00f3 en un hojarascal. Se volvi\u00f3 a revolcar en la miel y luego en el hojarascal, hasta ponerse de este tama\u00f1o.<\/p>\n<p>    Y \u00a1ah figura la que qued\u00f3! \u00a1Hubieran visto ustedes!<\/p>\n<p>    Luego se puso a dar brincos y las abejitas que estaban furiosas alrededor del panal, se asustaron tanto, que salieron volando a pito y caja y fueron a escorar qui\u00e9n sabe d\u00f3nde.<\/p>\n<p>    Tio Conejo le hizo un agujerito a la j\u00edcara, se la escondi\u00f3 entre las hojas con el hocico metido en ella y se puso a dar unos aullidos tan feos, que \u00a1Ave Mar\u00eda!<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Uh! \u00a1uuuu! \u00a1Oh! \u00a1oooo!<\/p>\n<p>    Y las hojas le hac\u00edan: \u00a1chis! \u00a1chas!, al moverse.<\/p>\n<p>    Entonces se fue al yurro.<\/p>\n<p>    Todos los animales que lo encontraron en el camino quedaron sin habla, con la lengua arrollada y a los m\u00e1s poquiticos les dio una descomposici\u00f3n y ganas de ir all\u00e1 afuera.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Uh! \u00a1uuuuu! \u00a1Oh! \u00a1ooooo! \u00a1chis! \u00a1chas!<\/p>\n<p>    \u00a1Jes\u00fas, Maria y Jos\u00e9! Si ten\u00edan raz\u00f3n. \u00a1Jam\u00e1s de los jamases se hab\u00eda visto nada tan horrible, ni que hiciera tan feo!<\/p>\n<p>    T\u00edo Tigre estaba echando un sue\u00f1ito, pero aquel ruidal lo despert\u00f3. Se espabil\u00f3 bien y se enderez\u00f3 a poner cuidado&#8211;. \u00a1Hummm! \u00a1No me gusta ese ruido! &#8230;<\/p>\n<p>    Y se puso erizo.<\/p>\n<p>    \u00a1En esto apareci\u00f3 aquello!<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Uh! \u00a1uuuuu! \u00a1Oh! \u00a1ooooo! \u00a1chis! \u00a1chas!<br \/>\n    \u00a1Soy el Hojarascal del Monte! Se me quisieron oponer cinco leones y me los com\u00ed. Se me quiso oponer un elefante y me lo com\u00ed. \u00a1Pobre de quien se me oponga!<\/p>\n<p>    Por supuesto, que semejante animal con esa voz saliendo de un jicar\u00f3n, puso a t\u00edo Tigre que un sudor se le iba y otro se le ven\u00eda.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo se par\u00f3 frente a t\u00edo Tigre y le pregunt\u00f3 con desprecio:<\/p>\n<p>    \u00bfQui\u00e9n sos?<\/p>\n<p>    T\u00edo Tigre se le arrodill\u00f3:<\/p>\n<p>    &#8211;Soy tio Tigre, y si su Sacra Real Majestad quiere, puedo ir a barrerle su solarcito.<\/p>\n<p>    Yo no soy Sacra Real Majestad, sino el Hojarascal del Monte y si tuvieras que barrer mi solar, tendr\u00edas que barrerme toda la monta\u00f1a porque toda la monta\u00f1a es m\u00eda. \u00bfY qu\u00e9 est\u00e1s haciendo aqui?<\/p>\n<p>    Pues nada, se\u00f1or don Hojarascal del Monte, es que vine a echarme un trago de agua.<\/p>\n<p>    &#8211;Aj\u00e1, \u00bfcon que esas tenemos? \u00bfCon que has venido a ensuciarme mi yurro? \u00a1Ahorita ver\u00e1s!<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1No me haga nada, se\u00f1or don Hojarascal del Monte, por vida suyita!<\/p>\n<p>    Pues te me quit\u00f1s de aqu\u00ed ya, va, si no quer\u00eds que salga de vos ahora mismo; y cuidadito con volver a asomar la nariz por aqu\u00ed, porque te va a saber feo. Este yurro es m\u00edo y pedile a Dios que no me arrepienta de dejarte ir.<\/p>\n<p>    T\u00edo Tigre se las pint\u00f3 sin esperar segundas razones y crey\u00f3 que ese d\u00eda hab\u00eda nacido por segunda vez.