Las residencias de Carroll

Dogson

Las residencias de Carroll

Las moradas del genio
El mapa vital de Lewis Carroll

La vida de Charles Lutwidge Dodgson se puede trazar a través de cuatro residencias clave. Cada una de ellas no fue solo un techo, sino un escenario donde se gestaron sus intereses por la lógica, la fotografía y, finalmente, el mundo de Alicia.

1. Daresbury: El origen en la Vicaría de Todos los Santos

Dodgson nació en 1832 en la remota Vicaría de Daresbury, Cheshire. Fue aquí, en un entorno de aislamiento rural, donde el joven Charles comenzó a crear juegos y teatros de marionetas para entretener a sus diez hermanos.

El sitio hoy: Aunque la casa original fue devorada por un incendio en 1883, hoy es un sitio de memoria. Los visitantes pueden caminar sobre los cimientos delineados en ladrillo, una experiencia casi surrealista que evoca la estructura de un laberinto.

Legado: No dejen de visitar la Lewis Carroll Centre en la iglesia local, famosa por sus vitrales donde aparecen el Conejo Blanco y el Gato de Cheshire junto a figuras religiosas.

2. Croft-on-Tees: La Rectoría de los Secretos

En 1843, la familia se mudó a Yorkshire, a la Rectoría de Croft-on-Tees. Esta espaciosa casa fue el hogar familiar durante 25 años y es, quizás, la mayor fuente de inspiración visual para sus libros.

Inspiración: Muchos investigadores señalan que el famoso Gato de Cheshire pudo nacer de una talla de piedra en la iglesia de Croft. Además, en el jardín de la rectoría se encontraba un árbol de acacia que muchos identifican como el modelo para el árbol donde se posaba el gato.

Curiosidad: Bajo el suelo de esta casa, Dodgson escondió una «cápsula del tiempo» con objetos y tesoros de sus hermanos, revelando desde temprano su fascinación por los secretos y los espacios ocultos.

3. Christ Church, Oxford: El refugio del académico

Como profesor de matemáticas y don, Dodgson ocupó habitaciones en Christ Church desde 1855 hasta su muerte. Sus aposentos en Tom Quad fueron el centro de su vida profesional y creativa; un espacio donde la rigidez de los algoritmos convivía con la fantasía más pura. Estas habitaciones estaban repletas de una curiosa mezcla de objetos: pesadas cámaras fotográficas de colodión húmedo, complejos instrumentos científicos, cajas de música y una vasta biblioteca. Fue en este refugio académico donde Dodgson, bajo el seudónimo de Lewis Carroll, dio forma definitiva a sus relatos, mientras que como el Rev. Dodgson redactaba áridos tratados matemáticos.

El «Jardín de Alicia»: Desde sus ventanas, Dodgson podía ver el jardín privado del Decano, donde Alice Liddell y sus hermanas jugaban. Este jardín, prohibido para los estudiantes y profesores, se convirtió en el «hermoso jardín» que Alicia divisa a través de la pequeña puerta en el primer libro.

Mobiliario histórico: Sus habitaciones estaban llenas de instrumentos científicos, cámaras fotográficas y cajas de música, creando un ambiente de orden lógico que contrastaba con los mundos caóticos que escribía.

4. The Chestnuts, Guildford: El refugio familiar

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Tras la muerte de su padre en 1868, Dodgson asumió la responsabilidad de la familia y compró The Chestnuts en Guildford. Aunque su vida intelectual estaba en Oxford, su vida emocional y familiar residía aquí, junto a sus seis hermanas solteras.

El hogar de Navidad: Se convirtió en la sede de las tradiciones familiares. Fue en Guildford donde Carroll pasó casi todas sus vacaciones de Navidad y donde, finalmente, falleció en 1898.

Final del camino: La casa se encuentra cerca del castillo de Guildford, un entorno que también respira esa atmósfera de la Inglaterra antigua que tanto permea sus relatos. Carroll está enterrado muy cerca, en el cementerio de Mount Cemetery.

Recorrer estas casas es entender que Carroll nunca abandonó del todo su infancia. Desde la vicaría quemada en Daresbury hasta los pasillos de Oxford, el autor siempre buscó recrear esos espacios seguros donde la lógica y la fantasía pudieran coexistir.

🪦 La Morada Final: Donde el sueño perdura

Aunque sus nombres quedaron entrelazados para siempre en la literatura, Lewis Carroll y Alice Liddell descansan en lugares distintos, marcando el final de sus propios viajes a través del espejo.

Lewis Carroll (Charles L. Dodgson)

Lugar: Cementerio de The Mount, en Guildford.

El detalle: Su tumba es sencilla, una cruz blanca que destaca entre el verde follaje inglés. Tras fallecer de neumonía en la casa de sus hermanas (The Chestnuts) en 1898, fue enterrado en esta colina que domina la ciudad. Es un sitio de paz absoluta, donde los admiradores suelen dejar pequeñas figuras de conejos o naipes en su honor.

El reencuentro con el mito: Alice en Estados Unidos

«Hacia el final de su vida, la verdadera Alice abrazó definitivamente su lugar en la historia. En 1932, cruzó el Atlántico para una gira por los Estados Unidos en el marco del centenario de Carroll. A sus 80 años, la que fuera la niña del río Isis fue recibida como una celebridad mundial en Nueva York, donde la Universidad de Columbia le otorgó un doctorado honorífico. Fue en ese viaje donde Alice confesó sentir que la pequeña Alicia de los libros y ella se habían convertido, finalmente, en una sola persona, cerrando el círculo que se abrió en aquel paseo en bote de 1862.»

Alice Liddell (Alice Pleasance Hargreaves)
Lugar: Cementerio de la Iglesia de St. Mary, en Lyndhurst (New Forest).

El detalle: Alice vivió una vida larga y distinguida como la Sra. Hargreaves. Al morir en 1934, sus cenizas fueron depositadas en la cripta de la familia de su esposo. La placa conmemora a «Alice, la Alicia de Lewis Carroll«, reconociendo que, a pesar de los años y de su vida como madre y esposa, para el mundo ella siempre sería la niña que cayó por la madriguera del conejo.

¿Acaso no es todo el mundo sino un sueño?” — Lewis Carroll.

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