<\/p>\n<p>    As\u00ed que t\u00edo Conejo tante\u00f3 que el otro iba largo, se quito la j\u00edcara, se acerco al yurro y bebi\u00f3 cor cor de aquella ag\u00fcita tan fresca, todo lo que le dio la gana. Despu\u00e9s se revolc\u00f3 bien en la corriente para quitarse la miel y las hojas y cuando qued\u00f3 como antes, se puso en busca de los dem\u00e1s animales. Los hall\u00f3 y les dijo:<\/p>\n<p>    &#8211;Bueno, ahora s\u00ed, manada de in\u00fatiles vavan a beber agua, ya est\u00e1 todo arreglado. \u00a1Y s\u00edganme comiendo por detr\u00e1s!<\/p>\n<p>    Los otros no quer\u00edan creer, pero mandaron a t\u00edo Yig\u00fcirro a que se diera una asomadita.<\/p>\n<p>T\u00edo Yig\u00fcirro fue y les vino a decir que no se ve\u00eda por el yurro nada de t\u00edo Tigre. Entonces los animales corrieron a quitarse la sed.<\/p>\n<p>Cuando t\u00edo Conejo los vio bebiendo agua muy a gusto, le dio colerita y les grit\u00f3: -\u00a1Eso es, as\u00ed es como les gusta a ustedes todo, sinverg\u00fcenzones, a mama sentada! \u00a1Otra vez cojan cacho!<\/p>\n<p>Y se fue muy enojado.<\/p>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp22.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp22.gif\" alt=\"Cuentos de mi T\u00eda Panchita\" width=\"230\" height=\"311\" class=\"aligncenter size-full wp-image-459\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">B<\/span>ueno, pues es el caso que se casaba t\u00edo Periquito Sapoyol con t\u00eda Cotorrita, y que uno de los padrinos era t\u00edo Conejo.<\/p>\n<p>La parranda era &#8211;como es costumbre&#8211; en casa de la novia, que quedaba como a dos horas de la de t\u00edo Conejo, y se iban a casar a las cinco de la ma\u00f1ana despu\u00e9s de bailar toda la noche.<\/p>\n<p>Pero t\u00edo Conejo no pudo ir al baile porque estaba renco y entonces tuvo que madrugar. Desde que comenzaron las claras del d\u00eda ya estaba mi se\u00f1or arriba: estren\u00f3 unos zapatos amarillos que chillaban que daban gusto, y se plant\u00f3 bien con el chaquet\u00f3n de casimir azul, el sombrero de pedantear que era de pita muy fino; se amarr\u00f3 un pa\u00f1uelo de seda tinta en el pescuezo, se ech\u00f3 agua de olor, se atus\u00f3 los bigotes y se fue a la calle.<\/p>\n<p>    Me olvidaba decir que al salir cogi\u00f3 un envoltorito que no era otra cosa que una parejita de tazas la cosa m\u00e1s linda que hab\u00eda comprado para hacer con ella un regalo a la novia.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo apenas lleg\u00f3 a tiempo. El que llega, y los novios que salen para la iglesia.<\/p>\n<p>    Como todos estaban muy contentos, apenas vieron a t\u00edo Conejo le gritaron: \u00ab\u00a1Viva t\u00edo Conejo!\u00bb Y hasta t\u00edo Coyote que se hab\u00eda metido sin convidarlo, por quedar bien grit\u00f3: \u00ab\u00a1Viva t\u00edo Conejo!\u00bb.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo cogi\u00f3 a t\u00eda Cotorrita de bracete y dijo: \u00a1Campo y anchura, que aqu\u00ed va la hermosura!<\/p>\n<p>    Pues para no cansarlos con el cuento, as\u00ed que volvieron de la iglesia sigui\u00f3 la parranda. Y en una que va y en otra que viene, t\u00edo Conejo en son de ayudar a repartir, se cach\u00f3 una botella de rompope, se la meti\u00f3 por donde mejor pudo e hizo que iba al cerco que s\u00e9 yo a qu\u00e9. Pero a lo que iba era a empinarse la botella y all\u00ed debajo de una chayotera se la escurri\u00f3. Como el rompope estaba bien cargadito de guaro se peg\u00f3 su buena almadiada y le va cogiendo esa precisa de volverse a casa.<\/p>\n<p>    T\u00eda Cotorrita le rog\u00f3 que no se fuera porque el almuerzo iba a estar muy rico: que hab\u00eda frito, posol y la consabida torta de arroz con leche, una torta de caer sentado comiendo. Pero nada, t\u00edo Conejo ya muy tuturuto segu\u00eda diciendo adi\u00f3s a todos, llorando y d\u00e1ndoles abrazos. Entoces t\u00eda Cotorrita en persona, de velo y corona, se meti\u00f3 en la cocina y con sus propias patitas hizo un gallo a su padrino, y t\u00edo Conejo cogi\u00f3 para su casa.<\/p>\n<p>    Como los zapatos nuevos le maltrataban, se le hab\u00eda rematado la renquera que iba que no pod\u00eda dar paso. En eso vi\u00f3 un caballo paciendo a la orilla del camino y al momentico le ech\u00f3 el ojo. A \u00e9l que nada le faltaba y con los tragos, se envalenton\u00f3, se hizo por el caballo, le ech\u00f3 un bozal con un mecate que tra\u00eda la bestia, se encaram\u00f3 como si fuera el due\u00f1o y comenz\u00f3 a jinetearlo de tal manera que el gallito que le diera t\u00eda Cotorra fue a dar al polvazal.<\/p>\n<p>    En el peso del d\u00eda pas\u00f3 por la casita de \u00f1a Mar\u00eda, y como todav\u00eda no se le hab\u00eda bajado la rasca, se meti\u00f3 en la sala de la viejita con todo y bestia a pedirle agua fresca. Por supuesto que a \u00f1a Mar\u00eda no le gust\u00f3 la confianza, pero estaba sola y le di\u00f3 miedo reclamarle vi\u00e9ndolo tan descompuesto. Lo \u00fa nico que se anim\u00f3 a decirle fue:<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfIdiai t\u00edo Conejo, ese caballo no es el de mano Juan Piedra?<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Qu\u00e9 mano Juan, ni que nada! &#8211;respondi\u00f3 t\u00edo Conejo, y sali\u00f3 sacando plumas de su cabalgadura.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo sigui\u00f3 su camino cabecea y cabecea y cuando menos pensaba sinti\u00f3 que le pararon el caballo y lo sornagueron de un brazo.<\/p>\n<p>    &#8211;Aj\u00e1, gran sinverguenza, con que vos eras el que me jineteabas mi bestia, ya te cog\u00ed, y ahorita mismo te vas conmigo adonde el pol\u00edtico.<\/p>\n<p>    Del susto se refresc\u00f3 t\u00edo Conejo y se va encontrando cara a cara con mano Juan Piedra, el propio due\u00f1o del caballo, quien lo miraba que se lo quer\u00eda tragar con los ojos.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo respondi\u00f3:<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Miren all\u00e1 con las que sale! No sea tagarote porque el que va para el Fondo es este ruco. \u00a8Ud. est\u00e1 creyendo que yo mantengo piojosos ajenos que andan sueltos y muertos de hambre? \u00bfNo ve que anoche se me meti\u00f3 en el frijolar y se lo comi\u00f3 casi todo? Ai est\u00e1 \u00f1a Mar\u00eda que no me deja mentir&#8230; Otro d\u00eda tenga cuidado antes de amenazar a la gente honrada.<\/p>\n<p>    El otro se qued\u00f3 medio corrido, y como pens\u00f3 que le pod\u00eda ir feo, quiso mejor arreglar el asunto por las buenas:<\/p>\n<p>    &#8211;No viejo, no sea impetuoso, acu\u00e9rdese que vale m\u00e1s un mal arreglo que un buen pleito. A ver, \u00bfcu\u00e1nto vale el da\u00f1o?<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo se puso a ver para arriba, como pensando.<\/p>\n<p>    &#8211;Pues por lo menos menos, ser\u00e1n unos siete con seis, y eso guard\u00e1ndole toda clase de consideraciones.<\/p>\n<p>    &#8211;Reb\u00e1jame algo &#8211;suplic\u00f3 el otro&#8211; Ud. sabe c\u00f3mo anda el tiempo&#8230;<\/p>\n<p>    &#8212; \u00a1S\u00ed, reb\u00e1jame algo&#8230;! Si quiere echamos testigos para que se convenza de que le estoy cobrando como persona que no es angurrienta.<\/p>\n<p>    Y t\u00edo Conejo se mostraba tan gallote que el otro se la trag\u00f3 y fue sacando un pa\u00f1uelo con un gran nudo en la punta. Con todo el dolor de su coraz\u00f3n deshizo el nudo y comenz\u00f3 a contar los siete pesos con seis reales y se los di\u00f3 a t\u00edo Conejo.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo los cogi\u00f3, y meti\u00e9ndole los talones al ruco sali\u00f3 disparado y dijo a mano Juan Piedra:<\/p>\n<p>&#8211;Como ya estamos ai no masito, pr\u00e9steme al peruanito y ahorita se lo mando con el muchacho. Es para no apearme.<\/p>\n<!--nextpage-->\n<p><a href=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp23.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/expreso.co.cr\/alicia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/tp23.gif\" alt=\"T\u00edo Coneko ennoviado\" width=\"230\" height=\"316\" class=\"aligncenter size-full wp-image-460\" \/><\/a><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">A<\/span>ll\u00e1 una vez hizo la tuerce que t\u00edo Conejo se enamor\u00f3 de t\u00eda Venada al mismo tiempo que t\u00edo Tigre. Y t\u00eda Venada, yo no s\u00e9 si de miedo o porque de veras le gustaba, al que correspond\u00eda era a t\u00edo Tigre.<\/p>\n<p>Pero t\u00edo Conejo no se achucuy\u00f3 ni se di\u00f3 por medio menos, sino que se puso a idear c\u00f3mo har\u00eda para quitarle la novia.<\/p>\n<p>    Atisb\u00f3 un d\u00eda en que t\u00edo Tigre no visitaba a t\u00eda Venada y fue llegando:<\/p>\n<p>    &#8211;Hola, \u00f1atica, \u00a8qu\u00e9 hay del amor? Ai andan regando que ust\u00e9 est\u00e1 en grandes con t\u00edo Tigre&#8230;<\/p>\n<p>    T\u00eda Venada se chill\u00f3 y quer\u00eda hablar de otra cosa, pero el muy z\u00e1ngano se puso a echarle pullitas, y por aqu\u00ed y por all\u00e1, hasta que la otra dijo que s\u00ed, y que ya ten\u00edan plazo para casarse.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Hum! \u00a1Mala la chica! &#8211;pens\u00f3 t\u00edo Conejo y se puso a decir:<\/p>\n<p>    &#8211;Mire, t\u00eda venada. \u00bfUd. es tontica de la cabeza o es que se hace? Qui\u00e9n dispone irse a casar con ese naguas miadas de t\u00edo Tigre&#8230; Si ese es un mamita de quien yo haga lo que me da mi regalada gana. Con decirle que a veces hasta de caballo me sirve.<\/p>\n<p>    &#8211;Eso s\u00ed que no puede ser.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfQue no puede ser? \u00bfCu\u00e1nto apostamos, t\u00eda Venada?<\/p>\n<p>    &#8211;Lo que quiera, t\u00edo Conejo.<\/p>\n<p>    &#8211;Convenido. \u00bfSi llego un d\u00eda de estos montando en t\u00edo Tigre nos casamos?<\/p>\n<p>    &#8211;Convenido.<\/p>\n<p>    &#8211;Bueno, pues trato hecho nunca jam\u00e1s deshecho.<\/p>\n<p>    Entonces t\u00edo Conejo se le puso atr\u00e1s a t\u00edo Tigre sin que \u00e9ste supiera, y un d\u00eda que lo vio zamparse un ternero, se tir\u00f3 en el camino por donde ten\u00eda que pasar, y se puso a dar unos quejidos que llenaban de agua los ojos:<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Ay, ay, ay, mi patica de mi alma! \u00a1Malahaya sea ese tagarote!<\/p>\n<p>    En esto lleg\u00f3 t\u00edo Tigre y como ten\u00eda la panza llena, estaba de buenas pulgas.<\/p>\n<p>    Se acerc\u00f3 t\u00edo Tigre y con muy buen modo le pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfIdiai viejito, qu\u00e9 es la cosa, qu\u00e9 le pasa?<\/p>\n<p>    &#8211;Pues no ve, t\u00edo Tigre, que me agarr\u00f3 un perro y no s\u00e9 como estoy contando el cuento. Y la cosa es que iba para donde t\u00eda Venada a darle un recadito que precisa.<\/p>\n<p>    Al otro se le alegr\u00f3 el ojo donde le mentaron a t\u00eda Venada.<\/p>\n<p>    &#8211;Adi\u00f3, t\u00edo Conejo, no faltaba m\u00e1s. \u00bfY los amigos para qu\u00e9 somos? Venga, enc\u00e1jese en m\u00ed y lo llevo en una carrerita.<\/p>\n<p>    &#8211;Dios se lo pague, estimado. \u00bfQui\u00e9n otro lo hab\u00eda de hacer?<\/p>\n<p>    Y en un grito se encaram\u00f3 en t\u00edo Tigre, que lo llev\u00f3 a casa de t\u00eda Venada.<br \/>\n    Por supuesto que cuando embocaron en la calle en que ella viv\u00eda, t\u00edo Conejo dej\u00f3 de mariquear y se ech\u00f3 para atr\u00e1s con mucho garbo y se puso una mano en el cuadril, y cuando vi\u00f3 a t\u00eda Venada asomarse a la ventana, le hizo de ojos y que se callara.<\/p>\n<p>    Baj\u00f3 de su cabalgadura y renqueando se acerc\u00f3 a t\u00eda Venada como para darle el recado y queditico le dijo:<\/p>\n<p>    &#8211;Ve, cholita, como le cumpl\u00ed. Pero h\u00e1gase la tonta, porque \u00e9se viene con hambre y cuando est\u00e1 con hambre no es c\u00f3modo. Mejor chito en boca, no vaya a ser cosa que en un momento de c\u00f3lera se la coma. Como es as\u00ed&#8230; Cuando est\u00e1 con hambre no sabe lo que hace&#8230;<\/p>\n<p>    T\u00eda Venada se qued\u00f3 chiquitica y se puso con el coraz\u00f3n que se le sal\u00eda.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo se volvi\u00f3 a montar en t\u00edo Tigre y se fueron.<\/p>\n<p>    Otro d\u00eda lleg\u00f3 t\u00edo Tigre a ver a t\u00eda Venada y aunque era muy m\u00ednima, no se quiso quedar con aquello adentro.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00bfIdiai?, t\u00edo Tigre, por qu\u00e9 andaba sirvi\u00e9ndole de caballo a t\u00edo Conejo?<\/p>\n<p>    &#8211;Pero, hija, si no era de caballo, sino que esto y esto&#8211;. Y t\u00edo Tigre le cont\u00f3 lo que hab\u00eda pasado.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Ve lo que es ese lengua larga!<\/p>\n<p>    Entonces t\u00eda Venada le puso en pico las rajonadas con que hab\u00eda llegado el otro.<\/p>\n<p>    T\u00edo Tigre se puso muy ardido de que t\u00edo Conejo lo hubiera hecho caer de leva delante de su novia.<\/p>\n<p>    &#8211;Va a ver ese chachalaca la que le va a pasar. Conmigo no juega as\u00ed no m\u00e1s.<\/p>\n<p>    Y t\u00edo Tigre sali\u00f3 haciendo feo.<\/p>\n<p>    En eso iba pasando t\u00eda Ardilla, que era comadre de t\u00edo Conejo, porque t\u00edo Conejo le hab\u00eda llevado dos g\u00fcirrillos a la pila.<\/p>\n<p>    T\u00eda Venada que era muy lenguona y que no pod\u00eda quedarse con nada adentro, la llam\u00f3:<\/p>\n<p>    &#8211;Adi\u00f3s, ni\u00f1a. \u00bfPara d\u00f3nde la lleva? Venga ac\u00e1, porque tengo que contarle una cosa.<\/p>\n<p>    De veras la otra se acerc\u00f3 y t\u00eda Venada le ech\u00f3 el cuento y que lo que era a t\u00edo Conejo se lo iba a llevar candanga.<\/p>\n<p>    T\u00eda Ardilla se despidi\u00f3 y se fue a buscar a t\u00edo Conejo para prevenirlo.<\/p>\n<p>    Cuando lo encontr\u00f3, le dijo:<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Compadrito de Dios, si no se las menea no doy un cinco por su pellejo!<\/p>\n<p>    Y le cont\u00f3.<\/p>\n<p>    &#8211;Aj\u00e1 \u00a8con que esa nariz de panecillo fue con el cuento? &#8211;dijo t\u00edo Conejo&#8211;. Yo le voy a contar. Y mire, comadrita, ust\u00e9 me va a ayudar a salir de t\u00edo Tigre. B\u00fasqueselo y me le dice esto y esto, para hacerlo ir al pedr\u00f3n aqu\u00e9l que est\u00e1 cerca del ojo de agua. \u00bfRecuerda?<\/p>\n<p>    &#8211;S\u00ed, c\u00f3mo no.<\/p>\n<p>    &#8211;Bueno,pues, cuento con Ud.<\/p>\n<p>    &#8211;No tenga cuidado.<\/p>\n<p>    De veras, t\u00eda Ardilla se puso a buscar a t\u00edo Tigre y al fin di\u00f3 con \u00e9l.<\/p>\n<p>    Se sent\u00f3 en una rama bien alta de un \u00e1rbol, con la cola derecha que la hac\u00eda parecerse a una mu\u00f1equita que tuviera mucho pelo y lo llevara suelto, y con una risita muy fregadita, dijo:<\/p>\n<p>    \u00a1Is! T\u00edo Tigre, y Ud. piensa quedarse as\u00ed no m\u00e1s con t\u00edo Conejo. Ai anda venti\u00e1ndose la boca con que ust\u00e9 es uno de sus caballos y d\u00e1ndose taco con que el otro d\u00eda pas\u00f3 por donde t\u00eda Venada montado en ust\u00e9. Yo que ust\u00e9 le pon\u00eda la paletilla en su lugar.<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Eso dice ese boca abierta! Ese&#8230;<\/p>\n<p>    Pero a t\u00edo Tigre se le trab\u00f3 la lengua de c\u00f3lera y no pudo decir m\u00e1s.<\/p>\n<p>    &#8211;No es por nada, t\u00edo Tigre, pero \u00e9l tiene la cuevilla debajo de aqu\u00e9l pedr\u00f3n que est\u00e1 cerca del ojo de agua.<\/p>\n<p>    El otro no esper\u00f3 segundas razones y cogi\u00f3 para all\u00e1.<\/p>\n<p>    La tal piedra hab\u00eda estado metida en un pared\u00f3n, pero el agua de la lluvia hab\u00eda lavando la tierra y ahora estaba sostenida, por puro milagro, de unas raicitas y bastaba el esfuerzo de un rat\u00f3n para que saliera rodando.<\/p>\n<p>    T\u00edo Tigre ven\u00eda que ni ve\u00eda de la rabia y lleg\u00f3 derecho a olisquear debajo de la gran piedra.<\/p>\n<p>    T\u00edo Conejo estaba all\u00ed detr\u00e1s esperando, y cuando lo vio, mordisque\u00f3 las raicitas y el pedr\u00f3n rod\u00f3 y cogi\u00f3 a t\u00edo Tigre que no pudo hacer ni cu\u00edo.<\/p>\n<p>    Entonces t\u00edo Conejo se fue a buscar a t\u00eda Venada y le dijo:<\/p>\n<p>    &#8211;Venga conmigo, \u00f1atica, y ver\u00e1 a su querer como est\u00e1.<\/p>\n<p>    De veras, t\u00eda Venada fue con t\u00edo Conejo y se va encontrando con t\u00edo Tigre hecho una tortilla. Al verlo cay\u00f3 con un ataque y cuando volvi\u00f3 en s\u00ed, comprendi\u00f3 que de repente se iba a quedar para vestir santos; entonces con mucha labia le dijo a t\u00edo Conejo que si gustaba de casarse con ella, estaba a su disposici\u00f3n.<\/p>\n<p>T\u00edo Conejo le respondi\u00f3:<\/p>\n<p>    &#8211;\u00a1Ich! \u00a1Ahora s\u00ed soy bueno! Vaya a freir monos, viejita. Yo no quiero nada con gente cavilosa. \u00bfQui\u00e9n la ten\u00eda y\u00e9ndole con el cuento al otro, para que me cogiera tirria? Ai ha tenido que andar a monte, y ni gusto para comer ten\u00eda. C\u00e1sese si quiere con la zonta de su ag\u00fcela.<\/p>\n<p>Y t\u00edo Conejo ech\u00f3 a correr monte adentro y dej\u00f3 pifiada a t\u00eda Venada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuentos de mi T\u00eda Panchita Carmen Lyra &nbsp; LOS CUENTOS DE MI TIA PANCHITA, escritos por Carmen Lyra (Mar\u00eda Isabel Carvajal), est\u00e1n considerados ya como cl\u00e1sicos dentro de la literatura infantil de Costa Rica y centroamericana. 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